Caso Tregua: Funes insiste en que solo “acompañó” a las pandillas

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El ex presidente Mauricio Funes reiteró este lunes que “su” gobierno no negoció con las pandillas durante la llamada tregua asegurando que la labor gubernamental en esta fue de un “acompañamiento”

Funes fue entrevistado desde Nicaragua, país donde se encuentra desde hace varios años, por el conductor de un programa de televisión Julio Villagrán-

El ex mandatario salvadoreño que maneja una extensa red comunicacional en el país, utiliza frecuentemente un discurso dialéctico para no asumir su responsabilidad en el fortalecimiento de las pandillas durante acuerdos a los que los líderes de las cuatro fracciones pandilleriles más significativas llegaron con funcionarios de su gobierno.

Los acuerdos, que fueron implementados desde el misterio de la defensa nacional a cargo de Munguía Payés, forzosamente pasaron por el despacho del ministro Munguía ya que los principales actores de la llamada mediación, Colindres y Mijango, se encontraban de alta (servicio activo) en el ejército; Colindres como Capellán y Mijango como “asesor” devengando los respectivos salarios.

Se trató de una operación de inteligencia político militar con la que se buscaba detener el disgusto justificado de los lideres de las pandillas, a quienes durante las postrimerías del gobierno Saca y las elecciones que se avecinaban, el gobierno ofreció a los pandilleros, sin importar cómo, beneficios carcelarios y económicos, a cambio de apoyos electorales.

Funes no necesitaba tomar café con los pandilleros, ni fumar habanos ni compartir su wiski “azul” con la dirigencia de estos, para saber lo que estaba ocurriendo. Todo era parte de un riesgo calculado en el que su capacidad intelectual y su astucia estaban muy por arriba de quienes le llevaron a la presidencia de la república y más aún, de quienes creían que lo podían manipular. El estaba enterado de cuanto ocurría en el país, y así debe ser cuando se es presidente, porque estaba informado de todo. De ahí que decir que el gobierno, el presidente y sus secretarios o ministros, solo “acompañaron” la famosa tregua de las pandillas ( sin participar, dialogar o negociar) es un insulto a la inteligencia humana.

Mauricio bien sabía lo que pasaba con las pandillas. El siempre supo, sino todo, buena parte de la historia. Desde que era periodista “silvestre” sabía en lo que andaba metido. Siempre supo que durante el conflicto armado buena parte de la delincuencia común del país evadió la justicia arropada con el manto de la guerrilla que él tanto admiraba; también supo que, cuando se firmaron los Acuerdos de Paz, esa población que formó parte importante del FMLN, fue excluida de sus beneficios siendo abandonados a su suerte; por ende, también sabe que los más de veinte mil pandilleros que contabiliza el gobierno son, en buena parte, hijos de hijos, o sobrinos de sobrinos o nietos de aquellos integrantes del fmln y de los que el mismo Funes se olvidó cuando “cambió” sus ideales por el poder.

Un famoso militar ya fallecido, explicaba así ese pasaje de la historia reciente del país.

” El Frente (guerrillero) Farabundo Martí, estaba integrado por un grupo de idealistas- marxistas, que respondían a la concepción histórica del anti Norte americanismo de la guerra fría; otro grupo que era una fuerza “contestaria” formadas por jóvenes comprometidos y otro más al que pertenecía Mayo Cibrián, integrado por delincuentes que se fueron a la montaña huyendo de la justicia. Luego de la firma de los Acuerdos, los primeros se repartieron el pastel y tomaron el poder. Los segundos, aunque no todos, tornaron a sus hogares, continuaron sus estudios integrados de nuevo a sus hogares y ahora son ciudadanos decentes; los terceros, es decir los delincuentes, no tuvieron a donde ir y volvieron a ser delincuentes. Sus hijos o los hijos de sus hijos cambiaron un ejército por otro, ahora al de las pandillas.” Esa es la triste realidad.

El ex presidente Funes no es ajeno a lo que ha ocurrido en el país, él pudo evitar que las pandillas se fortalecieran pero no lo hizo. Ahora maneja otro ejército invisible con miras a dos objetivos fundamentales: uno obstaculizar el desarrollo normal de los procesos en los que se investiga su desmesurado enriquecimiento y el otro, volver a deleitarse con las mieles del poder. Así que no nos venga con cuentos de camino real. Negociar, dialogar, contribuir, apoyar o acompañar son y serán siempre la misma cosa-