Déficit comercial de El Salvador supera los USD 11,400 millones
El déficit comercial de El Salvador superó en 2025 la barrera de los USD 11,400 millones, una cifra sin precedentes que enciende señales de alerta sobre la sostenibilidad de la economía nacional y la creciente vulnerabilidad externa del país. El abultado saldo negativo refleja un desequilibrio estructural cada vez más profundo entre lo que El Salvador importa y lo que logra vender al mundo.
De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), las importaciones alcanzaron USD 17,848.3 millones, con un crecimiento anual cercano al 13 %, mientras que las exportaciones apenas sumaron USD 6,428.5 millones, con un aumento marginal inferior al 2 %. El resultado fue un déficit comercial de USD 11,419.8 millones, un salto de más del 20 % respecto a 2024, cuando ya se registraba un desbalance preocupante.
Una brecha que se amplía peligrosamente
Economistas advierten que el ritmo acelerado de las importaciones, muy por encima del crecimiento de las exportaciones, está llevando a la economía salvadoreña a una zona de riesgo. El país importa cada vez más bienes de consumo, combustibles, medicamentos, alimentos procesados y vehículos, mientras su aparato productivo no logra generar suficientes divisas para compensar esas compras externas.
“El déficit comercial ya no es solo un dato estadístico, es una amenaza directa a la estabilidad macroeconómica”, señalan analistas, quienes alertan que este desbalance obliga al país a financiarse permanentemente con remesas, endeudamiento externo o inversión extranjera, fuentes que pueden volverse volátiles ante choques internacionales.
Presión sobre crecimiento, empleo y finanzas públicas
El persistente déficit comercial tiene efectos en cadena sobre la economía. Entre los riesgos más señalados están la presión sobre la balanza de pagos, la reducción del espacio fiscal y un impacto negativo en la industria nacional, que enfrenta una competencia creciente de productos importados sin contar con suficientes incentivos para exportar.
Además, el débil desempeño exportador evidencia limitaciones estructurales: baja diversificación de productos, escaso valor agregado, dependencia de pocos mercados —principalmente Estados Unidos— y una productividad que no logra despegar al ritmo de otras economías de la región.
Dependencia externa y vulnerabilidad global
Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de El Salvador, tanto como destino de exportaciones como origen de importaciones. Esta dependencia deja al país altamente expuesto a cambios en la política comercial estadounidense, desaceleraciones económicas o medidas proteccionistas que podrían agravar aún más el déficit.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, amenazas de nuevos aranceles y desaceleración del comercio global, expertos advierten que El Salvador llega debilitado, con una balanza comercial profundamente desequilibrada y pocas herramientas para reaccionar rápidamente.
Un desafío urgente
Para analistas económicos, el déficit comercial que ya supera los USD 11,400 millones no es sostenible en el mediano plazo. De no revertirse la tendencia, el país podría enfrentar mayores presiones financieras, menor crecimiento económico y un deterioro de las condiciones de empleo y de ingresos.
Las advertencias apuntan a la necesidad urgente de políticas agresivas de impulso a las exportaciones, fortalecimiento del sector productivo, atracción de inversión orientada a valor agregado y una reducción de la dependencia de importaciones. De lo contrario, el déficit comercial podría convertirse en uno de los principales factores de inestabilidad económica para El Salvador en los próximos años.
