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Diario Latino

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El 6-0 de Guatemala deja al Bolillo Gómez contra las cuerdas y a la Selecta en el abismo”

  • Publishedseptiembre 29, 2026

La peor goleada del ciclo de Hernán “Bolillo” Gómez deja al fútbol salvadoreño sumido en una crisis deportiva. Después del desastre, el técnico dijo que “nos deberían echar a todos” y puso en duda su continuidad

El fútbol salvadoreño no solamente perdió un partido. La noche del lunes en Ciudad de Guatemala quedó expuesta una crisis que llevaba meses acumulando señales y que ahora resulta imposible esconder detrás de la palabra “proceso”.

Guatemala goleó 6-0 a El Salvador, en el estadio Manuel Felipe Carrera, y convirtió la segunda jornada de la Liga de Naciones de Concacaf en una de las noches más dolorosas de la historia reciente de la Selecta.

Pero quizá más revelador que los seis goles fue lo ocurrido después.

Hernán Darío “Bolillo” Gómez compareció ante los medios visiblemente golpeado y calificó la actuación como un desastre. Según las declaraciones recogidas después del encuentro, llegó a afirmar que “nos deberían echar a todos”, que el equipo había “retrocedido como nunca” y que Guatemala había sido superior en actitud, velocidad y capacidad.

Y, en la entrevista televisiva posterior al encuentro, el técnico llegó a poner su continuidad sobre la mesa con una frase todavía más significativa: “si quieren, me voy”.

La frase adquiere un peso extraordinario cuando se coloca junto a los resultados de su ciclo.

El balance de Gómez: nueve derrotas en 18 partidos

Después del 6-0 ante Guatemala, el balance de Gómez frente a selecciones nacionales es de 18 partidos, cuatro victorias, cinco empates y nueve derrotas, con 13 goles anotados y 27 recibidos.

Es decir, El Salvador ha perdido exactamente la mitad de sus partidos bajo la conducción del entrenador colombiano.

La estadística no necesita adjetivos para resultar preocupante.

En los principales torneos oficiales del ciclo, además, los resultados han sido particularmente duros.

La Copa Oro de 2025 terminó sin una sola victoria y sin goles a favor: 0-0 contra Curazao, derrota 0-2 ante Honduras y derrota 0-2 frente a Canadá.

Después llegó la eliminatoria mundialista, donde El Salvador perdió cinco de sus seis partidos de la fase final y quedó fuera de la Copa Mundial de 2026.

Ahora, cuando apenas comienza una nueva edición de la Liga de Naciones, Guatemala acaba de propinarle una derrota por 6-0.

La magnitud del resultado resulta todavía más incómoda porque cuatro días antes El Salvador había vencido 3-1 a Martinica y había alimentado nuevamente las expectativas de la afición.

De la esperanza al desastre en cuatro días

El fútbol tiene una memoria corta, pero la afición salvadoreña había recibido razones para creer que el equipo podía estar iniciando una nueva etapa.

El triunfo sobre Martinica fue presentado como una oportunidad para comenzar a reconstruir la confianza.

Gómez incluso había asegurado antes del partido contra Guatemala que El Salvador estaba avanzando y mejorando y que debía demostrarlo nuevamente. También había admitido que la Selecta todavía no era favorita en ningún escenario.

Cuatro días después, la misma selección recibió seis goles.

Guatemala marcó tres veces antes del descanso y continuó ampliando la ventaja en la segunda mitad.

El Salvador no encontró respuestas.

Ni futbolísticas.

Ni tácticas.

Ni anímicas.

El Gráfico describió una noche marcada por errores defensivos, escasa respuesta ofensiva y cambios desde el banquillo que no consiguieron modificar el desarrollo del encuentro.

El problema ya no puede explicarse solamente como un “proceso”

Cuando Gómez llegó, podía argumentarse que necesitaba tiempo.

También podía argumentarse que heredaba una selección con problemas estructurales, escasa competitividad internacional y dificultades para generar una renovación profunda.

El propio entrenador ha utilizado ese argumento.

Después de la eliminación del Mundial 2026 afirmó que El Salvador venía “sin competitividad, sin ritmo, sin estructura” y que él había sido el último en incorporarse al proceso.

Pero hay un momento en que el entrenador deja de ser únicamente heredero de los problemas y pasa a ser responsable de los resultados del equipo que dirige.

Después de 18 partidos, ese momento llegó.

Porque Gómez ya tuvo concentraciones.

Ya tuvo amistosos.

Ya tuvo eliminatorias.

Ya tuvo Copa Oro.

Ya tuvo tiempo para conocer a los futbolistas.

Ya tuvo partidos contra los principales rivales centroamericanos.

Y ahora tiene una derrota por seis goles frente a Guatemala.

La frase que puede marcar el final del ciclo

“Este es un resultado que saca técnicos”, dijo Gómez después de la goleada, según las declaraciones recogidas por medios guatemaltecos.

Pero la frase adquiere otra dimensión cuando se suma a su declaración posterior:

“Si quieren, me voy”.

No es una frase menor.

Es el propio entrenador quien coloca públicamente su permanencia sobre la mesa después de recibir una de las goleadas más duras de su carrera al frente de una selección.

