Señal de radio extraterrestre mantiene a científicos alerta

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El RATAN-600, en Zelenchukskaya (Rusia). REUTERS

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“I want to believe (quiero creer)”, se leía en un póster colgado en el despacho del agente del FBI Fox Mulder, protagonista de la serie de televisión Los Expedientes X. En la imagen, un platillo volante ligeramente difuminado alentaba la fe sin destruir del todo el misterio. La metáfora es muy apropiada para describir la actitud humana en la búsqueda de indicios alienígenas. Una señal borrosa, una carencia de explicación y echamos a volar la imaginación. Queremos creer, aunque Dana Scully, la compañera escéptica de Mulder, trate de hacernos ver que existen otras opciones más razonables.

Una fuerte señal de radio proveniente de una estrella cercana, ha disparado el interés entre los científicos ante la supuesta detección de evidencias de la presencia de una civilización avanzada extraterrestre.

Los medios de todo el planeta recogieron el evento. El radiotelescopio ruso, el RATAN-600, había detectado una fuerte señal originada en la estrella HD164595, situada a unos 95 años luz de distancia, lo que en términos astronómicos es tanto como decir “nuestro patio trasero”.

HD164595 es una estrella en secuencia principal bastante similar a nuestro sol, si bien algo más antigua. Los cazadores de exoplanetas ya habían estudiado este astro, del que se sabe que, al menos, tiene un planeta de un tamaño similar a nuestro Neptuno, aunque podría tener más. La señal se captó en mayo de 2015, pero por extrañas razones este hecho no se ha hecho público hasta ahora.

La señal extraterrestre captada en Rusia.
La señal extraterrestre captada en Rusia.

Pese a que nadie se atreve a hablar abiertamente de que la señal probase la existencia de una civilización extraterrestre, lo cierto es que todos los científicos están, aunque con mucho escepticismo, abiertos a esta posibilidad. La noticia despertó el interés del Instituto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), dirigido por Seth Shostak, que ha iniciado su propio seguimiento a HD164595 con la matriz de telescopios Allen.

Se espera que la IAA (Asociación Astronómica Internacional) estudie el asunto durante su congreso anual, que tendrá lugar en Guadalajara (México) el próximo 27 de septiembre.

Uno de los aspectos más heterodoxos de esta historia es que la observación se produjo en mayo de 2015. Fue la única ocasión de 39 intentos en que los astrónomos rusos fueron capaces de observarla y no alertaron a la comunidad SETI hasta ahora, más de un año después. Shostak explica que según los protocolos habituales, “si la señal parece tener un origen extraterrestre deliberada, una de las primeras cosas que hay que hacer es contactar con otros para tratar de confirmar las observaciones. Eso no se hizo en este caso”. En resumen, el astrónomo considera que, aunque existe la posibilidad de que la señal de radio provenga de una sociedad que intenta hablarnos, “hay muchas otras explicaciones plausibles […], incluida la interferencia terrestre”.

Eric Korpela, astrónomo de la Universidad de Berkeley que colabora con SETI ha sido más cáustico hablando de lo sucedido. “Miré la presentación y no me impresionó”, ha afirmado en un foro de SETI@home. “En uno de 39 de escaneos sobre la estrella apareció una señal unas 4,5 veces por encima del ruido medio […]. Por supuesto, SETI@home ha visto millones de señales potenciales con características similares, pero hace falta más que eso para considerarla una buena candidata. Detecciones múltiples son un criterio mínimo”, ha aseverado. “En suma, es todo relativamente poco interesante desde el punto de vista de SETI”, ha concluido.

Después de este baño de escepticismo, se puede ceder al ansia de creer con un poco de control de la mano de Shostak, que plantea lo extraordinario de este intento de contacto en caso de que fuese real. Por un lado, si la señal partió desde aquel sistema estelar en todas las direcciones del cosmos, habría requerido una potencia de 1020 vatios, cientos de veces más energía que toda la recibida por la Tierra en un día. Eso significaría que la civilización de HD 164595 se encontraría en un estado de desarrollo tan avanzado que serían capaces de aprovechar toda la energía producida por su estrella.

Una segunda opción mencionada por Shostak es que la señal hubiese sido enfocada hacia el Sistema Solar. Incluso empleando una antena del tamaño del telescopio de Arecibo, serían necesarios más de un billón de vatios, comparable al consumo energético de toda la humanidad. Estos seres no requerirían una capacidad tecnológica tan descomunal como los anteriores, pero tendrían capacidades que los seres humanos no alcanzaremos en al menos dos siglos. “Ambas opciones requieren un esfuerzo muy superior al que nosotros podríamos hacer, y es difícil de comprender por qué alguien querría apuntar a nuestro sistema solar con una señal tan fuerte. Este sistema estelar está tan alejado, que no habrá ninguna señal de televisión o radar que les indicaría que estamos aquí”, reflexiona Shostak. Si lo hubiesen hecho, sería una señal inequívoca de que ellos también quieren creer.