Gobierno rechaza diálogo con pandillas, les responderá con fuerza a sus delitos

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El Gobierno de la República rechazó el fin de semana el diálogo ofrecido por las violentas pandillas que azotan al país y aseguró que ganará por la fuerza la batalla contra el crimen en una de las naciones más peligrosas del mundo.

Las “maras”, que se dedican al asalto, la extorsión y al narcotráfico, se comprometieron el jueves pasado a detener su actividad delictiva para iniciar conversaciones con las autoridades para pacificar al país, buscando seguir los pasos de la fracasada tregua de 2012.

“A la violencia hay que derrotarla y eso es lo que estamos haciendo. Vamos a golpear a la extorsión, vamos a golpear al crimen organizado, vamos a aislar a los criminales que están en el sistema penitenciario”, dijo el vicepresidente Óscar Ortiz durante un evento oficial, lapidando la posibilidad de reanudar alguna tregua.

La propuesta, refrendada por las pandillas más importantes como la Mara Salvatrucha (MS-13) y su rival el Barrio 18, se produce en momentos en que se han incrementado los atentados contra policías y militares, mientras se multiplican los ataques con granadas a sedes de seguridad.

“Como muestra de compromiso y buena voluntad, cesaremos desde ya todo tipo de ataques, es más, no haremos uso ni del elemental derecho a la defensa”, dijeron los portavoces de las pandillas en un comunicado, asegurando que guardarán sus armas y cesarán en el cobro de extorsiones, sin embargo, el sábado continuaban con los ataques con granadas a puestos policiales.

La “hipócrita” tregua, como le ha llamado el fiscal general Luis Mátinez, de hace tres años supuso un alivio temporal a la crisis de asesinatos, pero poco después se revirtió y la situación volvió niveles críticos. Desde entonces, las pandillas han incumplido en reiteradas ocasiones su promesa de reducir los homicidios a cambio de reiniciar la negociación.

En el primer trimestre de este año se cometieron 1.121 homicidios, muy por encima de los 790 en el mismo período del año previo, según datos del Instituto de Medicina Legal de la Corte Suprema de Justicia.

Y mientras cifras oficiales indican que 22 policías y seis militares han sido asesinados en lo que va del año, portavoces de las pandillas denunciaron que las autoridades asesinaron a 140 de sus miembros de forma extrajudicial.

El vicepresidente Ortíz prometió más operativos para controlar zonas peligrosas y las cárceles del país, desde donde se dirigen delitos y crímenes.

Surgidas en la ciudad estadounidense de Los Ángeles y Washington DC, las pandillas se extendieron por toda Centroamérica y el resto del mundo, incluyendo Europa y Australia, en donde se disputan a muerte el control de la venta de la droga y las extorsiones en los territorios.