Lluvias persisten en El Salvador mientras los modelos vigilan octubre
La NOAA mantiene vigilancia sobre un Pacífico oriental muy activo, mientras los modelos de mediano y largo plazo siguen mostrando incertidumbre sobre el comportamiento de las lluvias a comienzos de octubre
El Salvador continuará bajo un escenario de humedad elevada y lluvias intermitentes durante los próximos días, impulsado por la interacción de un campo depresionario, la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) y una nueva baja presión prevista al suroeste de Guatemala.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) confirmó en su Informe Especial No. 7, emitido el 24 de septiembre, que la baja presión se mantendrá distante de las costas salvadoreñas, pero contribuirá a mantener la ZCIT próxima a Centroamérica y favorecerá el ingreso de humedad hacia el territorio.
La combinación de estos factores mantendrá condiciones favorables para nubosidad, lluvias y tormentas en diferentes períodos del día, especialmente en la cadena volcánica, la franja costera y las zonas montañosas.
El escenario es consistente con la evolución observada durante la semana: las precipitaciones han dejado acumulados importantes en diferentes sectores del país y han obligado al MARN a mantener vigilancia sobre inundaciones urbanas, crecidas súbitas y posibles desbordamientos.

La baja presión no estaría golpeando directamente a El Salvador
El elemento central del pronóstico para el viernes 25 de septiembre no es una tormenta tropical acercándose al territorio salvadoreño, sino una circulación de baja presión que se desarrollará al suroeste de Guatemala.
La diferencia es importante.
De acuerdo con el MARN, el sistema permanecerá suficientemente alejado de las costas salvadoreñas para no representar, por ahora, un impacto ciclónico directo. Su importancia radica en su capacidad para mantener la ZCIT cerca del litoral centroamericano y favorecer el transporte de humedad hacia el país.
El efecto puede traducirse en lluvias persistentes aunque el centro de la baja presión nunca se aproxime a El Salvador.
Para el viernes, el MARN prevé precipitaciones desde la madrugada en sectores costeros y orientales; hacia finales de la mañana en la cordillera volcánica y la costa; durante la tarde lluvias dispersas en buena parte del país y, por la noche, nuevas lluvias y tormentas principalmente en la cadena montañosa norte, el oriente y la zona costera.
Para el sábado 26 el patrón continuará, con lluvias intermitentes durante la madrugada en la costa, precipitaciones hacia finales de la mañana en la cordillera volcánica central y occidental y tormentas dispersas por la tarde y noche.
La semana lluviosa ya está dejando señales hidrológicas
La situación no puede analizarse únicamente desde el pronóstico meteorológico.
Los registros hidrológicos muestran que el territorio ya viene acumulando humedad.
El boletín hidrológico del MARN correspondiente al 24 de septiembre estableció probabilidad alta de inundaciones urbanas y crecidas súbitas capaces de generar desbordamientos. Entre las 7 de la mañana del 23 y las 7 de la mañana del 24 de septiembre se registraron lluvias de intensidad débil a moderada en sectores de la cadena volcánica, la costa occidental y la zona montañosa norte occidental.
El máximo acumulado reportado durante ese período fue de 43.4 milímetros en Citalá, Chalatenango.
La situación había sido todavía más intensa durante las jornadas anteriores.
Entre el 22 y el 23 de septiembre, una estación de El Imposible, Ahuachapán, registró 124.4 milímetros, mientras el MARN mantenía advertencias por crecidas súbitas e inundaciones.
Esto significa que nuevas lluvias no ocurren sobre un territorio completamente seco. En determinadas cuencas, suelos y zonas urbanas, la capacidad de absorción puede estar disminuida.
Por ello, una lluvia que individualmente no sea extraordinaria puede generar problemas cuando se suma a precipitaciones anteriores.
El Pacífico oriental permanece extraordinariamente activo
El panorama regional está condicionado además por una temporada tropical particularmente dinámica.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), dependiente de NOAA, reportó este viernes al huracán Polo como un ciclón mayor frente al Pacífico mexicano.
A las 15:00 UTC, Polo se encontraba aproximadamente a 290 millas náuticas al suroeste de Cabo Corrientes, México, con una presión central estimada de 900 milibares y vientos máximos sostenidos de 155 nudos, equivalentes a unos 287 kilómetros por hora. El sistema se desplazaba hacia el oeste y se esperaba un giro gradual hacia el noroeste durante el fin de semana.
Estos datos no significan que Polo vaya a impactar El Salvador.
