!No lo podemos creer! Carta de Pablo Luers a un amigo en Alemania que no pudo creer lo que leyó sobre Nayib Bukele

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El precio de Bitcoin a las 21:21 del día 21 de diciembre del 2021, era de $48,340.21, momento en el que, según nota confesa del presidente Nayib Bukele, nuestro gobernante habría aprovechado para comprar, no sabemos si a nombre del Estado o a título personal, 21 monedas bitcoin por un valor de $1,033,599.00.

Al momento de elaborar esta nota periodística, siete días después de la compra presidencial, el valor de la mencionada era de $48,362.75, es sin fluctuaciones significativas para poder hablar de pérdidas o ganancias. Entonces solo nos queda abrir los ojos, agudizar el oído y forzar el entendimiento para tratar de entender el rito que se efectuó la noche del 21,a las 21 y 21 de diciembre (12) en la Residencia Presidencial, con la imagen de un gobernante “desnudo”, en espera de una capicúa que le permitiera obtener ganancias o pérdidas en las que estarían involucrados los recursos del Estado.

No sabemos a ciencia cierta quién tiene más imaginación, si Luers o Bukele. Lo que si sabemos es que con las cosas de Estado no se puede jugar al “tin marín de do pingüé” y mucho menos poner sus recursos, que son los recursos ciudadanos en una ruleta que posiblemente esté amañada.

La carta de Pablo Luers a un amigo de Alemania, es una crítica implícita a la forma de gobernar asumida por Nayib; además de estar bien escrita, es un relato fantástico de lo que podrá esta ocurriendo en casa presidencial. Nosotros aun no lo podemos creer- Redacción de diariolatino.net

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Por Paolo Luers
Periodista
27-12-2021

Hallo, mein Freund:

Me preguntaste en nuestro reciente chat si son ciertas las historias grotescas que leíste sobre nuestro presidente. Y te contesté: “Sí, es cierto, y es aun peor…”

La noticia que habías leído fue: El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, comunicó en su cuenta de Twitter que el día 21 de diciembre del año 21, a las 21 horas estaba en su casa, esperando que el reloj avanzara a 21 horas y 21 minutos, para en este preciso momento abrir su iPhone, activar la aplicación para compra/venta de la criptomoneda Bitcoin, y comprar 21 bitcoin por $1,033,599. Además, el señor presidente mencionó en su mensaje, escrito en inglés, que nuestro país tiene 21 mil kilómetros cuadrados.

Hasta la fecha, sólo conocía el “juego 21” de las mesas de Blackjack en los casinos…

Hasta ahí es fácil contestarte: Sí, es cierto. Lo puedes revisar en su cuenta en Twitter. Con un agregado: Cuando una hora después, un usuario respondió al mensaje presidencial para preguntarle si realmente hizo esta compra en su teléfono, la respuesta inmediata de nuestro excelentísimo señor presidente de la República fue una sola palabra: “Naked”, o sea desnudo.

Cuando después me preguntaste si te podía explicar cómo era posible este cabalístico juego de números con 1 millón de dólares, ya me tenías en problemas. Es demasiado difícil de explicar, por lo menos en WhatsApp. Por eso, esta carta. Voy a tratar de explicarte lo inexplicable.

¿Cómo explicar esta imagen espantosa: un presidente, andando en pelotas por su casa, iPhone en mano, esperando que su reloj marque 21 horas con 21 minutos, para ejercer un juego cabalístico? Un juego que se hizo real cuando usó su celular para accesar una cuenta del gobierno para especular en el mercado de bitcoin con más de 1 millón de dólares.

¿Cómo explicar que un presidente, desde su casa a las 21 horas, tenga acceso directo y personal, sin ningún procedimiento y control administrativo, a una cuenta bancaria del Estado? ¿Cómo explicar que no hay fiscalía ni Corte de Cuentas que inmediatamente abra una investigación en esta manera informal y aventurera de gastar fondos públicos?

El supuesto chiste del mismo presidente que hizo todo esta maniobra “naked”, en pelotas, es lo menos grave de esta historia, aunque demuestra su estado mental y el torcido sentido de broma de un hombre que no tiene ningún sentido de humor. Lo preocupante es que este escenario grotesco del presidente en pelotas jugando con millones demuestra que en este gobierno suspendieron todos los controles y reglas administrativas para que el gobernante pueda vivir sus excéntricas fantasías.

“L’État, c’est moi”, dijo el rey Luis IVX de Francia: “El Estado soy yo”. El credo del absolutismo, del poder absoluto y personalizado. Si pensábamos que este credo y esta manera de gobernar habían desaparecido luego de la revolución democrática y la declaración universal de los Derechos Humanos, y que solamente quedó vivo en los países de los emires y jeques de la península árabe, está equivocado: El absolutismo y el culto a la persona gobernante están reviviendo en el Kremlin de Putin, en la oficina del presidente del Partido Comunista de China, en el Palacio Miraflores de Maduro… y en la Casa Presidencial salvadoreña. ¡Qué mejor imagen para ilustrarlo que un presidente en pelotas jugando con el dinero del Estado!

Ahora me vas a preguntar: “¿Cómo es posible que ustedes permiten todo esto?” No
tengo otra respuesta que: “No sé, tampoco me lo explico.”

Saludos, Paolo Luers