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Digitalización de la Salud contrasta con encarecimiento de precios en El Salvador

  • Publishedmayo 19, 2026

El Salvador vive una paradoja sanitaria de dimensiones históricas: mientras el gobierno del presidente Nayib Bukele despliega el sistema de salud digital más ambicioso de América Latina —con inteligencia artificial, alianzas con Google Cloud y una inversión de 500 millones de dólares—, los salvadoreños enfrentan el encarecimiento sostenido e ininterrumpido de los servicios médicos y medicamentos, una tendencia que golpea directamente la economía familiar y que los propios datos del Banco Central de Reserva (BCR) documentan con precisión.

La brecha entre la promesa tecnológica y la realidad del bolsillo ciudadano define el momento más complejo de la política de salud pública salvadoreña desde el inicio de la administración Bukele en 2019.

De la pandemia al algoritmo: siete años de transformación del sistema de salud

Cuando Nayib Bukele asumió la presidencia en junio de 2019, el sistema de salud público de El Salvador arrastraba décadas de rezago: infraestructura deteriorada, desabastecimiento crónico de medicamentos, procesos administrativos en papel y una descoordinación estructural entre el Ministerio de Salud (MINSAL) y el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). La modernización fue desde el primer día una bandera de su gestión.

Entre 2019 y 2022, el gobierno orientó recursos hacia la dotación de equipos de ultrasonido de última generación, la ampliación de unidades de hemodiálisis —que en el Hospital Rosales pasaron de 30 a 60 máquinas—, la adquisición de incubadoras y equipos de anestesia, y la renovación de quirófanos en los 31 hospitales nacionales. Con una inversión de $790,000, el Hospital de Niños Benjamín Bloom recibió equipo moderno de atención neonatal que elevó su capacidad a 105 incubadoras. El ISSS, por su parte, renovó su flota vehicular con 111 nuevas unidades, incluyendo ambulancias tipo UCI, y lanzó el servicio «Dr. ISSS en Línea» que anticipó el modelo de telemedicina que vendría después.

En paralelo, el gobierno impulsó el Sistema Integrado de Salud (SIS), que llevó la digitalización al 90% de los hospitales nacionales y al 70% de las unidades de salud, permitiendo a los médicos registrar expedientes, gestionar citas y coordinar laboratorios desde dispositivos digitales. Se repartieron tabletas a promotores de salud en zonas rurales para vigilancia epidemiológica en tiempo real. La pandemia de COVID-19 aceleró estos cambios, forzando la reconversión de espacios hospitalarios y la masificación de la atención remota.

En agosto de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó —con 57 votos— la Ley de Creación de la Red Nacional de Hospitales, un marco legal diseñado para integrar los servicios médicos en una red con autonomía administrativa, mejorando cobertura y eficiencia. La norma, sin embargo, también encendió alarmas en el sector médico organizado, que advirtió sobre un posible camino hacia la concesión privada de hospitales públicos tras las elecciones de 2027.

DrSV: la primera y segunda etapa del salto digital

El 14 de noviembre de 2025, en cadena nacional, el presidente Bukele lanzó la aplicación DoctorSV —también referida como DrSV—, presentada como el primer sistema nacional, público, gratuito y basado en inteligencia artificial y telemedicina del mundo. El proyecto fue desarrollado en alianza con Google Cloud y financiado parcialmente por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).

La plataforma permite a los usuarios registrarse, crear un perfil clínico digital, acceder a consultas médicas por videollamada las 24 horas del día los 7 días de la semana, recibir diagnósticos asistidos por la IA Gemini de Google, obtener recetas, exámenes de laboratorio e imágenes médicas de forma gratuita, y acceder a medicamentos sin costo en una red de más de 400 farmacias y laboratorios privados integrados al sistema —con el Estado cubriendo el pago a estas empresas. El sistema opera bajo estándares internacionales como FHIR e ICD-11 para garantizar interoperabilidad y seguridad de datos.

A cinco meses de su lanzamiento, DoctorSV registró 1.1 millones de usuarios y más de 1.5 millones de consultas realizadas. Las cifras oficiales apuntan a un 93% de efectividad y un 97% de satisfacción entre usuarios. El propio presidente del Colegio Médico, el doctor Iván Solano Leiva, reconoció públicamente que la aplicación «viene a democratizar la atención médica» y contribuye a descongestionar hospitales.