De hecho, el sistema se encuentra muy alejado del territorio nacional y su trayectoria prevista lo mantiene desplazándose sobre el Pacífico mexicano.
Su importancia para Centroamérica es diferente: Polo está interactuando con la circulación atmosférica regional y con la ZCIT, un elemento que el propio MARN identifica como parte del mecanismo que mantiene elevada la disponibilidad de humedad sobre El Salvador.
La onda tropical y el fin de semana
La información original también hace referencia a una onda tropical prevista para el sábado.
El concepto es meteorológicamente distinto al de una tormenta tropical o huracán. Una onda tropical puede producir un incremento significativo de nubosidad, humedad, tormentas y lluvias sin desarrollar necesariamente una circulación cerrada.
En este caso, el MARN ya mantiene un escenario de humedad elevada y lluvias intermitentes para viernes y sábado, por lo que el paso de perturbaciones tropicales puede reforzar localmente las precipitaciones.
La distribución no será uniforme.
Las zonas volcánicas, montañosas y costeras son especialmente propensas a recibir acumulados mayores debido tanto a la dinámica atmosférica como a la orografía.
¿Qué dicen realmente los modelos sobre octubre?
Aquí es donde resulta necesario separar una señal meteorológica de un pronóstico confiable.
El meteorólogo Moisés Urbina, de TCS, advierte sobre una señal de los modelos globales que coloca un posible sistema depresionario cerca de Centroamérica alrededor del 5 al 8 de octubre. Según la información difundida por TCS, algunas ejecuciones han mostrado un escenario en el que un sistema podría aproximarse a las costas de Guatemala y El Salvador y producir varios días de lluvia.
Pero el propio especialista ha advertido que confiar en una predicción puntual a 15 o 16 días sería prematuro. Esa cautela es meteorológicamente correcta.
A esa distancia temporal, los modelos pueden detectar patrones generales —por ejemplo, zonas potencialmente favorables para ascenso de aire y concentración de humedad—, pero todavía tienen dificultades para determinar con precisión dónde estará un centro de baja presión, cuál será su intensidad y cuánto tiempo permanecerá estacionario.
Por eso, el escenario del 7 y 8 de octubre debe considerarse una posibilidad bajo vigilancia y no un temporal anunciado.
ECMWF y NMME: la señal climática es más útil que una fecha concreta
Los modelos europeo ECMWF y estadounidense NMME sí permiten analizar tendencias de escala más amplia.
Los productos de pronóstico estacional disponibles para septiembre-noviembre de 2026 han mostrado una señal importante: la región centroamericana mantiene probabilidades elevadas de condiciones más cálidas y, en términos acumulados, más secas de lo normal, asociadas a la evolución de un fuerte episodio de El Niño.
El sistema GEOGLAM Crop Monitor, que integra información del ECMWF y NMME, estima para gran parte de Centroamérica una probabilidad de entre 60% y 80% de precipitaciones por debajo de lo normal durante septiembre-noviembre, aunque eso no significa que no puedan producirse episodios individuales de lluvias intensas.
Esta aparente contradicción es fundamental.
Un país puede experimentar un trimestre globalmente seco y, al mismo tiempo, recibir una tormenta o temporal extraordinariamente intenso durante algunos días.
El Niño tiende a modificar el comportamiento promedio de la lluvia; no elimina los episodios extremos.
NASA no pronostica el temporal de octubre
También conviene precisar el papel de la NASA.
Los sistemas de observación de la NASA, incluidos los productos de precipitación satelital de la misión GPM, son particularmente útiles para observar y medir las lluvias que ya están ocurriendo, comparar acumulados y analizar patrones regionales.
No deben confundirse con un pronóstico determinista de que habrá un temporal en El Salvador el 7 u 8 de octubre.
Para una previsión de ese tipo resultan más relevantes los modelos numéricos de predicción atmosférica, como ECMWF, GFS y sus respectivos sistemas de ensamble.
La observación satelital, en cambio, ayuda a comprobar qué está ocurriendo y a mejorar el análisis de humedad, nubosidad y precipitación.
Una paradoja climática: El Niño y lluvias intensas
La evolución climática de 2026 añade otra dificultad.
Los pronósticos estacionales han mantenido una señal de El Niño fuerte, fenómeno que normalmente favorece condiciones más secas en buena parte de Centroamérica.
Sin embargo, la meteorología diaria depende de múltiples factores.
