Diario Latino

Página Dos

Muestras de poder de EE.UU e Irán son racionalidad extremadamente peligrosa

  • Publishedabril 22, 2026

La danza de titanes por el Estrecho de Ormuz escala la presión militar mientras las negociaciones son inciertas

En las últimas horas, el escenario geopolítico en torno al estrecho de Ormuz ha alcanzado una tensión que evoca, con inquietante precisión, los peores momentos de la Guerra Fría. Dos potencias con capacidades destructivas asimétricas pero con motivaciones igualmente poderosas exhiben músculo militar mientras, paradójicamente, mantienen abiertas —aunque frágiles— las vías diplomáticas.

El tablero militar

Estados Unidos ha intensificado sus maniobras militares frente al estrecho de Ormuz, donde mantiene desplegada una flota sin precedentes recientes: cerca de 27 navíos, incluyendo dos portaaviones —con un tercero a punto de llegar— y aproximadamente 16 destructores y cruceros. El objetivo declarado de Washington es claro: mantener el bloqueo económico. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que el almacenamiento de petróleo en la isla Jarg de Irán estará lleno en cuestión de días, subrayando la continuidad del bloqueo a los barcos que entran y salen de los puertos iraníes.

Del lado iraní, la respuesta no es menos contundente. La Guardia Revolucionaria abrió fuego desde una lancha contra un buque carguero en el estrecho de Ormuz, dañando la embarcación y elevando la tensión sobre la frágil tregua. Simultáneamente, en un gesto de propaganda militar calculada, la Guardia Revolucionaria y los seguidores del régimen protagonizaron actos militares en ciudades de todo el país en un intento de demostración de poderío en medio de las negociaciones. Entre los misiles exhibidos, uno de tipo Khorramshahr llevaba impresa una imagen que señalaba como objetivo la instalación gasífera RasGas de Qatar.

¿Guerra Fría 2? El «Riesgo Calculado» revisitado

La teoría del «riesgo calculado» —desarrollada en plena Guerra Fría por pensadores como Herman Kahn y Thomas Schelling— postulaba que los actores racionales podían escalar la presión hasta el borde del abismo sin cruzarlo, siempre que ambas partes entendieran que la guerra total resultaría mutuamente destructiva. Hoy, ese concepto cobra una vigencia perturbadora.

El conflicto actual presenta rasgos que hacen de él una versión actualizada y más compleja de aquel paradigma. Ya no se trata únicamente de disuasión nuclear, sino de guerra económica, control de infraestructura energética global y propaganda en tiempo real. Detrás de la retórica y la beligerancia, hay razones de peso para que ambas partes eviten una reanudación de los combates. Quizá ambas estén aumentando las tensiones antes de posibles conversaciones para crear margen diplomático.

El general retirado Wesley Clark lo sintetizó con crudeza al ser consultado sobre la viabilidad de una acción militar directa de EE.UU: reabrir el estrecho de Ormuz por la fuerza es «un problema mucho, mucho más difícil» que mantener cerrados los puertos de Irán, describiendo obstáculos como minas, lanchas rápidas, misiles antibuque, misiles de crucero y misiles balísticos en una zona muy restringida, «fortificada durante años». El análisis del ex comandante supremo de la OTAN revela que Irán ha convertido el estrecho en una trampa estratégica asimétrica: no puede ganar una guerra convencional, pero puede hacer el costo inaceptable para Washington.

Las intensiones evidentes y las que no se declaran

Estados Unidos — Lo que dice: Busca el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la normalización del comercio marítimo y un acuerdo que estabilice Medio Oriente. Trump ha declarado que Irán quiere que se reabra el estrecho de Ormuz, pues pierde 500 millones de dólares al día con su cierre.

Estados Unidos — Lo que no dice: El verdadero objetivo es el cambio de régimen por desgaste económico. Ya en febrero de 2025, el secretario del Tesoro afirmó que el objetivo de las sanciones era «derrumbar» la economía iraní al privarle de todas sus fuentes de ingresos. Adicionalmente, la insistencia reiterada de Trump en que un acuerdo está al alcance sugiere un entusiasmo menguante por una guerra que ha impuesto un alto costo económico y político en un año de elecciones de medio mandato. El Wall Street Journal reportó que Trump alberga serios temores sobre los riesgos de una escalada.

Irán — Lo que dice: Exige el levantamiento del bloqueo naval antes de cualquier negociación. El ayatolá Arafi advirtió que cualquier ataque durante las negociaciones «establecería un peligroso precedente mundial.»

Irán — Lo que no dice: El régimen en Teherán juega una partida de supervivencia política. Para el régimen de Irán, sobrevivir cuando la guerra termine sería una victoria en sí misma. Las demostraciones militares internas —los desfiles de misiles, los ataques a cargueros— están dirigidas tanto a Washington como a su propia población y a las facciones internas que presionan por una respuesta más dura. El comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria amenazó a los países del Golfo: «si su territorio y sus instalaciones se utilizan al servicio de los enemigos para atacar a la nación iraní, deberán decir adiós a la producción de petróleo en Medio Oriente.»

El análisis de la situación permite proyectar al menos tres desenlaces:

Escenario 1 — El acuerdo marco (probabilidad media-alta): Pakistán presiona como mediador y se alcanza un entendimiento mínimo que permita a ambas partes declarar alguna forma de victoria. Trump extendió el alto el fuego sin especificar una fecha de finalización, y como mínimo los negociadores esperaban producir un entendimiento marco entre Estados Unidos e Irán. Irán obtiene el levantamiento parcial del bloqueo; EE.UU consigue compromisos sobre el programa nuclear. El estrecho se reabre. Los mercados energéticos se estabilizan.

Escenario 2 — El estancamiento prolongado (probabilidad alta): El conflicto se congela en una situación de ni paz ni guerra, con el estrecho funcionando parcialmente bajo condiciones impuestas por ambas partes. Irán posee tecnología china y «observación en tiempo real» de la flota estadounidense mientras navega por el estrecho, lo que impide una acción militar limpia por parte de Washington. La economía iraní sangra, pero el régimen no cae.

Escenario 3 — La escalada no deseada (probabilidad baja pero catastrófica): Un incidente en el estrecho —como el ataque al carguero de esta madrugada— se sale de control. El Reino Unido y Francia han convocado planificadores militares de más de 30 países para debatir la reapertura del estrecho de Ormuz, que ha permanecido efectivamente cerrado durante casi dos meses, lo que sugiere que la comunidad internacional valora este escenario como una amenaza real.

Lo que se observa en el estrecho de Ormuz en estas horas no es irracionalidad, sino racionalidad extremadamente peligrosa. Ambas potencias aplican, con sofisticación y frialdad, la lógica del riesgo calculado: escalar lo suficiente para presionar, pero no tanto como para cruzar el umbral que ninguno puede controlar después. El problema histórico de esa teoría, como demostró la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962, es que la racionalidad humana tiene límites, y los accidentes no piden permiso. El mundo observa. Y el estrecho más estratégico del planeta permanece cerrado.

Con informes de CNN, ap, reuters, dpa y el Comando Central de EE.UU (CENTCOM)

Written By
Redacción DL

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