Ligan a vicepresidente Ortíz con “Chepe Diablo” capo del Cartel de Texis

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Una publicación originada en la Revista Factum y seguida por los distintos medios del país, reveló este martes vínculos entre el vicepresidente de la República y el llamado Cartel de Texis, dirigido por José Adan Salazar “Chepe Diablo”, que podría poner fin a las esperanzas de ser presidenciable que ha venido mostrando Oscar Ortíz.

Según el reportaje, Ortíz está ligado a una serie de empresas en la que aparece como director, y a través de las cuales se convirtió en poco tiempo de un exguerrillero de clase media a un nuevo rico.

El documento base de la historia inicia en mayo de 2014.

Héctor Silva Ávalos y Súchit Chávez en un especial para La Prensa Gráfica y Revista Factum escriben:

Había un asomo de lluvia en Metapán. Un cielo encapotado y algunas gotas que nunca llegaron a estorbar el partido de fútbol que se jugaba en la cancha del estadio local, el Jorge “Calero” Suárez, entre la Asociación Deportiva Isidro Metapán y el Santa Tecla. En la grada, Óscar Ortiz, vicepresidente electo de El Salvador y directivo del club tecleño, y Juan Umaña Samayoa, alcalde metapaneco y presidente del club local, observaban el juego.

No estaba aquel día en el estadio el otro hombre fuerte de Metapán, del equipo y de la ciudad: José Adán Salazar Umaña, conocido como “Chepe Diablo”, y a quien Estados Unidos listó como capo internacional del narcotráfico a finales de aquel mayo de 2014. Tanto Salazar Umaña como Umaña Samayoa han sido ligados por investigaciones policiales al Cartel de Texis, una de las principales organizaciones de narcotráfico y lavado de dinero de El Salvador, según un reporte de Naciones Unidas de 2012.

Los nombres de Salazar Umaña y Ortiz, no obstante, han estado juntos desde el año 2000, cuando ambos hombres constituyeron, junto a un tercer socio, una compañía dedicada a la compraventa de tierras: la sociedad Desarrollos Montecristo quedó constituida al mediodía del 20 de junio de 2000. Uno de sus socios fundadores, Óscar Samuel Ortiz Ascencio, había jurado un par de semanas antes, el 1.º de junio, como alcalde municipal de Santa Tecla por el partido FMLN.

Aquellos días marcaban, para Ortiz, el inicio de una carrera política que lo llevó a reelegirse cuatro veces como jefe municipal tecleño y, a la postre, a convertirse en una de las figuras más importantes en el partido de izquierda y, en 2014, en vicepresidente constitucional de la República de El Salvador.

Hoy en día, Ortiz es acaso el político más importante en la administración del presidente Sánchez Cerén: es el rostro visible de la estrategia de seguridad pública y, en muchas ocasiones se desempeña él como jefe de Estado, como en la visita que esta semana realiza a El Salvador el presidente colombiano, Juan Manuel Santos –ha sido el vicepresidente el que ha acompañado al mandatario suramericano en la mayoría de actos oficiales.

La Prensa Gráfica y Factum aseguran haber buscado desde la semana pasada la  reacción de Ortiz y sus explicaciones sobre el asocio con Salazar Umaña, pero un asistente respondió que el vicepresidente estaba ocupado esta semana atendiendo la visita oficial del presidente Santos.  El equipo de Ortiz, no obstante, informó esta mañana que el vicepresidente asignará un espacio esta tarde para hablar del tema. En estos momentos, el vicepresidente Ortiz ofrece una entrevista en la que brinda su versión de los hechos.

El asocio
Desarrollos Montecristo S.A. de C.V. fue inscrita ante los oficios del notario Salvador de Jesús Tobar Ruiz en la ciudad de Santa Ana, aquel 20 de junio de 2000, con un capital social de 105 mil colones (unos $12,000) aportado en tres partes iguales de 35 mil colones (unos $4,000) por los tres socios fundadores: Ortiz, Salazar Umaña y el empresario Rogelio Cervantes, quien en 2003 compitió sin éxito por la alcaldía de Antiguo Cuscatlán, municipio aledaño a Santa Tecla.

Tobar Ruiz fue el notario de una escritura pública incautada  en septiembre de 2013, en la vivienda de Juan Vicente Tobar Interiano, cuando la Policía Nacional Civil (PNC) efectuó allanamientos a supuestos miembros de la estructura de narcotráfico conocida como Cartel de Texis. Entre la documentación secuestrada estaba esa escritura de un muto hipotecario que avaló Tobar Ruiz.

Poco menos de un mes después de su creación, Desarrollos Montecristo quedó asentada en el Registro de Comercio y se domicilió, precisamente, en Antiguo Cuscatlán. En el acta de constitución, los socios fundadores establecieron seis finalidades u objetos sociales, que es el nombre que en la jerga jurídica salvadoreña se da al rubro o rubros a los que se dedicaría la nueva empresa. La más importante de sus actividades sería, quedó consignado, la compra y venta de bienes muebles e inmuebles con fines de explotación turística.