El 14 de abril de 2026, Bukele anunció la segunda etapa de DoctorSV, orientada específicamente a pacientes con enfermedades crónicas —hipertensión, diabetes, afecciones renales—, un universo de millones de salvadoreños que conviven con estas patologías muchas veces sin diagnóstico oportuno. Esta fase incorpora herramientas de IA para monitoreo continuo y personalizado, y permite al sistema generar órdenes de análisis de laboratorio sin necesidad de una consulta inicial, derivando luego a los pacientes con información preprocesada.

Guy Nae, director de Google Cloud para el sector público en América Latina, confirmó en la presentación que el proyecto ya opera en su segunda etapa con foco en el control de enfermedades crónicas. Bukele, por su parte, proyectó un futuro más ambicioso: «En algún momento estaremos tratando cáncer, haciendo cirugías», afirmó, reiterando su aspiración de construir «el mejor sistema de salud del mundo».

El contrato con Google Cloud contempla una inversión de al menos 500 millones de dólares distribuidos en siete años, consolidando la apuesta más costosa y estructural de la era Bukele en materia sanitaria.

La otra cara: el costo de estar sano sube sin pausa

Mientras el Estado construye el andamiaje digital de la salud del futuro, los datos del Banco Central de Reserva (BCR) trazan una línea de encarecimiento sostenido que no ha cedido en doce meses.

El último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC), actualizado a abril de 2026, evidencia que el rubro de Salud pasó de 114.00 puntos en abril de 2025 a 117.02 puntos un año después. Según el BCR, esto equivale a una variación interanual de 2.65%, cifra que, aunque moderada frente a otros segmentos más volátiles como energía o alimentos, destaca por una característica poco habitual: no se registró ninguna disminución mensual en el índice de salud a lo largo de todo el período analizado.

La trayectoria del alza se distribuyó de la siguiente manera: el primer semestre (abril-septiembre de 2025) mostró ajustes graduales, con el índice subiendo de 114.00 a 115.12 puntos; el último trimestre del año evidenció una aceleración, cerrando diciembre en 116.00 puntos; y en los primeros cuatro meses de 2026 la presión inflacionaria se intensificó, sumando 1.02 puntos hasta alcanzar 117.02 en abril.

En términos concretos, el BCR explica que por cada 100 dólares gastados en servicios médicos o medicamentos en abril de 2025, hoy es necesario desembolsar aproximadamente $102.65 para acceder exactamente a los mismos bienes y servicios. Una diferencia que, multiplicada por el gasto anual de una familia con enfermos crónicos, se vuelve una carga significativa.

La economista Tatiana Marroquín alertó desde 2024 que esta tendencia debería ser tan preocupante para la población como el alza en alimentos, señalando que la salud es un rubro especial en el IPC: el usuario tiene pocas posibilidades de negociación. «La oferta de los servicios y productos relacionados con la salud es de naturaleza inelástica y no responde tanto a la demanda como en el caso de otros rubros de la economía. La salud, por otro lado, es un derecho humano, que tiene que ser brindado por el Estado cuando una persona no está en la capacidad económica para recurrir a lo privado», señaló la especialista.

Entre las causas identificadas figuran la actualización de precios de insumos importados, el ajuste de contratos de seguros médicos privados, el encarecimiento de tecnología médica y la dependencia de suministros internacionales, que elevan los costos operativos de clínicas, laboratorios y farmacias. El doctor Rafael Aguirre, del Sindicato de Médicos del ISSS (SIMETRISSS), también advirtió sobre el encarecimiento de consultas, procedimientos y días de hospitalización en el sector privado: «Es alarmante en un sistema capitalista donde la salud es vista como una mercancía».

Cabe recordar que la inflación interanual del rubro Salud llegó a superar el triple de la inflación general en meses como febrero de 2024, cuando la media fue de apenas 0.8% mientras la de Salud alcanzó 2.62%. La tendencia estructural al alza en precios de salud antecede a DoctorSV y se extiende ininterrumpidamente desde agosto de 2023.

El impacto en la economía familiar y el acceso real a la atención

La constancia de los incrementos en salud cobra una dimensión crítica porque se trata de un gasto inelástico: las familias no pueden posponer o reducir de manera significativa el consumo de medicamentos o la atención médica, aun cuando los precios suben. A diferencia de otros bienes donde el consumidor puede ajustar su demanda, en salud la postergación tiene consecuencias físicas directas.

El impacto es especialmente severo en hogares con pacientes crónicos —diabéticos, hipertensos, renales— que requieren medicamentos de uso continuo. Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA reveló que el 63.8% de los salvadoreños consultados consideró que el costo de la vida aumentó durante 2025, y solo un 7.8% percibió una disminución. Un 58% de los encuestados afirmó haber dejado de comprar algún alimento por limitaciones económicas, y un 32.5% señaló que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos del hogar.

