Bitcoin y chavismo: el misterio detrás del botín venezolano desaparecido
La operación militar estadounidense en Venezuela abría las puertas de acceso al petróleo del país caribeño. Sin duda, una de las metas de la administración Trump. Sin embargo, la CIA y otras áreas de la inteligencia de EEUU se preguntan dónde están los u$s60,000 millones en criptomonedas del régimen chavista
Por Jorge Herrera -ámbito-
No hay duda de que detrás de la incursión militar estadounidense en Venezuela, el control de las reservas petrolíferas del país caribeño —las mayores del mundo— era un tema excluyente y clave para los objetivos de la administración Trump. Sin embargo, poco se ha hablado de una aparente mega-millonaria montaña de dólares que estaría en manos del régimen chavista.
Por eso, mientras en Washington celebraban la operación militar más relevante en la región desde la invasión de Panamá en 1989 y el líder chavista Nicolás Maduro se encontraba bajo custodia estadounidense para comparecer ante un tribunal federal en Nueva York, en los círculos de inteligencia de la capital estadounidense la pregunta más importante era: ¿dónde está el dinero?
¿A qué se refieren? Durante años, el saqueo del que se acusa a Maduro y a su círculo íntimo sobre los ingresos petroleros, las reservas de oro y los activos estatales se convirtió, en gran parte, en criptomonedas. Uno de los primeros en alertar sobre este tema fueron los especialistas de Whale Hunting, expertos en seguir los rastros del dinero vinculado con delitos financieros y las redes involucradas.
La pista cripto y el silencio de Washington
Ahora, para validar las sospechas, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU (SEC), Paul Atkins, según relata Turner Wright de CoinTelegraph, dijo, en relación con este tema, que “aún está por verse” qué acciones podría tomar el gobierno de EE.UU respecto de las tenencias de Bitcoin reportadas en Venezuela, aunque enfatizó que tales decisiones quedarían fuera de su competencia.
En una entrevista el lunes pasado con Stuart Varney, de Fox Business, Atkins respondió a los informes que afirmaban que Venezuela posee hasta u$s60,000 millones en bitcoins, aunque varios analistas aseguraron no poder verificar estas afirmaciones. El presidente de la SEC afirmó que “está por verse” qué medidas, si las hubiera, tomaría EE.UU. si tuviera la oportunidad de incautar los 600,000 BTC reportados. “Dejo eso en manos de otros en la administración, no estoy involucrado en eso”, dijo Atkins en respuesta a una pregunta sobre si EE.UU “les quitaría esos bitcoin”.
Los informes sobre las tenencias de Bitcoin en Venezuela surgieron después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro y lo trasladaran a EE.UU para enfrentar cargos criminales en Nueva York. Según Wright, los analistas de blockchain y las plataformas de inteligencia no habían confirmado los reportados u$s60,000 millones en criptomonedas, pero el régimen de Maduro había estado involucrado previamente con aspectos de la industria. Por ejemplo, el país lanzó una moneda digital respaldada por petróleo en 2018.
Los comentarios de Atkins se produjeron unos días antes de que el Comité Bancario del Senado de EE.UU tenga previsto celebrar una sesión sobre la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (CLARITY). Los legisladores de la Cámara de Representantes aprobaron el proyecto de ley en julio pasado, y ha estado bajo revisión en el Senado durante meses, probablemente retrasado por un cierre gubernamental de 43 días en octubre y noviembre.
Los bancos y algunas empresas de criptomonedas también han expresado su preocupación por las disposiciones que tratan las recompensas de los criptoactivos dentro del proyecto de ley y, según se informa, muchos demócratas están pidiendo barreras éticas más estrictas y aclaraciones sobre las finanzas descentralizadas. El proyecto podría retrasarse debido a la campaña para las elecciones intermedias de 2026 y a otro posible cierre gubernamental a finales de enero. Sin embargo, los primeros borradores mostraban que los legisladores intentaban otorgar a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) mayor autoridad para regular los activos digitales.
Alex Saab, el arquitecto en las sombras
Ahora bien, lo más llamativo del caso es que el hombre que supuestamente orquestó la conversión de miles de millones de dólares en criptomonedas y construyó la arquitectura financiera en la sombra que mantuvo al régimen a flote bajo severas sanciones parece no estar bajo el radar.