La posición de la ZCIT, ondas tropicales, vaguadas, campos depresionarios, temperatura del océano Pacífico y circulación de los vientos pueden producir episodios de lluvias intensas incluso durante una temporada cuya precipitación acumulada termine siendo inferior al promedio.
Por ello, no sería contradictorio que octubre registre períodos secos intercalados con varios días de lluvia intensa.
Un riesgo que cambia: de la sequía a la saturación
El Salvador llega a este período con un antecedente especialmente importante.
Durante los meses anteriores el país sufrió períodos de déficit hídrico y temperaturas elevadas. El MARN explica que la sequía meteorológica puede reducir la humedad del suelo, afectar cultivos, pastizales y niveles de ríos y embalses.
Ahora el problema puede cambiar de naturaleza.
Después de varios episodios lluviosos, el riesgo deja de ser exclusivamente la falta de agua y comienza a incluir:
- inundaciones urbanas;
- crecidas súbitas de ríos y quebradas;
- deslizamientos en laderas;
- saturación de suelos;
- daños a caminos rurales;
- pérdida de cultivos por exceso de humedad;
- erosión;
- enfermedades fungosas en plantaciones.
El boletín hidrológico del 24 de septiembre ya clasificaba varias cuencas con riesgo medio de desbordamiento, entre ellas sectores del Lempa-Baja, Grande de San Miguel, Goascorán y Jiboa.
El agro enfrenta ahora un escenario especialmente delicado
Para la agricultura salvadoreña, la lluvia tiene un doble significado.
Después del déficit hídrico registrado durante meses anteriores, nuevas precipitaciones pueden beneficiar la humedad del suelo, pastizales, fuentes de agua y cultivos que todavía se encuentran en desarrollo.
Pero la lluvia excesiva y concentrada puede convertirse rápidamente en un problema.
En cultivos de maíz, frijol, hortalizas, chile, pepino y otros productos de ciclo corto, los principales riesgos son el encharcamiento, asfixia radicular, enfermedades fungosas, caída de plantas, erosión y pérdida de nutrientes.
En zonas de montaña como la cordillera Tecapa-Chinameca, Apaneca-Ilamatepec y El Bálsamo, la combinación de pendientes, suelo húmedo y precipitaciones intensas merece especial atención.
El propio MARN mantiene una metodología de vigilancia que relaciona lluvia acumulada, humedad del suelo, niveles de los ríos y pronóstico meteorológico para determinar el riesgo hidrológico.
¿Se aproxima un temporal?
La respuesta, a 25 de septiembre, es: todavía no puede afirmarse.
Lo que sí está confirmado es que:
1. El MARN prevé lluvias intermitentes durante viernes y sábado.
2. Una baja presión al suroeste de Guatemala favorecerá la permanencia de la ZCIT próxima a Centroamérica.
3. La humedad continuará ingresando hacia El Salvador.
4. El Pacífico oriental permanece bajo una actividad ciclónica importante, aunque los sistemas actualmente identificados no implican un impacto directo sobre El Salvador.
5. Los acumulados recientes ya han elevado el riesgo hidrológico en distintos sectores.
6. Existen señales de modelos globales que justifican vigilar nuevamente los primeros días de octubre.
Pero no existe todavía suficiente consistencia para anunciar como hecho un temporal entre el 7 y el 8 de octubre.
Ese escenario deberá comprobarse mediante las próximas corridas de ECMWF, GFS y sus ensambles, además de las observaciones satelitales y las evaluaciones del MARN.
Las próximas 72 horas serán más importantes que una predicción a 15 días
Para la población, agricultores y autoridades, el pronóstico más útil en este momento es el de corto plazo.
Las condiciones previstas para viernes y sábado son suficientemente claras para mantener precauciones en zonas vulnerables, especialmente durante tormentas nocturnas y en áreas cercanas a ríos, quebradas y laderas.
El MARN continuará actualizando la evolución de la baja presión y de la ZCIT.
Para octubre, en cambio, habrá que esperar la evolución de los modelos.
La experiencia meteorológica demuestra que un escenario que aparece a 15 días puede desaparecer, desplazarse varios cientos de kilómetros o intensificarse en cuestión de jornadas.
Por ahora, El Salvador tiene lluvia confirmada para los próximos días y una posibilidad que merece vigilancia para octubre, pero no un temporal confirmado.
Esa diferencia entre advertencia y pronóstico es fundamental para informar sin alarmismo y para que la población pueda prepararse sobre la base de evidencia meteorológica y no de escenarios todavía inciertos.