En este contexto, el encarecimiento de la atención médica puede derivar en una mayor presión sobre el gasto público, especialmente en contextos donde el Estado subsidia parte de los servicios sanitarios, y puede limitar el acceso de sectores vulnerables a tratamientos oportunos.

La Universidad Centroamericana (UCA) advirtió, al analizar DoctorSV, que los sectores más empobrecidos del país no disponen de los dispositivos inteligentes ni de la conectividad a internet necesaria para acceder a la aplicación. Señaló también que los exámenes y medicamentos serán proveídos por una red de laboratorios y farmacias privadas, «dado que el Estado no tiene esa capacidad», lo que beneficiaría principalmente a los actores privados integrados al sistema.

Las tensiones del modelo: despidos, datos y desabastecimiento

La apuesta tecnológica coexiste con una crisis de capital humano en el sistema público. Según datos de la Coordinadora Nacional por la Defensa de la Salud del Pueblo Salvadoreño (CONADESA), al menos 5,080 trabajadores del sector salud fueron despedidos durante 2025: 3,500 del MINSAL, 1,100 de FOSALUD, 400 del ISSS y 80 del ISBM. En su mayoría, los despidos se ejecutaron de forma verbal, sin derecho a defensa ni justificación legal documentada.

El 23 de diciembre de 2025, aproximadamente 1,000 empleados del Hospital Nacional Rosales —entre médicos, enfermeras, personal administrativo, técnicos y trabajadores de limpieza, muchos con más de 30 años de servicio— fueron notificados de la supresión de sus plazas en vísperas de Navidad. El presupuesto del ramo de Salud para 2025 registró una disminución del 7.3% respecto a 2024, pasando de $1,262.5 millones a $1,170.3 millones.

Las organizaciones gremiales denunciaron que los despidos provocaron «saturación y retraso de citas médicas, desabastecimiento de medicamentos e interrupción de tratamientos» en el MINSAL y el ISSS. En el Hospital Rosales, de los 10 urólogos que laboraban en el centro, solo permanece uno, y de los 10 anestesiólogos quedan dos. Un caso extremo ilustra la gravedad: el paciente Guillermo Galeano fue desconectado de su diálisis en el Hospital Zaldaña tras el despido del personal de esa área, quedando dependiente de una diálisis urgente en una institución privada con un costo de $200 por sesión.

El lanzamiento de DoctorSV, precisamente, ocurrió en este contexto de reducción de personal. Expertos en ciberseguridad y bioética también han planteado interrogantes sobre la privacidad de datos: Google tendrá acceso a información médica sensible de millones de salvadoreños, abriendo el debate sobre el uso y resguardo de estos datos.

El diagnóstico: dos velocidades en un mismo sistema

El sistema de salud salvadoreño avanza en 2026 a dos velocidades que, por ahora, no se han sincronizado del todo. Por un lado, la infraestructura digital crece a un ritmo sin precedentes regionales: DoctorSV ya es el sistema nacional de salud digital más grande de América Latina en términos de cobertura pública gratuita. Por otro, la economía doméstica de los salvadoreños que aún dependen del sector privado —o que no tienen acceso digital— enfrenta un encarecimiento sistemático que el IPC del BCR registra sin pausa.

La paradoja no es necesariamente irresoluble. Los especialistas señalan que la medicina preventiva —exactamente el foco de la segunda etapa de DoctorSV— es la herramienta más eficaz para contener el gasto sanitario a largo plazo. Si el sistema logra detectar y manejar enfermedades crónicas de forma temprana, podría reducir la presión sobre servicios de urgencia y hospitalización, que son los más costosos y los que más han visto crecer sus precios en el índice del BCR.

Lo que los datos no permiten afirmar todavía es si la expansión tecnológica alcanzará a los sectores más vulnerables antes de que el encarecimiento sostenido de la salud erosione definitivamente su capacidad de acceso. Esa carrera, más que cualquier alianza con Silicon Valley, será la prueba definitiva del modelo.


Fuentes: Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), Ministerio de Salud (MINSAL), Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Coordinadora Nacional por la Defensa de la Salud del Pueblo Salvadoreño (CONADESA), Universidad Centroamericana (UCA), Presidencia de la República de El Salvador, Asamblea Legislativa de El Salvador, Sindicato de Médicos Trabajadores del ISSS (SIMETRISSS), Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP/UCA), Infobae El Salvador, El Diario de Hoy, El Mundo.

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Redacción DL

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