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EE.UU escolta 1,000 millones de barriles por Ormuz y bloquea a Irán

EE.UU escolta 1,000 millones de barriles por Ormuz y bloquea a Irán
  • Publishedseptiembre 19, 2026

CENTCOM asegura que más de 2,000 buques comerciales han atravesado el estrecho bajo protección coordinada mientras las exportaciones iraníes de crudo permanecen prácticamente paralizadas

Estados Unidos asegura haber alcanzado un nuevo hito en su pulso con Irán por el control del estrecho de Ormuz: más de 1,000 millones de barriles de petróleo habrían atravesado la vía marítima durante los últimos meses, con miles de buques comerciales utilizando nuevamente el corredor. CENTCOM sostiene además que Washington ha prestado protección coordinada a más de 2,000 tránsitos comerciales, una cifra que refleja la progresiva recuperación del tráfico.

El dato tiene una segunda lectura mucho más incómoda para Teherán. Mientras el petróleo de otros productores del Golfo vuelve lentamente al mercado internacional, las exportaciones iraníes por Ormuz se han desplomado bajo el bloqueo naval estadounidense. El estrecho vuelve a funcionar, pero no para todos.

El muro de 1,000 millones de barriles

La cifra difundida por CENTCOM representa un salto significativo respecto a finales de agosto. Entonces, las fuerzas estadounidenses aseguraban haber facilitado el paso de casi 1.500 embarcaciones comerciales con unos 750 millones de barriles de crudo.

Ahora, el volumen acumulado se aproxima o supera los 1,000 millones de barriles, según las últimas comunicaciones estadounidenses. Washington presenta estas cifras como prueba de que Irán ha perdido capacidad para controlar de facto el principal cuello de botella energético del planeta. Sin embargo, los datos deben interpretarse con cautela: distintas plataformas de seguimiento marítimo pueden ofrecer cifras diferentes sobre el tráfico observable debido, entre otras razones, a los buques que navegan con los sistemas de identificación automática desactivados.

Irán se queda sin su principal salida

La otra cara del operativo estadounidense está en los puertos iraníes. Irán acumula semanas con sus exportaciones de crudo sometidas a una fuerte presión a través de Ormuz, algo especialmente relevante para una economía que lleva años tratando de sortear las sanciones occidentales.

Washington sostiene que el bloqueo ha conseguido reducir prácticamente a cero los cargamentos iraníes que consiguen atravesar el estrecho. De confirmarse de forma prolongada, el impacto económico sería considerable. El petróleo constituye una fuente crucial de divisas para Teherán y cualquier interrupción sostenida de sus ventas limita la capacidad financiera del Estado, presiona sus reservas y dificulta el acceso a moneda extranjera.

Ormuz sigue lejos de la normalidad

La recuperación del tráfico no significa que la crisis energética haya terminado. Antes del conflicto, Ormuz movía aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo y líquidos derivados, consolidándose como uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta.

El problema es que las rutas alternativas tienen una capacidad limitada. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos capaces de desviar una parte del crudo sin necesidad de atravesar el estrecho, pero el volumen disponible resulta insuficiente para sustituir completamente el tráfico marítimo habitual. Esa dependencia explica por qué cualquier interrupción en Ormuz se traslada rápidamente a los mercados internacionales, a los costes de transporte y, finalmente, a la inflación.

El petróleo continúa pagando la factura

Pese al aumento de los tránsitos, el mercado continúa operando bajo una elevada prima geopolítica. La amenaza sobre infraestructuras, petroleros y rutas comerciales mantiene la presión sobre los precios y aumenta el coste de asegurar los cargamentos que atraviesan la región.

El riesgo no se limita al precio del barril. Un encarecimiento sostenido del crudo puede trasladarse al transporte, la industria, la electricidad y el coste final de numerosos productos. Europa resulta especialmente vulnerable porque continúa dependiendo de las importaciones energéticas, mientras que las grandes economías asiáticas son las principales receptoras del petróleo que cruza Ormuz.

El bloqueo cambia la presión económica

La estrategia estadounidense introduce una diferencia fundamental respecto a las sanciones tradicionales. Durante años, Irán consiguió mantener parte de sus ventas mediante intermediarios, redes financieras opacas, transferencias entre buques y la denominada flota fantasma. El bloqueo físico reduce ese margen porque actúa directamente sobre la salida marítima de los cargamentos.

Eso no significa que los ingresos iraníes hayan desaparecido completamente. Teherán puede disponer de petróleo previamente almacenado fuera de sus aguas y conserva mecanismos comerciales alternativos. Pero impedir nuevos cargamentos desde los puertos iraníes aumenta progresivamente la presión sobre sus reservas de divisas, especialmente si la restricción se prolonga durante meses.

La batalla que decidirá el mercado energético

El estrecho de Ormuz vuelve así a convertirse en uno de los grandes termómetros de la economía mundial. Estados Unidos sostiene que la navegación internacional gana fuerza y que miles de barcos comerciales están recuperando el corredor bajo protección coordinada. Al mismo tiempo, Irán conserva capacidad para generar inseguridad mediante drones, misiles y amenazas contra el tráfico marítimo.

El equilibrio sigue siendo frágil. Una sola vía marítima concentra una parte decisiva del comercio energético mundial, especialmente del petróleo destinado a Asia. La salida de 1,000 millones de barriles bajo protección estadounidense constituye un avance relevante, pero todavía no equivale a regresar a la normalidad anterior a la crisis. La verdadera prueba será comprobar si ese flujo puede mantenerse sin una nueva escalada militar que vuelva a cerrar la arteria energética más delicada del planeta.

Written By
Redacción DL