¿Quién es? Según Whale Hunting, se llama Alex Saab, y podría ser la única persona en el mundo que sabe cómo acceder a lo que, según estimaciones, podría ascender a u$s60,000 millones en bitcoins. Esta cifra, de verificarse, convertiría la fortuna oculta del régimen de Maduro en una de las mayores reservas de criptomonedas del planeta, rivalizando con MicroStrategy y potencialmente superando la reserva nacional de El Salvador.
La afirmación proviene de fuentes de HUMINT y no ha sido confirmada mediante análisis de blockchain, pero los cálculos subyacentes son provocativos: Venezuela exportó 73,2 toneladas de oro solo en 2018, aproximadamente u$s2.700 millones en ese momento. Si tan solo una fracción de esa cantidad se hubiera convertido a Bitcoin cuando los precios oscilaban entre u$s3,000 y u$s10,000, y se hubiera mantenido hasta el pico de u$s69,000 en 2021, las ganancias serían asombrosas.
Según relata Whale Hunting, fuentes familiarizadas con la operación describen un esfuerzo sistemático para convertir las ganancias del oro en criptomonedas a través de intermediarios turcos y emiratíes, y luego mover los activos mediante mezcladores y monederos fríos, fuera del alcance de las autoridades occidentales. “Las claves de esos monederos, según las fuentes, están en manos de un pequeño círculo de agentes de confianza, con Saab como centro”. Pero advierten que lo que Washington desconocía —y que documentos judiciales revelarían posteriormente— era que Saab había sido informante de la DEA desde 2016, incluso mientras construía el imperio financiero clandestino de Maduro.
Vale señalar que Saab fue indultado por la administración Biden, pero eso es harina de otro costal. Ahora, con Maduro capturado, la pregunta es: ¿cooperará Saab de nuevo? ¿O desaparecerá con las llaves de la fortuna robada de Venezuela?
Para el relato chavista, el colombiano Alex Nain Saab Morán es un patriota, un diplomático, un mártir de la extralimitación imperial estadounidense. Para Washington, es todo lo contrario: un evasor profesional de sanciones que construyó un laberinto de empresas offshore que enriquecieron al círculo íntimo de Maduro mientras Venezuela se desmoronaba.
Las claves perdidas y la herencia del régimen
Pero Saab no es el único que sabe adónde fue el dinero. Whale Hunting ha descubierto que una figura clave en el proceso de conversión de oro a criptomonedas —un hombre que presuntamente sirvió como mensajero físico, transportando lingotes de oro desde Venezuela a Turquía y Dubái— fue sancionado por el Tesoro de EE.UU en 2019, pero nunca acusado públicamente. Se llama David Nicolás Rubio González, hijo de Álvaro Pulido, socio comercial de Saab desde hace muchos años.
Ahora, la pregunta que atormenta a los investigadores es simple: si David era lo suficientemente importante como para sancionarlo, ¿por qué no lo era para acusarlo? Su padre enfrentaba ocho cargos de lavado de dinero. David, ninguno. Solo hay unas pocas explicaciones: podría estar cooperando con las autoridades estadounidenses, proporcionando información a cambio de inmunidad; podría estar bajo acusación secreta, con cargos ocultos al público; o podría haberse escabullido, siendo considerado un actor secundario. Son los interrogantes que deja planteados Whale Hunting.
Hoy, los especialistas saben que la infraestructura criptográfica de Venezuela podría sobrevivir al régimen que la construyó. Con Maduro bajo custodia y enfrentando cargos de narcotráfico en Manhattan, la pregunta ya no es si el régimen podrá sobrevivir, sino si podrá recuperar esta fortuna o si desaparecerá en la cadena de bloques, accesible solo para quienes poseen las claves.
Cabe recordar que las antiguas herramientas para evadir sanciones —barcos, bancos, empresas “fachada”— aún existen, pero las nuevas se basan en monedas estables, brókeres OTC, billeteras digitales privadas y acuerdos bilaterales con gobiernos que no tienen incentivos para cooperar con EE.UU. Según Whale Hunting, las fuentes describen a un abogado suizo que presuntamente controla el acceso a las billeteras. Las claves podrían estar distribuidas entre múltiples personas, jurisdicciones y capas de seguridad, diseñadas para sobrevivir precisamente a este escenario: la captura del líder del régimen.
De ahí el rol clave de González y de Saab en todo este entramado y entuerto. Veremos. Pero, como siempre, todo se trata de dinero.