Diario Latino

Internacionales

Guatemala en crisis: Dos comunidades se bañan de sangre por disputas territoriales

Guatemala en crisis: Dos comunidades se bañan de sangre por disputas territoriales
  • Publisheddiciembre 17, 2025

Por Luis Vazquez-BeckerS -Enviado Especial-

El aire en el altiplano de Sololá, usualmente frío y prístino, se siente ahora pesado con el dolor, la pólvora y una tensa calma impuesta por las fuerzas de seguridad. La escalada de un conflicto ancestral por límites territoriales ha culminado en un nuevo y sangriento enfrentamiento entre las aldeas de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuatán, dejando un saldo preliminar de al menos siete muertos, incluyendo mujeres y un menor de edad, y una docena de heridos de gravedad.

La tragedia, que se desarrolla en la zona occidental del departamento de Sololá, ha puesto de manifiesto la profunda fragilidad del Estado de Derecho en las comunidades indígenas y la incapacidad de las autoridades centrales para mediar de forma definitiva en estas disputas históricas.


La crónica de una batalla anunciada

El enfrentamiento ocurrió desde la tarde del sábado hasta la madrugada del domingo, aunque las autoridades no confirmaron los incidentes hasta más de ocho horas después. El gobierno dijo que el suceso reflejaba «un cambio crítico en la naturaleza del conflicto histórico que está siendo aprovechado por grupos ilegales armados”.

El lugar se convirtió en un escenario de guerra. Según testimonios recogidos por este enviado especial, el enfrentamiento se desató cuando pobladores de Nahualá intentaron supuestamente ingresar a terrenos que Santa Catarina reclama como propios para labores agrícolas. Rápidamente, la disputa verbal escaló al uso de armas de fuego de alto calibre y machetes, transformando las laderas del cerro en una trinchera improvisada.

  • Víctimas Inocentes: Fuentes del Hospital Nacional de Sololá confirmaron el ingreso de varios heridos, muchos de ellos con impactos de bala. Lo más conmocionante es la confirmación de las muertes, entre ellas la de una mujer que intentaba huir de la balacera y un niño de 12 años, confirmando que el conflicto ya no distingue entre combatientes y población civil.
  • Incursión militar tardía: La respuesta de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Ejército de Guatemala fue considerada tardía por los líderes comunitarios. Tuvieron que pasar más de cinco horas de intercambio de fuego para que los contingentes lograran ingresar a la zona, sofocando el conflicto temporalmente y procediendo al rescate de los cuerpos.

Disputas ancestrales y la impunidad

El origen del conflicto es la disputa por el control de aproximadamente 50 caballerías de tierra, un litigio que ha pasado de generación en generación sin una resolución clara por parte del Registro de Información Catastral (RIC) o los tribunales de justicia.

«Nosotros no queremos la guerra, pero ellos nos obligan. El gobierno de la capital viene, firma un papel y se va, pero la disputa sigue aquí, en la tierra. Solo queremos que nos dejen trabajar en lo que es nuestro,» declaró un líder comunitario de Nahualá bajo anonimato por temor a represalias.

La repetición cíclica de estos episodios violentos ha generado un sentimiento de impunidad y desamparo en la región. Los pobladores denuncian que las autoridades solo aparecen para recoger los cadáveres, pero no para implementar una solución integral y permanente que involucre la demarcación física del territorio y la presencia sostenida del Estado.

Sololá: ¿Un departamento sitiado?

En este momento, la carretera principal que une a las comunidades se encuentra custodiada por militares y un fuerte cordón policial. El Ministerio Público ha iniciado las diligencias de investigación, pero el miedo a una represalia o a un nuevo enfrentamiento persiste.

La tragedia de Sololá es el reflejo de una problemática nacional: el abandono estatal de las zonas rurales, la falta de certeza jurídica sobre la propiedad de la tierra y la consecuente escalada de violencia que utiliza pretextos territoriales para dirimir diferencias más profundas. La pregunta que queda en el aire es: ¿Cuántas muertes más serán necesarias para que el Estado guatemalteco decida intervenir con la seriedad que requiere este conflicto?

Written By
Redacción DL