Salazar Umaña había incursionado en el rubro hotelero dos años antes de fundar Montecristo. En 1998, de acuerdo con una investigación financiera que abrió en 2013 la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el empresario fundó Hotesa S. A. de C. V., un consorcio que es dueño de seis hoteles en El Salvador y del que él aportó el 60 % del capital inicial.

El rubro de explotación comercial de Montecristo es el mismo que el de Hotesa. El literal a en el apartado de finalidades del acta de creación de Desarrollos Montecristo dice así: “La compraventa de inmuebles para desarrollo urbanístico o en cualquier rama del turismo, establecer agencias de viajes dentro y fuera del país, operación de hoteles, centros de convenciones y todo lo relacionado a la comercialización de la rama turística”.

Pero a diferencia de Hotesa, que según las investigaciones de OFAC llegó a tener un crecimiento de capital del 500 % entre 2004 y 2010, Montecristo apenas realizó, entre 2000 y 2012, un puñado de compraventas de terrenos en San Vicente que no pasaban de $40,000 por transacción. Eso sí, los compradores y vendedores, en el caso de Montecristo, eran siempre los mismos: los socios fundadores Óscar Ortiz y Rogelio Cervantes.

Una empresa con pocos clientes

Entre el 31 de julio de 2000, a pocas semanas de haber sido creada, y el 7 de diciembre de 2012, Desarrollos Montecristo y dos de sus socios, Ortiz y Cervantes, realizaron ocho transacciones comerciales relacionadas con tres terrenos, todos ubicados en el municipio de Tecoluca, en San Vicente, alrededor de la Hacienda Montecristo, donde Ortiz había comprado al menos 12 parcelas entre 1998 y 2000 de acuerdo con el Centro Nacional de Registros.

No hay, en el CNR ni en el Registro de Comercio, constancia de otras transacciones hechas por Desarrollos Montecristo o por sus socios a través de la sociedad anónima entre su fecha de fundación, en 2000, y la actualidad; excepto tres ventas.

En el CNR, además, confirmaron que nunca se formalizó la matrícula de la sociedad como empresa; aunque sí registró su Número de Identificación Tributario (NIT).

La transacción más reciente de Desarrollos Montecristo, como se dijo arriba, fue en 2010, pero la sociedad sigue activa y nunca ha habido cambios registrados en su junta directiva, que desde 2000 quedó constituida así según consta en el Asiento 46 del libro 1544, folios 380 al 395 del Registro de la Propiedad: José Adán Salazar Umaña, director vicepresidente y apoderado legal; Óscar Samuel Ortiz Ascencio, director secretario; José Adán Salazar Martínez, director suplente; Elda Gladis Tobar (esposa de Ortiz Ascencio), directora suplente; Noé Eugenio Cervantes Salazar, director suplente; y Rogelio Antonio Cervantes Aguirre, representante legal.

El 31 de julio de 2000 Desarrollos Montecristo registró la primera propiedad de su catálogo, que crecería poco en 10 años; se trata del lote número M58 porción 1 de Montecristo en Tecoluca, San Vicente. El 23 de julio de 2007, la sociedad vendió el terreno a su director secretario, Óscar Ortiz, por $40,000. Poco menos de un año después, el 26 de mayo de 2008, Ortiz vendió la propiedad por el mismo precio a Cervantes, su socio, por la misma cantidad. Y el 7 de diciembre de 2012, el aún alcalde de Santa Tecla volvió a comprar el terreno por $10,000.

En 2000, Ortiz, secretario de Desarrollos Montecristo, avaló a Rogelio Cervantes como representante legal para que, en nombre de la sociedad, le vendiera el lote M58 porción1, según consta en el Registro de la Propiedad.

Entre el 3 y el 14 de agosto de 2000, Ortiz adquirió otros dos lotes a través de Desarrollos Montecristo, el M29 porción 1 y el M30 porción 1, por un total de $15,000. Ambos lotes están, también, en la hacienda Montecristo de Tecoluca, en San Vicente.

En total, el actual vicepresidente de la República adquirió 52,461.18 metros cuadrados de terreno, unas 5 hectáreas, a través de la sociedad Desarrollos Montecristo, en la que ha sido socio de “Chepe Diablo” y de Rogelio Cervantes.

José Adán Salazar Umaña es considerado desde el 30 de mayo de 2015 un capo del narcotráfico. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, informó en esa fecha al Congreso de su país sobre la denominación del empresario hotelero bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico, conocida como “Kingpin Act”.

Ricardo Perdomo entonces ministro de Justicia y Seguridad y el sucesor del cargo, Benito Lara, no hicieron nada para seguir investigaciones del asunto. ¿Chucho no come chucho?.