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El príncipe Andrew fue arrestado por «conducta indebida en el ejercicio de un cargo»

  • Publishedfebrero 20, 2026

El príncipe Prince Andrew, hijo de la fallecida Queen Elizabeth II, fue arrestado y detenido este 19 de febrero de 2026 por la Policía Metropolitana de Londres en relación con una investigación sobre presunta conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas durante su tiempo como enviado especial del gobierno británico, anunciaron fuentes oficiales y medios internacionales.

La detención se produjo en la residencia de la familia real en Sandringham, Norfolk, donde agentes policiales llegaron y procedieron a arrestar formalmente al príncipe bajo sospecha de “misconduct in public office” (conducta indebida en el ejercicio de un cargo), un delito penal en el Reino Unido que, de ser probado, podría implicar consecuencias judiciales importantes.

Tras su arresto, Andrew fue trasladado a una delegación policial del área metropolitana de Londres, donde pasó alrededor de 10 a 12 horas en custodia mientras era interrogado por detectives especializados, de acuerdo con reportes de agencias internacionales como Sky News. Posteriormente, fue liberado bajo investigación sin que se presentaran cargos formales en ese momento, una figura legal que permite a la policía continuar recopilando pruebas sin fijar una acusación concreta de inmediato.

Según la Policía Metropolitana, la medida responde a una serie de **pruebas adicionales y testimonios recopilados en el contexto de la prolongada investigación vinculada al financista estadounidense Jeffrey Epstein, cuya red de abuso sexual y tráfico de menores ha generado múltiples pesquisas y repercusiones legales a nivel internacional.

El príncipe Andrew fue anteriormente objeto de una demanda civil en Estados Unidos por parte de Virginia Giuffre, quien lo acusó de abusos sexuales cuando ella era menor de edad, en el marco de su relación con Epstein. El caso fue resuelto en 2022 mediante un acuerdo extrajudicial confidencial, sin que el príncipe admitiera responsabilidad, y con la condición de evitar un juicio público.

Desde entonces, la atención en torno a la conducta de Andrew ha permanecido en el foco mediático y judicial en Reino Unido. En años recientes, la policía y fiscales británicos han evaluado distintas líneas de investigación para determinar si existieron irregularidades o uso indebido de su posición, así como posibles omisiones en su conducta oficial.

La detención del príncipe Andrew marca un momento sin precedentes en la historia reciente de la British royal family: es la primera ocasión en que un miembro senior de la familia real es arrestado formalmente bajo sospecha penal. Aunque la liberación bajo investigación no implica culpabilidad, sí representa un avance significativo en las pesquisas y un endurecimiento de los procedimientos de rendición de cuentas frente a posibles conductas inapropiadas por parte de figuras públicas vinculadas a la monarquía.

Diversos medios británicos e internacionales han señalado que la policía tomó la decisión de arrestar al príncipe tras recibir “nuevas evidencias relevantes”, aunque las autoridades han mantenido discreción sobre los detalles específicos del caso.

Expertos en derecho penal británico señalan que la figura de “misconduct in public office” se aplica en situaciones donde un funcionario o representante público actúa de manera deliberadamente inapropiada o negligente respecto a sus deberes oficiales, aunque cada caso requiere una evaluación específica de las pruebas para determinar si se cumplen los elementos del delito.

Hasta ahora, no hay información oficial sobre si se presentarán cargos formales contra Andrew en el futuro. La investigación policial continúa abierta, y la justicia británica deberá evaluar los hallazgos recopilados antes de decidir los pasos siguientes.

Este arresto y traslado a una delegación policial reflejan una etapa más en un proceso que ha tenido amplia cobertura internacional y que plantea preguntas sobre la responsabilidad de figuras de alto perfil y la aplicación del estado de derecho, incluso entre miembros de la realeza.

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Redacción DL

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