China acapara los datos, la materia prima del futuro
Los datos son indispensables para mantener la vanguardia en el futuro industrial digital. El gigante asiático aspira a controlar este recurso, y ya retiene legalmente los datos que considera relevantes para el país
Quienes esta semana visiten la mayor feria industrial del mundo en Hannover, Alemania, quedarán impresionados por la enorme cantidad de robots que, controlados por inteligencia artificial, son capaces de dar la mano, responder preguntas en varios idiomas o soldar piezas metálicas.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas en el recinto ferial de la capital de Baja Sajonia son algo que no se puede ver ni tocar, pero sin lo cual nuestro futuro industrial sería impensable. Hablamos de los datos, auténtica materia prima digital de tanta importancia como tienen hoy para nosotros la electricidad o el petróleo.
En unos años más, serán ellos, los datos, quienes decidan sobre las ventajas competitivas y las cuotas de mercado, y posiblemente también sobre la fortaleza de las economías nacionales.
Datos bajo supervisión estatal
En China los datos privados se recopilan abiertamente. Cada individuo recibe una valoración basada en ellos, conocida como «sistema de crédito social». El Gobierno lo justifica argumentando que busca promover más moralidad y honestidad en la convivencia social, así como combatir el fraude y la corrupción.
Ahora, los datos industriales están en el punto de mira. «En los últimos años, el Gobierno chino ha dado prioridad a la transformación digital y ha implementado medidas para fomentarla en ámbitos como la infraestructura de la información, la economía digital y la fabricación inteligente», dice la investigadora Qi He, de la Universidad de Mujeres de Hunan, en China.
«El entorno político respalda esta transformación mediante subvenciones financieras, incentivos fiscales, fondos regionales y el fomento de la colaboración entre industria, ciencia e investigación», explica.
La relevancia estratégica de los datos fue detectada hace tiempo por los funcionarios del régimen. En octubre de 2023 se creó la Administración Nacional de Datos, entre cuyas funciones figuran la «coordinación y promoción del desarrollo de infraestructuras de datos, así como la coordinación de la integración, el intercambio, el desarrollo y el uso de los recursos de datos».
Sin embargo, en 2022, Pekín endureció las normas para la transferencia de datos al extranjero y ordenó una evaluación de la relevancia de seguridad de los datos. Según se indicó, los «datos importantes» deben declararse antes de su exportación.
Soberanía de datos
La Unión Europea se queja de que, en los últimos años, las empresas del Viejo Continente se enfrentan a crecientes dificultades a la hora de exportar datos desde China.
«El enfoque regulatorio de China busca preservar su soberanía sobre los datos», escribe Jiwei Qian, investigador de la Universidad Nacional de Singapur, en su nuevo libro Governing China’s Digital Transformation.
«Aunque estas medidas responden a preocupaciones sobre la seguridad nacional, también plantean importantes desafíos a las empresas que dependen de un flujo transfronterizo fluido de datos para mantener sus operaciones globales», añade.
Que los datos valen más que el oro es algo en lo que coinciden la política y la economía en China. El Programa Nacional de Crecimiento Económico contempla el desarrollo de una infraestructura digital autónoma.
«La infraestructura de IA se está desarrollando a gran escala y cada vez es más independiente de la tecnología extranjera. Además, se están realizando esfuerzos para impulsar el software y los algoritmos nacionales, y para garantizar un mercado eficiente de datos de entrenamiento para IA», explica Rebecca Arcesati, experta en China del centro de pensamiento berlinés MERICS.
Alemania como socio en materia de datos
También un país industrial como Alemania necesita datos procedentes de China, especialmente los fabricantes de automóviles, que los usan para investigar temas como la conducción autónoma. En la actualidad, todos los fabricantes alemanes de automóviles obtienen beneficios en el mercado chino. Sin embargo, los márgenes de ganancia disminuyen si no se impulsan innovaciones.
En 2024, China y Alemania acordaron mantener un diálogo en el ámbito de la conducción automatizada y conectada. Entre otras cuestiones, se busca garantizar hasta 2029 un acceso equitativo a los datos y su procesamiento legal, así como su recopilación, uso, almacenamiento y transmisión, especialmente en lo que respecta a datos de vehículos y comunicaciones, con énfasis en la protección y la seguridad de los mismos.
También la UE es muy consciente de la importancia de la transferencia de datos: «Los flujos de datos son indispensables para el comercio. Una parte considerable del volumen de inversión extranjera directa entre la UE y China depende de la capacidad de las empresas para gestionar sus datos de forma transfronteriza», señala la Comisión Europea.
«Esto se aplica especialmente a las finanzas y los seguros, la industria farmacéutica, el sector automotriz y las tecnologías de la información y las comunicaciones. Los flujos transfronterizos de datos son fundamentales para las actividades de investigación y desarrollo e imprescindibles para el éxito empresarial».
Con información de dw
