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Economía

Canasta Básica se elevó un 3.55 % en el área urbana y un 4.11 % en la zona rural

  • Publishedmayo 20, 2026

El costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en El Salvador registró un incremento del 4.11 % en la zona rural y del 3.55 % en la zona urbana al cierre del primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior. De acuerdo con las estadísticas oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), este ajuste al alza acentúa la presión financiera sobre el presupuesto de los hogares de menores ingresos.

Los registros del BCR indican que el costo de la CBA urbana pasó de USD 245.89 en marzo de 2025 a USD 254.64 en marzo de 2026. Por su parte, en el área rural, el precio escaló de USD 178.12 a USD 185.45 durante el mismo lapso.

Al promediar el primer trimestre completo de 2026, el indicador se situó en USD 252.71 para el sector urbano y en USD 184.08 para el rural, frente a los promedios de USD 246.61 y USD 179.71 anotados en los primeros tres meses de 2025. La CBA salvadoreña mide el aporte calórico mínimo para una familia de aproximadamente cuatro miembros e incluye productos como pan, tortillas, frijoles, arroz, carnes, huevos, leche y frutas.

Evolución del costo de los alimentos

Área geográficaPromedio trimestral 2025Promedio trimestral 2026Variación porcentual
Zona UrbanaUSD 246.61USD 252.71+2.47 %
Zona RuralUSD 179.71USD 184.08+2.43 %

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La tendencia alcista mantiene una trayectoria sostenida a mediano plazo. Los registros históricos de la institución muestran que en 2019 el promedio anual de la CBA urbana era de USD 200.02, elevándose a USD 256.02 para el cierre de 2024. En la zona rural del país, el indicador se movió de USD 144.48 en 2019 a USD 182.62 al término de 2024.

En términos de gasto diario por familia, la cobertura de la CBA urbana requirió pasar de $8.19 a $8.48 en el último año. Si a este valor se le indexa un estimativo técnico del 10 % asociado a costos de preparación y cocción (combustible, aceite y condimentos), el gasto diario familiar base se eleva a $9.33.

Dependencia de importaciones y factores de mercado

Informes de coyuntura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) subrayan que El Salvador mantiene una vulnerabilidad estructural debido a su dependencia de la importación de alimentos esenciales. Para cubrir la demanda interna de granos básicos, hortalizas y lácteos, el mercado salvadoreño se abastece principalmente de flujos comerciales provenientes de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Las fluctuaciones en los costos del transporte de carga, sumadas a factores climáticos estacionales en el istmo, impactan directamente los precios de transferencia en el Mercado de Mayoreo La Tiendona y otros centros de distribución del país. La FAO destaca en sus monitoreos de seguridad alimentaria para Centroamérica que el incremento en el área rural de El Salvador (+4.11 %) resulta especialmente crítico, dado que las poblaciones de estas zonas disponen de menores márgenes de sustitución de alimentos y perciben ingresos más volátiles.

Brecha con el salario mínimo y percepción social

La evolución del costo de la vida presenta asimetrías al contrastarse con la estructura de salarios mínimos vigentes en el país (fijados desde junio de 2025):

  • Comercio y Servicios: USD 408.80
  • Sectores Industriales / Manufactura: USD 402.26
  • Sector Agrícola y de Temporada: USD 272.72

Para un trabajador agrícola, el costo mensual de la canasta básica rural (USD 185.45) absorbe el 68 % de su salario bruto nominal, sin computar los gastos de vivienda, servicios públicos, vestuario o educación.

Esta coyuntura se refleja en las mediciones de opinión pública locales. La encuesta general del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la Universidad Centroamericana (UCA), publicada a inicios de 2026, determinó que el 28.4 % de la población identifica a la situación económica general como el principal problema del país, seguida por el alto costo de la vida (8.4 %) y el desempleo (8.1 %).

De este modo, por segundo año consecutivo, los indicadores económicos y de poder adquisitivo se posicionan en las mediciones estadísticas de agencias internacionales como la principal preocupación de los ciudadanos, superando los índices de percepción sobre inseguridad y criminalidad.

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Redacción DL

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