Donald Trump afirmó que los objetivos estratégicos de Estados Unidos en Irán “están cerca de completarse”
En una intervención televisada desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense indicó que la ofensiva militar se acerca a su fin, pero advirtió: “Vamos a darles un golpe durísimo durante las próximas dos o tres semanas. Vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen”
En un discurso desde la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los objetivos estratégicos en la guerra con Irán “están cerca de completarse” y anticipó nuevas acciones militares en el corto plazo, con advertencias sobre una posible intensificación de la ofensiva si no se alcanza un acuerdo con Teherán.
“Esta noche me complace decir que estos objetivos estratégicos fundamentales están cerca de completarse”, expresó el mandatario. También señaló que “en las últimas cuatro semanas, nuestras fuerzas armadas han logrado victorias rápidas, decisivas y abrumadoras en el campo de batalla, victorias como pocas personas han visto antes”.
En ese contexto, agregó: “Continuaremos hasta alcanzar plenamente nuestros objetivos. Gracias a los avances que hemos logrado, puedo decir que estamos en camino de completar todos los objetivos de Estados Unidos en breve, muy pronto”.
El presidente indicó que Estados Unidos se prepara para una nueva fase de operaciones militares. “Vamos a golpearlos con mucha fuerza”, sostuvo. Además, precisó: “En las próximas dos o tres semanas, vamos a darles un golpe durísimo. Vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen”.

Trump condicionó la intensificación de la ofensiva a la falta de un acuerdo con Irán. “Si durante este período no se llega a un acuerdo, tenemos la vista puesta en objetivos clave”, señaló. En ese sentido, detalló: “Si no se alcanza un acuerdo, atacaremos con fuerza todas sus centrales eléctricas, probablemente de forma simultánea”.
El mandatario también se refirió al cambio de régimen en Irán. “El cambio de régimen nunca fue nuestro objetivo”, afirmó. Sin embargo, indicó que “el cambio de régimen se ha producido debido a la muerte de su líder original”, sin aportar precisiones adicionales.
En relación con los motivos de la ofensiva, Trump sostuvo que responde a su promesa de impedir que Irán desarrolle armas nucleares. “Desde el primer día que anuncié mi candidatura a la presidencia en 2015, prometí que jamás permitiría que Irán tuviera un arma nuclear”, afirmó.
Añadió: “Estuvieron a las puertas durante años, todo el mundo decía que Irán no podía tener armas nucleares, pero al final, esas son solo palabras si no se está dispuesto a actuar cuando llega el momento”.
Esta es la primera vez que Trump se dirige formalmente a la nación desde la Casa Blanca para hablar sobre el conflicto iniciado hace un mes.

Más temprano, Trump afirmó haber logrado un avance importante al señalar que el presidente de Irán buscaba un alto el fuego. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán desmintió rápidamente esa versión y acusó a Washington de presentar demandas “maximalistas e irracionales”.
Trump sostuvo en varias ocasiones que la guerra podría concluir en un plazo de dos a tres semanas, reiterando que los objetivos principales casi se han alcanzado. A pesar de ello, el presidente advierte continuamente con intensificar la ofensiva militar y envió mensajes contradictorios sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte de petróleo y otras materias primas.
El martes, Trump sugirió que la reapertura del canal no era una prioridad esencial, pero el miércoles condicionó un posible alto el fuego a que el Estrecho esté “libre y despejado”.
Durante las últimas semanas, el índice de aprobación de Trump ha descendido por debajo del 40%, mientras que el rechazo supera el 55%. Este deterioro se atribuye tanto a la percepción negativa de la guerra como al impacto económico que ha generado. El respaldo específico a la campaña en Irán también se mantiene en niveles negativos.
El encarecimiento de los combustibles ha sido notable, con el precio de la gasolina superando los USD 4 por galón (más de USD 1 por litro) por primera vez en años. La confianza de los consumidores se ha debilitado, lo que ha afectado la ya delicada posición de Trump en materia económica.

A nivel internacional, los mercados reaccionaron al tono más optimista del mandatario. Las bolsas globales repuntaron y el precio del petróleo Brent superó los 105 dólares por barril. Sin embargo, analistas advierten que el riesgo económico sigue siendo elevado, ya que el Estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado y los precios del crudo permanecen altos. Cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por esa zona.
Las acciones del presidente han provocado malestar entre los principales socios de Estados Unidos. Trump ha pedido reconsiderar la permanencia del país en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), después de que los países europeos se negaran a respaldar la campaña en Irán. Esta postura amenaza con profundizar el daño diplomático ya causado por las disputas comerciales y otros desacuerdos recientes.
En el terreno militar, fuerzas de Estados Unidos e Israel han atacado miles de objetivos e infligido daños graves a la infraestructura militar iraní. Sin embargo, el régimen en Teherán continúa en el poder y el impacto económico se ha extendido a nivel global, lo que genera cuestionamientos acerca de la viabilidad de una solución definitiva.