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Economía salvadoreña crecería con moderación pero enfrenta riesgos estructurales

Economía salvadoreña crecería con moderación pero enfrenta riesgos estructurales
  • Publishedmarzo 11, 2026

La economía de El Salvador podría registrar un crecimiento moderado por debajo del 3 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, según estimaciones de analistas regionales y organismos financieros internacionales.

Aunque el desempeño económico mantiene una tendencia positiva tras la recuperación posterior a la pandemia, diversas proyecciones ubican al país como la economía de menor crecimiento en Centroamérica para este año, por debajo de naciones como GuatemalaCosta RicaPanamá y Honduras, cuyos ritmos de expansión económica superan el 3.5 % e incluso el 4 % en algunos casos.

El dinamismo de la economía salvadoreña continúa sostenido principalmente por tres motores:

  • el flujo de remesas familiares enviadas desde el exterior
  • la inversión pública en infraestructura
  • la expansión del sector servicios, particularmente comercio y turismo

Sin embargo, economistas advierten que estos factores, aunque importantes, no representan un crecimiento estructural sólido, sino un modelo basado en consumo y gasto público.

Dependencia de remesas: motor económico pero también vulnerabilidad

Uno de los pilares de la economía salvadoreña sigue siendo el envío de dinero desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos, donde reside una numerosa diáspora salvadoreña.

Las remesas representan más del 20 % del PIB nacional, una de las proporciones más altas del mundo. Este flujo sostiene el consumo interno, especialmente en sectores como comercio, vivienda y servicios.

No obstante, especialistas advierten que esta dependencia implica una vulnerabilidad estructural, ya que la economía salvadoreña queda expuesta a factores externos como:

  • desaceleraciones económicas en Estados Unidos
  • cambios en las políticas migratorias
  • fluctuaciones en el empleo de los migrantes salvadoreños

En caso de una recesión en la economía estadounidense, el impacto sobre el consumo interno salvadoreño podría ser inmediato.

Elevada deuda pública y presión fiscal

Otro de los principales desafíos es el alto nivel de deuda pública, que supera el 80 % del PIB según estimaciones de analistas financieros.

El servicio de la deuda —es decir, el pago de intereses y capital— absorbe una parte creciente del presupuesto nacional, lo que limita la capacidad del Estado para invertir en áreas estratégicas como educación, salud o infraestructura productiva.

Organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional han advertido en diferentes informes que el país necesita fortalecer su sostenibilidad fiscal mediante una combinación de mayor crecimiento económico, disciplina presupuestaria y reformas estructurales.

Baja inversión productiva

A pesar de proyectos de infraestructura impulsados por el gobierno, economistas señalan que la inversión privada productiva continúa siendo limitada.

Sectores industriales y agrícolas han crecido a un ritmo menor que el comercio o los servicios, lo que reduce la capacidad del país para generar empleo formal y aumentar las exportaciones.

La falta de diversificación productiva también limita el desarrollo de cadenas de valor más complejas que permitan elevar la productividad y la competitividad internacional.

Mercado laboral frágil

El crecimiento económico moderado tampoco se ha traducido en una expansión significativa del empleo formal.

Gran parte de la población económicamente activa continúa trabajando en el sector informal, donde los ingresos suelen ser más bajos y carecen de protección social.

Especialistas advierten que sin una expansión del aparato productivo y de la inversión empresarial, el crecimiento económico podría seguir concentrado en actividades de bajo valor agregado.

Riesgos externos e incertidumbre global

A estos desafíos internos se suman factores internacionales que podrían afectar la economía salvadoreña, entre ellos:

  • desaceleración del comercio mundial
  • tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China
  • volatilidad en los precios de la energía y los alimentos

Dado el tamaño relativamente pequeño y abierto de la economía salvadoreña, cambios en el entorno internacional pueden tener efectos significativos sobre las exportaciones, la inversión extranjera y el flujo de remesas.

Desafío de crecimiento para los próximos años

Aunque las proyecciones para 2026 indican un crecimiento moderado, economistas coinciden en que el principal reto para El Salvador es transformar su modelo económico hacia uno basado en mayor productividad, inversión e innovación.

Sin reformas estructurales orientadas a fortalecer el aparato productivo, el país podría continuar registrando tasas de crecimiento inferiores al promedio regional, lo que limitaría su capacidad para reducir la pobreza, generar empleo formal y mejorar el bienestar económico de su población.

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Redacción DL