Hacia el rescate de nuestro querido El Salvador

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Por Mauricio Eduardo Colorado.- Por fin, el próximo domingo 3 de febrero, los salvadoreños tendremos la oportunidad de tomar la decisión de rescatar El Salvador del torcido rumbo que durante los dos últimos quinquenios ha torcido el rumbo político bajo la propaganda de que la derecha política, o los ricos, han mantenido a las grandes mayorías bajo una pobreza extrema, y en condiciones insufribles, las cuales serían desaparecidas al ser gobernado este país por aquellos que tomaron las armas y promovieron una guerra civil, para  rescatar  de la pobreza a la población “explotada”.

A la finalización de dos períodos de gobierno por quienes rescatarían a todo el mundo de la pobreza, se puede comprobar, que para tristeza de todos, las promesas de campaña de los políticos de entonces, y traídas nuevamente a la campaña actual, no han dejado de ser simplemente eso: promesas vacías, incumplidas, porque la situación de pobreza, sigue igual para la gran mayoría de la población, excepción hecha de algunos dirigentes que si han abandonado su condición económica precaria, y han pasado a formar parte de las clases económicamente privilegiada.

Se ha cumplido todas aquellas premoniciones hechas en tiempos pasados de que no es atacando la riqueza como se sale de la pobreza, ni de que será el estado el que mantendrá al pobre. Se ha comprobado que es la propia persona la que tiene que superarse y buscar su progreso, sustentándose en su propio esfuerzo, y no esperando que sean otros los que lo alivien de sus penas y angustias sin su esfuerzo.

Durante estos años de socialismo a medias, ha quedado demostrado que la criminalidad ha aumentado y tomado territorios, logrando con ello, someter a grandes sectores de población, que viven ahora sometidos al pago de los impuestos oficiales normales (en varios rubros acrecentados) y además, incrementados por los impuestos ilegales pero reales (extorsión) bajo pena de muerte, de los cuales no se escapa ni el más humilde trabajador, que sufre del rigor y la pena, sin trámite ni diligencia, para servir de ejemplo y temor de sus semejantes y cumplir con el injusto pago a las mafias o pandillas. Ha quedado en evidencia la incapacidad del gobernante para superar esa condición de sometimiento, al intentar una fallida tregua, que solamente fortaleció al crimen organizado, y por otro lado, incremento los impuestos regulares para fortalecer la “seguridad” con nuevos incrementos que en realidad no mejoraron nada.

Lo que sí se pudo notar fue que la corrupción se generalizó, al grado que en la actualidad guardan prisión algunos altos ex funcionarios, que lejos de cumplir con sus funciones de servir a los gobernados, se aprovecharon de sus cargos para enriquecerse ilícitamente.

El 3 de febrero, los salvadoreños tendremos la oportunidad de rectificar el rumbo, y corregir el destino de El Salvador. El ciudadano, debe tener en cuenta que no solo es emitiendo el voto como recuperará a su país. También es necesario que su actitud en el diario quehacer sea positivo y constructivo, colaborando con un accionar consecuente con la comunidad y la autoridad. El país no se compondrá sólo. Se necesita el concurso de todos para enderezar el rumbo. La denuncia de lo incorrecto y lo malvado, se hace necesario, si acaso no indispensable, ya sea a la autoridad o a los medios de comunicación, para que éstos publiquen y señalen los vicios sociales o de los malos funcionarios. El cambio de autoridades que se avecina, es un buen momento para que aprovechemos el empuje que tal entusiasmo traerá a la nación. Dios salve a El Salvador.