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Diario Latino

Economía

Banco Santander se alía con Nvidia y logra reducir un 99% los costes con IA

  • Publishedoctubre 20, 2026

El banco español firma un acuerdo de tres años con el gigante tecnológico para transformar su negocio, combatir el fraude y automatizar operaciones. Las primeras pruebas han permitido reducir de cinco euros a tres céntimos el coste de determinadas interacciones

Banco Santander dio un paso decisivo en su estrategia tecnológica con una alianza de tres años con Nvidia, el gigante estadounidense de los semiconductores, para extender la inteligencia artificial al conjunto de sus operaciones. El acuerdo, anunciado este lunes 19 de octubre, llega después de que la entidad haya conseguido reducir de cinco euros (USD $5.62) a apenas 0,03 (USD $0.034) euros el coste de determinadas interacciones mediante modelos especializados. Una reducción experimental del 99,4% que revela el potencial de esta tecnología para transformar la rentabilidad bancaria, aunque todavía deberá demostrar su eficacia a gran escala.

Una alianza de tres años

El acuerdo entre Santander y Nvidia contempla el desarrollo y despliegue de soluciones de inteligencia artificial en distintas áreas del negocio financiero. Ambas compañías trabajarán en modelos fundacionales, agentes autónomos, prevención del fraude, lucha contra el blanqueo de capitales y sistemas capaces de tomar decisiones en tiempo real.

La colaboración supone un salto respecto a los proyectos piloto desarrollados hasta ahora. El objetivo es trasladar las mejoras obtenidas en entornos experimentales a la operativa habitual del grupo, donde cualquier innovación debe cumplir exigentes requisitos de seguridad, supervisión y fiabilidad.

Para Santander, la apuesta llega en un momento en el que la eficiencia tecnológica se ha convertido en una de las principales variables competitivas del sector.

De cinco euros a tres céntimos

El dato más llamativo procede de las pruebas realizadas por Santander AI Lab, el laboratorio tecnológico de la entidad.

Mediante la utilización de modelos más pequeños y especializados, el banco asegura haber reducido el coste de determinadas interacciones de cinco euros a aproximadamente tres céntimos, manteniendo resultados satisfactorios.

La diferencia equivale a un ahorro experimental del 99,4% por operación. En otro caso de atención al cliente, la entidad ha comunicado reducciones de costes superiores al 50%.

Sin embargo, estos porcentajes no pueden extrapolarse automáticamente a toda la actividad bancaria. La integración tecnológica, la supervisión humana y las inversiones necesarias para escalar los sistemas también generan gastos.

El fin de los grandes modelos

La estrategia de Santander introduce un cambio relevante en la utilización de inteligencia artificial. En lugar de depender exclusivamente de grandes modelos generalistas, la entidad apuesta progresivamente por sistemas de menor tamaño, entrenados o adaptados para funciones concretas.

Esta especialización permite ajustar los recursos informáticos a cada tarea y evitar el coste de utilizar herramientas excesivamente complejas para operaciones relativamente sencillas.

El laboratorio Santander AI Lab ha desarrollado Model Arena, una plataforma destinada a comparar modelos y determinar cuál resulta más eficiente para cada aplicación bancaria.

La iniciativa pretende convertir la selección tecnológica en un proceso medible, en el que el coste, la precisión y la seguridad pesen tanto como la capacidad del sistema.

El fraude, en el punto de mira

Una de las aplicaciones con mayor trascendencia económica será la detección de operaciones sospechosas y la prevención del blanqueo de capitales.

La inteligencia artificial puede identificar patrones anómalos, relacionar transacciones y acelerar el análisis de grandes volúmenes de información. Estas capacidades resultan especialmente relevantes para entidades internacionales que operan en múltiples mercados.

Sin embargo, una decisión automatizada incorrecta puede bloquear operaciones legítimas o permitir que determinadas irregularidades pasen inadvertidas.

Por ello, el verdadero desafío no consiste únicamente en incrementar la velocidad del análisis, sino en garantizar que los sistemas sean verificables, auditables y sometidos a controles adecuados.

El banco digital que viene

La alianza también contempla agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas y asistir a los clientes mediante conversaciones más avanzadas.

Estas herramientas podrían facilitar consultas sobre movimientos, analizar hábitos de gasto o automatizar gestiones rutinarias, reduciendo la intervención humana en determinados procesos.

Otra línea de trabajo es el desarrollo de un gemelo digital bancario, una tecnología de simulación que permitiría analizar el comportamiento de determinados procesos antes de introducir cambios operativos.

El potencial es considerable, aunque su despliegue exige cautela. En el sector financiero, la automatización no puede comprometer la protección de datos ni los mecanismos de control sobre decisiones relevantes para los clientes.

Mil millones sobre la mesa

La colaboración encaja en las ambiciones económicas de Santander, que aspira a obtener 1,000 millones de euros de impacto positivo de la inteligencia artificial en dos años, según los objetivos estratégicos comunicados por la entidad.

De esa cantidad, aproximadamente 700 millones corresponderían a ahorros de costes y 300 millones a ingresos adicionales.

Estas cifras constituyen objetivos empresariales, no resultados ya materializados. Su cumplimiento dependerá de la capacidad del banco para convertir los avances tecnológicos en mejoras operativas sostenibles.

La presión competitiva será determinante: la banca europea necesita sostener su rentabilidad en un entorno donde los márgenes financieros, los costes regulatorios y las exigencias digitales condicionan sus resultados.

Una transformación con riesgos

El acuerdo plantea también una cuestión estratégica: hasta qué punto las entidades financieras incrementarán su dependencia de proveedores tecnológicos estadounidenses.

Nvidia proporciona infraestructura y herramientas avanzadas para el desarrollo de inteligencia artificial, pero la integración de estas soluciones exige controlar costes, privacidad, continuidad operativa y posibles dependencias tecnológicas.

El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial añade obligaciones especialmente relevantes cuando los sistemas se utilizan en actividades financieras consideradas de alto riesgo, como determinadas evaluaciones de solvencia.

Santander deberá combinar, por tanto, la búsqueda de eficiencia con las garantías regulatorias que exige su actividad.

La alianza con Nvidia representa una apuesta industrial de largo recorrido. Su verdadero éxito no se medirá por el número de modelos desplegados, sino por su capacidad para reducir costes sin deteriorar la seguridad, la calidad del servicio ni la confianza de los clientes.

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Redacción DL