También sostuvo que el presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol es quien tiene la facultad de decidir sobre su continuidad.

La pelota, por tanto, dejó de estar únicamente en la cancha.

Ahora está en el escritorio de la FESFUT.

¿Se está burlando Gómez de la afición?

Aquí conviene separar el juicio deportivo de una acusación que no puede probarse.

No existe evidencia pública suficiente para afirmar que Gómez esté deliberadamente buscando ser despedido para obtener una indemnización.

Esa hipótesis puede circular entre aficionados, pero no debe presentarse como un hecho.

Lo que sí puede cuestionarse severamente es la distancia entre las expectativas que acompañaron su llegada, el tiempo que se le concedió y los resultados obtenidos.

Y también puede cuestionarse que, después de un fracaso de semejante magnitud, sea el propio entrenador quien coloque públicamente su continuidad en términos de “si quieren, me voy”.

Si un técnico considera que su proyecto sigue siendo viable, corresponde explicar por qué.

Si considera que ya no puede conducirlo, corresponde decirlo claramente.

Lo que difícilmente puede sostenerse indefinidamente es un proceso cuyos resultados empeoran mientras la responsabilidad continúa trasladándose hacia factores externos.

La Selecta no solamente perdió: dejó de competir

Una derrota ante Guatemala podía explicarse.

Un 1-0 podía ser un partido cerrado.

Un 2-1 podía atribuirse a detalles.

Pero un 6-0 es otra cosa.

Especialmente cuando el equipo es superado durante prácticamente todo el partido y termina recibiendo una goleada que pudo ser todavía mayor.

El técnico guatemalteco Luis Fernando Tena, pese al resultado, dijo que el marcador había sido una sorpresa incluso para él y reconoció que esperaba un partido más cerrado.

Eso revela otro aspecto importante: incluso para el ganador, la diferencia final resultó extraordinaria.

El fútbol salvadoreño ante una crisis mayor

Decir que este es definitivamente el peor momento de toda la historia del fútbol salvadoreño requeriría una comparación estadística completa de todas las épocas.

Pero sí puede afirmarse que la Selecta atraviesa uno de los períodos más preocupantes de la era reciente.

El país quedó eliminado del Mundial 2026.

La Copa Oro 2025 terminó sin victorias y sin goles.

La eliminatoria terminó con cinco derrotas en seis partidos.

El Salvador recibió cuatro goles de Surinam.

Perdió tres veces como local ante Surinam, Panamá y Guatemala.

Y ahora Guatemala le propinó seis goles.

La secuencia ya no puede considerarse una colección de accidentes.

Es un patrón deportivo que obliga a revisar todo el modelo.

¿Qué hizo la FESFUT con las esperanzas de la afición?

La pregunta ya no corresponde solamente al entrenador.

También corresponde a la Federación.

Porque un director técnico puede equivocarse.

Puede fracasar.

Puede ser despedido.

Pero una federación es la institución que contrata, establece objetivos, supervisa resultados y decide cuándo un proyecto deja de ser sostenible.

La afición salvadoreña tenía derecho a esperar una reconstrucción.

Tenía derecho a esperar competitividad.

Tenía derecho a esperar que después de un año y medio existiera una identidad reconocible.

Y tiene derecho ahora a preguntar qué recibió a cambio.

La respuesta, después de Guatemala, es difícil de maquillar.

Un 6-0.

El “Bolillo” tendrá que responder con algo más que palabras

En noviembre de 2025, después de la eliminación mundialista, Gómez reconoció que los resultados habían sido “pésimos” y defendió la continuidad del proyecto rumbo a 2030.

Ahora, casi un año después, la selección vuelve a estar en crisis.

El discurso del proceso necesita resultados que lo respalden.

El discurso de la reconstrucción necesita jugadores que evolucionen.

El discurso de la paciencia necesita señales de progreso.

Y el discurso de la confianza necesita credibilidad.

Nada de eso puede medirse en una conferencia de prensa.

Se mide en la cancha.

Y la cancha de Guatemala entregó una respuesta brutal.

El titular que el fútbol salvadoreño no quería leer

La noche de Guatemala deja una pregunta inevitable:

¿Hasta cuándo debe durar un proceso que no consigue resultados?

La respuesta corresponde a la FESFUT, no a los periodistas ni a los aficionados.

Pero la federación tampoco puede ignorar lo ocurrido.

Gómez dijo que “nos deberían echar a todos”.

Preguntado por su continuidad, puso su salida sobre la mesa.

Y la afición ya comenzó a exigir cambios. Medios como AS registraron la presión creciente y las numerosas solicitudes de aficionados para que abandone el cargo.

Ahora corresponde a la dirigencia decidir qué hacer con esas palabras.

Porque después del 6-0 en Guatemala, mantener el discurso de que todo forma parte de un proceso ya no será suficiente.

La Selecta necesita una explicación deportiva.

Necesita responsables.

Necesita un proyecto que pueda ser evaluado con resultados.

Y, sobre todo, necesita recuperar algo que perdió hace mucho tiempo:

la sensación de que cuando se pone la camiseta azul y blanca, El Salvador sale a competir y no simplemente a esperar cuánto tardará en llegar el próximo golpe.

Written By
Redacción DL

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