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El campo bajo asedio: Crisis logística, calor extremo y el lastre del contrabando

El campo bajo asedio: Crisis logística, calor extremo y el lastre del contrabando
  • Publishedabril 14, 2026

La seguridad alimentaria de El Salvador enfrenta hoy una «tormenta perfecta» donde la crisis geopolítica global colisiona con una realidad climática y comercial devastadora. A la parálisis logística en el Puerto de Acajutla —provocada por el bloqueo en el Estrecho de Ormuz que ha retrasado la llegada de fertilizantes críticos— se suma ahora una ola de calor extremo que está alterando los ciclos biológicos de los cultivos. Las temperaturas récord registradas en las últimas 72 horas en zonas clave como el valle de Zapotitán y la planicie costera oriental han elevado la tasa de evapotranspiración, provocando un estrés hídrico prematuro en las plantaciones de hortalizas y granos básicos que apenas iniciaban su fase de desarrollo.

Este escenario climático no solo amenaza con reducir el rendimiento por manzana, sino que encarece los costos de operación debido a la necesidad de ciclos de riego más frecuentes y costosos ante el alza del diesel. Sin embargo, para el productor nacional, el golpe de gracia no proviene solo de la naturaleza, sino de una estructura de mercado viciada: la competencia desleal alimentada por el contrabando. Mientras los agricultores locales luchan por absorber los costos de insumos importados a precios de crisis, el mercado se ve inundado por productos provenientes de países vecinos que ingresan por puntos ciegos, evadiendo controles fitosanitarios y arancelarios.

Esta entrada ilegal de mercancías obliga al productor salvadoreño a vender bajo el costo de producción para poder competir, una dinámica que está asfixiando la rentabilidad del sector. Las gremiales advierten que, de no frenarse el flujo ilícito en las fronteras y de no implementarse un plan de contingencia ante el calor intenso, el desánimo podría llevar al abandono de tierras en la próxima temporada. El Salvador se encuentra, por tanto, ante el desafío de blindar su producción nacional no solo contra los choques externos y el clima, sino contra un enemigo interno que socava la lealtad del mercado y pone en riesgo el sustento de miles de familias rurales.

Ante esta situación, el Ministerio de Seguridad y la Dirección General de Aduanas han activado un actuar preventivo frente a la distorsión de precios regional. Unidades de la Policía Nacional Civil han intensificado el patrullaje en rutas alternas y «puntos ciegos» para frenar el contrabando de mercancías hacia países vecinos que enfrentan crisis de suministros más severas.

El Salvador busca así proteger su inventario estratégico de granos, asegurando que los productos destinados al consumo local no sean desviados ilegalmente. No obstante, el desafío persiste en el costo del transporte; aunque el paso fronterizo sea ágil, el incremento constante en el precio del diesel local comienza a presionar los márgenes de los transportistas, un factor que podría terminar trasladándose al consumidor final en los próximos días.

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Redacción DL