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Bukele en Costa Rica: diplomacia o cálculo político en plena campaña electoral tica

Bukele en Costa Rica: diplomacia o cálculo político en plena campaña electoral tica
  • Publishedenero 14, 2026

Bukele irrumpe en la campaña política presidencial costarricense y expone a su único aliado en Centroamérica en un momento clave

La visita que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, realiza en Costa Rica desde el martes, con la excusa de colocar la primera piedra de una cárcel inspirada en el modelo del Cecot salvadoreño, en plena campaña electoral costarricense, en un momento en que su anfitrión —y señalado como su único aliado político en Centroamérica, el presidente Rodrigo Chaves— enfrenta una clara desventaja en las encuestas y un clima político adverso.

Bukele llegó a la Base 2 del Ministerio de Seguridad de Costa Rica, ubicada en el aeropuerto Juan Santamaría, y fue recibido por la vicepresidenta costarricense Mary Munive y el canciller, Arnoldo André.

Bukele fue recibido por la vicepresidenta de Costa Rica, Mary Munive. (Foto: Gobierno de El Salvador)

La controvertida visita de Bukele se realiza en plena campaña política en Costa Rica rumbo a las elecciones del próximo 1 de febrero, en la que la candidata oficialista, Laura Fernández, se encuentra debilitada ante la oposición, según las encuestas.

El contexto convierte el viaje en un movimiento de alto riesgo. Lejos de fortalecer a su aliado, la presencia de Bukele podría acentuar las tensiones internas en Costa Rica, donde amplios sectores políticos y sociales observan con recelo el modelo de gobierno salvadoreño, marcado por la concentración de poder, el régimen de excepción y los cuestionamientos a la institucionalidad democrática.

Aunque los discursos oficiales insisten en una agenda centrada en cooperación regional y seguridad, el timing de la visita resulta difícil de ignorar. Bukele llega cuando la campaña electoral entra en su fase decisiva, lo que abre la puerta a críticas sobre una intromisión indirecta en la política interna costarricense, incluso si no existe un respaldo explícito a candidaturas o partidos.

Para Chaves, el encuentro supone un arma de doble filo. Si bien refuerza su narrativa de liderazgo fuerte y de alianzas “no tradicionales”, también lo expone a comparaciones incómodas en un país donde el respeto a la institucionalidad, la división de poderes y los derechos civiles siguen siendo valores ampliamente defendidos por el electorado. En ese escenario, la cercanía con Bukele puede restar más de lo que suma.

Desde El Salvador, la visita también tiene lecturas políticas internas. Bukele proyecta una imagen de influencia regional en momentos en que su relación con otros gobiernos centroamericanos es fría o abiertamente distante. Sin embargo, esa proyección se apoya en una alianza frágil, con un socio político debilitado electoralmente y sin garantía de continuidad en el poder.

Analistas coinciden en que el presidente salvadoreño parece apostar por la sintonía ideológica antes que por la prudencia diplomática. Pero esa apuesta, en el contexto costarricense, puede interpretarse como un error de cálculo: más que fortalecer a su aliado, la visita podría convertirse en munición para sus adversarios políticos, que ya cuestionan el rumbo del actual gobierno.

En definitiva, la presencia de Bukele en Costa Rica en medio de la campaña electoral deja más preguntas que certezas. ¿Se trata de un gesto de respaldo político disfrazado de diplomacia? ¿O de una demostración de poder regional sin considerar los costos locales? Lo cierto es que, en un momento en que su aliado corre cuesta arriba, la visita corre el riesgo de debilitarlo aún más y de reforzar la percepción de que Bukele privilegia la confrontación y el simbolismo por encima de la cautela política.

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Redacción DL