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Opinión

El ocaso del Péndulo Rojo y el resurgir de una Derecha sin complejos

El ocaso del Péndulo Rojo y el resurgir de una Derecha sin complejos
  • Publishedfebrero 8, 2026

Por: Luis Vazquez-BeckerS

América Latina atraviesa una metamorfosis política que ha dejado de ser un simple cambio de mando para convertirse en una reconfiguración de identidades. El ciclo de la «Marea Rosa» que dominó las primeras décadas del siglo XXI parece haber agotado su combustible, no por falta de ideales, sino por el choque brutal contra la realidad administrativa y ética.

El fracaso de la izquierda latinoamericana no fue uniforme, pero sí comparte síntomas comunes. Primero, la incapacidad de gestión económica: muchos gobiernos confundieron la bonanza de las materias primas (commodities) con un crecimiento estructural infinito, priorizando el gasto social sin fortalecer la productividad. Cuando los precios cayeron, la deuda subió.

Segundo, la degradación ética. Casos sistémicos de corrupción minaron la superioridad moral que la izquierda reclamó históricamente. Al final, el ciudadano de a pie no vio «justicia social», sino a una nueva élite política enriquecida bajo la misma retórica que prometía combatir.

Mientras la izquierda se desgastaba, la derecha latinoamericana aprendió una lección vital: el centro político ya no es el refugio seguro. La nueva derecha se ha recompuesto bajo dos pilares:

  1. La Derecha de «Mano Dura»: Líderes que han entendido que la seguridad es la prioridad número uno del ciudadano. El modelo de Nayib Bukele en El Salvador se ha convertido en la franquicia más exitosa de la región, exportando la idea de que los derechos civiles son negociables a cambio de orden.
  2. La Derecha Ideológica y Directa: Figuras como Donald Trump (en su retorno al poder) o José Antonio Kast en Chile han dejado de pedir disculpas por sus valores. Han conectado con el sector trabajador que se siente alienado por las agendas progresistas modernas, enfocándose en la soberanía nacional y la libertad de mercado.

El riesgo del «Más de lo Mismo»: El populismo en el abismo

Sin embargo, el éxito actual de estos gobiernos populistas de derecha no es un cheque en blanco. El mayor riesgo al que se enfrentan —incluyendo a las administraciones de Centroamérica— es convertirse en la misma caricatura que juraron destruir.

Si los gobiernos populistas se obsesionan con la concentración de poder, la opacidad en el uso de fondos públicos y la creación de una «nueva clase privilegiada» (como se ha visto recientemente con el reparto de beneficios y privilegios en eventos masivos o círculos de poder cerrados), terminarán cayendo en la misma trampa que la izquierda.

El ciudadano latinoamericano de 2026 es impaciente. Si el «cambio» se reduce a cambiar el color de la bandera pero mantiene los vicios del nepotismo y la ineficiencia, el péndulo volverá a moverse. El populismo, cuando se convierte en «más de lo mismo», no solo fracasa, sino que abre la puerta a crisis sociales mucho más profundas y radicales. La derecha hoy celebra, pero camina sobre un cristal muy delgado: la confianza de un pueblo que ya no cree en promesas, sino en resultados tangibles y honestos.

El Salvador: Entre el «Milagro» de Seguridad y el Abismo de la Opacidad

El modelo salvadoreño se ha convertido en un producto de exportación. Sin embargo, detrás de las cifras de seguridad que deslumbran a la región, se esconde un sistema de gestión pública que ha decidido que la transparencia es un obstáculo para la eficiencia.

1. Lo Positivo: El «Estado de Resultados»

Es innegable que el gobierno ha logrado lo que décadas de administraciones de izquierda (FMLN) y derecha (ARENA) no pudieron:

  • Seguridad Territorial: La desarticulación de las pandillas ha devuelto la libertad de movimiento a miles de ciudadanos. Este es el capital político más valioso de Bukele y el que le otorga un «cheque en blanco» ante la opinión pública.
  • Agilidad de Infraestructura: El país proyecta una imagen de modernidad con obras rápidas (como las remodelaciones del Centro Histórico o el Estadio Mágico González), ejecutadas bajo una lógica de mercadeo político impecable.

2. Lo Negativo: La Institucionalización de la Opacidad

Aquí es donde el gobierno comienza a parecerse a lo que prometió erradicar. La falta de transparencia no es un accidente, sino una política de Estado:

  • Reservas de Información: Casi la totalidad del gasto público en proyectos emblemáticos y compras gubernamentales ha sido puesto bajo «reserva» por periodos de hasta 7 años. El ciudadano no puede saber cuánto costó realmente una obra o quién fue el proveedor beneficiado.
  • Inexistencia de Controles: Con una Asamblea Legislativa que actúa como una oficina de trámites del Ejecutivo y una Corte de Cuentas debilitada, no hay una entidad independiente que fiscalice el uso de los impuestos.
  • El Caso de las «Cortesías»: Como mencionamos en notas anteriores, el uso de bienes públicos (como las entradas al concierto de Shakira o el uso discrecional del Estadio Mágico González) para beneficiar a la estructura del partido Nuevas Ideas es un síntoma de una nueva clase política que se siente dueña del Estado.

El Conflicto Ético: ¿El fin justifica los medios?

El riesgo para El Salvador es que la opacidad se convierta en el caldo de cultivo para una corrupción de igual o mayor escala que la de los gobiernos anteriores, pero más difícil de detectar debido al control mediático.

Factor de RiesgoRealidad Actual en El Salvador
TransparenciaUso de leyes de emergencia para evitar licitaciones competitivas.
Gasto PúblicoAumento de la deuda interna para sostener el gasto en propaganda y seguridad.
MoralidadDescalificación de la prensa independiente que investiga el uso de fondos.

La Trampa de la «Eficiencia sin Honestidad»

Si el gobierno de Bukele no abre sus cuentas y permite la fiscalización, corre el riesgo de ser recordado no como el salvador de la nación, sino como el arquitecto de un sistema donde la seguridad fue el precio que el pueblo pagó por perder su derecho a saber qué se hace con su dinero.

Cuando un gobierno populista se vuelve «más de lo mismo» en términos de corrupción y falta de ética, la caída suele ser proporcional a la altura de las expectativas que generó. La historia de América Latina está llena de líderes que fueron populares hasta que el peso de sus secretos económicos hundió sus proyectos.

Written By
Redacción DL