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El Salvador declara emergencia nacional por seis meses ante sequía asociada al ‘Súper El Niño’

El Salvador declara emergencia nacional por seis meses ante sequía asociada al ‘Súper El Niño’
  • Publishedoctubre 8, 2026

El decreto permite movilizar recursos públicos y activa la estructura nacional de Protección Civil para enfrentar los efectos del déficit hídrico sobre la agricultura, la ganadería y la seguridad alimentaria

El Salvador declaró el miércoles el estado de emergencia nacional durante seis meses ante la sequía meteorológica y agrícola que las autoridades atribuyen al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, denominado oficialmente en el país como “Súper El Niño”.

La medida fue aprobada por la Asamblea Legislativa con 59 votos a favor y uno en contra y abarca todo el territorio nacional. El decreto establece mecanismos para distribuir asistencia a las poblaciones afectadas y permite a las instituciones del Ejecutivo administrar y trasladar recursos presupuestarios con el objetivo de prevenir y mitigar los efectos de la emergencia.

La declaratoria, solicitada por el presidente Nayib Bukele a través de una iniciativa presentada por diputados de Nuevas Ideas, tendrá una vigencia inicial de seis meses y podrá ser prorrogada previa solicitud presidencial. La votación se produjo mediante dispensa de trámite durante la sesión plenaria 129.

El decreto toma como fundamento el artículo 24 de la Ley de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres, que permite declarar una emergencia cuando las condiciones de riesgo provocadas por un desastre lo ameriten y con base en la evidencia disponible y la evaluación realizada por Protección Civil.

Una emergencia que comenzó con una alerta roja

La decisión legislativa llega después de que la Dirección General de Protección Civil declarara el 25 de agosto alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio nacional.

En aquella declaratoria, Protección Civil citó la perspectiva climática del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, según la cual las condiciones de El Niño tendían a fortalecerse hacia finales de 2026 y comienzos de 2027. El documento también advertía sobre períodos secos recurrentes, déficit de precipitaciones y temperaturas excepcionalmente elevadas.

La institución reportó entonces 14 récords de temperatura durante agosto, con una máxima de 43,9 grados Celsius en Santa Rosa de Lima, y señaló que el déficit hídrico ya estaba afectando la disponibilidad de agua, los sistemas productivos y los medios de vida rurales.

La emergencia legislativa no significa, sin embargo, que todo el territorio se encuentre permanentemente sin lluvias. El problema identificado por las autoridades es la combinación de déficit acumulado, períodos secos, temperaturas elevadas y una distribución irregular de las precipitaciones, condiciones que pueden producir daños agrícolas aun cuando se registren lluvias puntuales.

Agricultura y alimentos, en el centro de la respuesta

El decreto establece como prioridades inmediatas la protección de la seguridad alimentaria y nutricional, la reducción de los impactos sobre la producción nacional y la atención de los sectores agrícola, agroindustrial y ganadero.

También ordena activar las comisiones del Sistema Nacional de Protección Civil y reforzar los mecanismos nacionales, departamentales y municipales de coordinación para atender la evolución de la sequía.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería tendrá entre sus responsabilidades el almacenamiento de alimentos y el acompañamiento al sector agropecuario, mientras que el Ministerio de la Defensa Nacional administrará la asistencia humanitaria. Protección Civil deberá informar a la Presidencia sobre las acciones de emergencia y la distribución de la ayuda.

La Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada y los cuerpos de socorro también participarán en las actividades de apoyo contempladas por el decreto.

La Cancillería, por su parte, será responsable de canalizar la cooperación internacional, incluidos recursos financieros, donaciones y asistencia que puedan llegar durante la vigencia de la emergencia.

El Niño entra en una fase especialmente intensa

La decisión salvadoreña coincide con advertencias internacionales sobre la magnitud que podría alcanzar el actual episodio de El Niño.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, señaló en septiembre que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027. Para el trimestre octubre-diciembre, el organismo estimó además un 75 % de probabilidad de que el episodio alcance una magnitud histórica, aunque advirtió que una mayor intensidad del fenómeno no significa que sus impactos sean iguales en todas las regiones.

Los registros oceánicos citados por NOAA mostraban anomalías superiores a 3 grados Celsius en sectores del Pacífico ecuatorial oriental, una señal del rápido fortalecimiento del fenómeno durante los últimos meses.

Para Centroamérica, el riesgo principal no se limita a la ausencia absoluta de lluvia. La reducción de las precipitaciones durante etapas críticas del ciclo agrícola puede afectar la floración, el llenado del grano y la recuperación de los cultivos, particularmente en sistemas de agricultura de subsistencia.

La FAO ha advertido que en el Corredor Seco centroamericano el impacto de El Niño puede manifestarse precisamente mediante una reducción de las lluvias durante la estación húmeda, cuando maíz, frijol y otros cultivos se encuentran en fases particularmente sensibles.

El riesgo trasciende al campo

La preocupación también alcanza la alimentación y la protección social.

UNICEF estimó a finales de septiembre que 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe están expuestos a riesgos asociados con sequías e inundaciones vinculadas a El Niño. Para el Corredor Seco, que incluye partes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, la organización prevé una reducción de las precipitaciones capaz de afectar la producción agrícola y aumentar la inseguridad alimentaria y el riesgo de malnutrición.

En una actualización publicada el 6 de octubre, UNICEF amplió la advertencia y señaló que el episodio de El Niño de 2026-2027 podría convertirse en uno de los más intensos registrados, con cientos de millones de niños en distintas regiones del mundo expuestos a condiciones mucho más secas o húmedas de lo normal durante el último trimestre del año.

La emergencia abre ahora el desafío de la ejecución

La declaratoria dota al Ejecutivo de una estructura extraordinaria de coordinación y movilización de recursos, pero su eficacia dependerá de la rapidez con que esas medidas lleguen a las comunidades y productores afectados.

Durante el debate legislativo, diputados de oposición cuestionaron que la respuesta haya llegado después de varios meses de advertencias climáticas y reclamaron mayor información sobre el plan de mitigación y el uso de los recursos. El oficialismo defendió la medida como una acción preventiva destinada a evitar que el deterioro de las cosechas y la seguridad alimentaria se agrave.

El decreto, por tanto, no constituye únicamente una respuesta a las pérdidas agrícolas ya registradas. También representa una apuesta por anticiparse a un escenario climático que, según NOAA y los organismos internacionales, podría intensificarse durante los próximos meses.

Para El Salvador, el reto será convertir la declaratoria en agua disponible, asistencia efectiva, protección de las cosechas, apoyo a los productores y alimentos accesibles, antes de que la combinación de déficit hídrico, temperaturas elevadas y menor producción termine trasladándose con mayor fuerza a los hogares.

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Redacción DL