Gobierno del Ecuador reprime paro nacional

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El paro nacional que se realizó este jueves en Ecuador protagonizado por organizaciones sindicales y el movimiento indígena, fue reprimido violentamente, dejando como saldo manifestantes heridos, así como dirigentes detenidos. En nueve de las 22 provincias se cerraron vías y en varias ciudades hubo marchas de protesta.

Salvador Quishpe, prefecto de la provincia amazónica de Zamora Chinchipe y uno de los líderes de la protesta, fue detenido y liberado poco después. «He sido arrastrado, golpeado y vejado», dijo visiblemente afectado. Carlos Pérez Guartambel, presidente de Ecuarunari, también fue detenido. Por la noche, directivos campesinos anunciaron que fue puesto en libertad.

La multitudinaria marcha que se efectuó desde las cuatro de la tarde, en Quito, y que recorrió varias calles y avenidas hasta llegar a las inmediaciones del palacio de Gobierno, en el centro de la ciudad, derivó en violenta luego de que los manifestantes intentaron franquear la seguridad policial para ingresar a la Plaza de la Independencia y la gendarmería usó gases lacrimógenos para dispersarlos. Palos, piedras y las cercas de metal fueron usadas por los manifestantes contra la Policía. También se lanzó bengalas y molotov. Según los organizadores de las marchas, fueron infiltrados quienes lo hicieron.

Se vivió momentos de tensión cuando la gente huyó de los gases. La marcha se dispersó pero luego se dividió en dos grupos. Una parte fue a la plaza de Santo Domingo y otra a San Francisco. La Policía montada rodeó a los manifestantes, que se dispersaron, aunque luego volvieron a juntarse hasta avanzada la noche.

En Guayaquil y Cuenca
En Guayaquil, el alcalde Jaime Nebot, del Partido Social Cristiano Madera de Guerreo (derecha) salió también a las calles, pero tras la jornada laboral pues no plegó al paro.

El excandidato presidencial y líder del movimiento Creando Oportunidades (CREO), Guillermo Lasso, también protagonizó una marcha. Pide el archivo de las enmiendas constitucionales, que busca la reelección indefinida, así como el archivo definitivo de las leyes de Herencia y Plusvalía.

En Cuenca, la tercera ciudad del Ecuador, la gente también salió a las calles tanto para protestar contra la administración del presidente Correa así como para respaldarlo.

El Gobierno celebra con música
En la Plaza de la Independencia donde está el palacio de Gobierno, los simpatizantes del presidente Correa se agruparon desde la víspera para una vigilia y un Festival de la Juventud y la Alegría, al que por la noche se unió el mismo presidente.

El mandatario criticó a los dirigentes de la marcha a quienes acusó de querer desestabilizar su administración. «Vayan a ordenar a su casa. No asustan a nadie», dijo, y luego prosiguió: «No nos someterán, no nos van a hacer chantaje. Somos más». El Gobierno de Correa considera que el paro nacional ha sido un fracaso. A la media noche, en su cuenta de Twitter, el presidente lamentó que 45 policías hayan sido heridos en los disturbios.

La dirigencia sindical que ha promovido el paro y la indígena que protagonizó la marcha desde el sur del país, han anunciado que no se irán de Quito hasta que el Gobierno atienda sus reclamos.