Explosión en Kabul deja al menos 80 muertos

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Una explosión golpeó el sábado una marcha de protesta de personas en Kabul, Afganistán, dejó un saldo de 80 muertos y 231 heridos.

La protesta reclamaba que se modifique un proyecto de tendido eléctrico para incluir la empobrecida provincia natal de los hazara.

El Ministerio de Salud Pública afgano confirmó la cifra de muertos.

Ramin Anwari, testigo en el lugar, dijo que había visto hasta ocho cuerpos en la zona de Demazang, donde los manifestantes se preparaban para acampar tras una marcha de cuatro horas.

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Una de las organizadoras de la protesta, Laila Mohammadi, dijo haber llegado al lugar poco después de la explosión y que había visto “muchas personas muertas y heridas”.

La policía había pasado la noche moviendo camiones y contenedores a la ciudad para cortar carreteras e impedir que los manifestantes llegaran al centro de la ciudad o al palacio presidencial. Tiendas y otros negocios se vieron obligados a cerrar, y el movimiento en la ciudad de 4.5 millones de personas quedó seriamente restringido.

Era la segunda marcha que se organiza contra los planes actuales de tender una línea eléctrica regional, un proyecto de varios millones de dólares. La última protesta, en mayo, reunió a decenas de miles de personas.

Los manifestantes del sábado —muchos menos que en mayo— habían avanzado a pie o en bicicleta por su ruta en los barrios del oeste de la ciudad, de mayoría hazara.

Coreaban lemas contra el presidente, Ashraf Ghani, y el director ejecutivo del país, Abdullah Abdullah, exclamando “Muerte a la discriminación” o “Todos los afganos son iguales”.

La llamada línea TUTAP cuenta con el apoyo del Banco Asiático de Desarrollo, con participación de Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Afganistán y Pakistán. El plan original trazaba la línea a través de la provincia de Bamiyan, en las tierras altas centrales, donde vive la mayoría de los hazara.

El gobierno afgano anterior modificó esa ruta en 2013. Los líderes de la protesta afirmaron que ese cambio demuestra los prejuicios contra su comunidad, que supone hasta el 15 por ciento de los 30 millones de habitantes del país.

Se los considera el grupo étnico más pobre del país y a menudo se quejan de discriminación. Bamiyan está sumido en la pobreza, aunque es mayoritariamente pacífico y tiene potencial como destino turístico.

Afganistán sufre un grave desabastecimiento de electricidad, y menos del 40 por ciento de la población está conectado a la red nacional, según el Banco Mundial. Casi el 75 por ciento de su electricidad es importada.