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Diario Latino

Mirador Político

Canciller salvadoreña reclama ante la ONU un multilateralismo capaz de decidir, no solo de dialogar

Canciller salvadoreña reclama ante la ONU un multilateralismo capaz de decidir, no solo de dialogar
  • Publishedseptiembre 28, 2026

En su último discurso de apertura frente a la Asamblea General antes de dejar el cargo el 31 de diciembre, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el poder mundial atraviesa una reconfiguración irreversible hacia un orden multipolar y volvió a reclamar una reforma del Consejo de Seguridad que, entre otras cosas, otorgue a África un asiento permanente que hoy no tiene. Seis días después, y como uno de los últimos oradores del debate general de este 81º período de sesiones, la canciller salvadoreña Alexandra Hill Tinoco retomó ese mismo reclamo con un lenguaje más directo: exigió una ONU “ágil, representativa, eficaz y transparente”, capaz de resolver “con la velocidad que exigen los problemas contemporáneos”.

La intervención de Hill, este lunes en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, no fue un caso aislado. Ocurrió al cierre de una semana de alto nivel —desarrollada bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”— en la que la reforma del sistema multilateral se convirtió en el denominador común de decenas de discursos, desde el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que cuestionó el derecho de veto y la inacción del Consejo de Seguridad, hasta el mandatario kirguís Sadyr Zhaparov, quien pidió ampliar ese órgano con asientos permanentes para África y América Latina.

Una crítica a la burocracia, envuelta en un llamado a la acción

En su discurso, Hill fue enfática al vincular la legitimidad del organismo con su capacidad de respuesta y no con la sola acumulación de resoluciones. “La credibilidad de la ONU no se construye exclusivamente con resoluciones”, sostuvo, y agregó que esa legitimidad se alcanza cuando el organismo logra preservar vidas y garantizar un futuro digno para las personas. En el tramo más combativo de su intervención, la canciller salvadoreña pidió terminar con lo que definió como conformismo institucional: “Basta ya con el conformismo, basta ya que los intereses personales y nacionales prevalezcan sobre las necesidades y crisis mundiales, basta ya con la burocracia”, declaró ante los representantes reunidos en el recinto.

El planteamiento salvadoreño coincidió, en el fondo aunque no en el tono, con el diagnóstico que el propio Guterres había ofrecido días antes al advertir sobre una “extraordinaria transferencia de poder” desde los Estados hacia actores privados y sobre los riesgos de delegar decisiones críticas en sistemas de inteligencia artificial sin supervisión humana independiente. Hill también abordó ese último punto desde la experiencia salvadoreña: destacó que su país participa junto con Estonia en un diálogo global sobre gobernanza de inteligencia artificial, con el objetivo declarado de aprovechar esa tecnología para ampliar capacidades estatales y generar oportunidades, sin ofrecer mayores detalles sobre el alcance de esa cooperación bilateral.

Expectativas sobre una Secretaría general que aún no tiene nombre

Uno de los pasajes más comentados del discurso fue el referido a la sucesión de Guterres. Hill pidió que la próxima conducción del organismo —que, de confirmarse las tendencias informales dentro del Consejo de Seguridad, podría recaer por primera vez en una mujer— cuente con “absoluta independencia”, “autoridad moral” y “voluntad y convicción reformadora en beneficio de la humanidad”. La elección del próximo secretario o secretaria general se resuelve mediante un mecanismo históricamente opaco: el Consejo de Seguridad delibera a puerta cerrada y remite una única recomendación vinculante a la Asamblea General, sujeta al veto de sus cinco miembros permanentes, un procedimiento que organismos de la sociedad civil han cuestionado por su falta de transparencia en años recientes.

El balance de seguridad, entre el logro y la controversia

Más allá del capítulo de reforma institucional, Hill utilizó buena parte de su intervención para presentar ante la comunidad internacional la reducción de homicidios en El Salvador, que según cifras oficiales citadas por la canciller pasó de 103 por cada 100,000 habitantes en 2015 a 1.3 en 2025, con un nivel cercano a 50 por cada 100,000 al momento en que Bukele asumió la presidencia a mediados de 2019. “La seguridad no es el destino final, es el punto de partida”, afirmó Hill, en referencia a su planteamiento de que los avances en ese frente deben traducirse en inversión, empleo y movilidad social; la funcionaria aclaró, no obstante, que el modelo salvadoreño no constituye una receta universal y que cada país debe responder a sus propios desafíos según su historia y realidad particular.

Ese mensaje se combinó con la presentación de otros programas gubernamentales ante la audiencia internacional, como la iniciativa educativa “Dos Escuelas por Día” y el sistema de salud digital “Doctor SV”, que Hill describió como parte de la transformación del país, además de un dato de crecimiento económico de 4.5% que la delegación salvadoreña incorporó a su intervención. Sobre el cierre de su discurso, la canciller enfatizó además la postura del país en materia de autodeterminación territorial y política, una referencia a la defensa de la soberanía nacional frente a lo que el gobierno salvadoreño ha descrito en otras ocasiones como injerencias externas sobre sus políticas internas.

Lo que el discurso no abordó de forma directa es el señalamiento reiterado que organizaciones de derechos humanos, tanto salvadoreñas como internacionales, mantienen sobre el mismo régimen de excepción al que se atribuye la caída de los homicidios: detenciones masivas sin las garantías del debido proceso, denuncias de muertes bajo custodia estatal y críticas de entidades como Human Rights Watch y Cristosal sobre la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas para esas capturas, una tensión que sigue marcando la forma en que el “modelo salvadoreño” es recibido fuera de sus fronteras, incluso cuando sus resultados estadísticos en materia de violencia homicida no son objeto de mayor disputa.

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Redacción DL