Gumarsal redujo precio de harinas en el país

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El ingreso de la empresa agroindustrial Gumarsal en el mercado de las harinas en El Salvador ,casi a la mitad, según in formes de la Superintendencia de Competencia. Segun este organismo contralor, la entrada de Gumarsal al mercado permitió una reducción de precios de la harina rompiendo así una  práctica anticompetitiva que mantenían MOLSA y Harisa, circunstancia que las hizo merecedoras de una multa  de 4 millones de dólares.

El superintendente Francisco Díaz explicó que en el 2011 cambió el panorama en los precios de la harina con la entrada de Gumarsal y la empresa hondureña Unimerc, que tiene menor participación en el mercado.

“Se vino a la mitad de los precios. El quintal de la harina estaba entonces en 19.75, casi 20 dólares proporcionados solo el producto por Harisa y MOLSA, cuando entran estos dos competidores el precio baja a $11 o sea casi a la mitad”, señaló Díaz. En la actualidad el quintal de harina ronda los $13.

“Es evidente que al abrirse el marcado a más competidores el precio evidentemente tiene que bajar a sus niveles razonables digamos”, señaló el superintendente Díaz.

El funcionario destacó como uno de los logros de la Superintendencia  que MOLSA y Harisa fueran condenadas a pagar la multa de más de cuatro millones por la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia. En la sentencia de la Cámara quedó plenamente probado que los acusados eran responsables de haberse repartido el mercado de la harina de trigo de El Salvador, con “un acuerdo entre competidores” lo que se conocido como  “Cartel de las Harinas Molsa-Harisa”.

En economía se denomina “Cartel o Cártel” a un acuerdo informal entre empresas del mismo sector, cuyo fin es reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado. Los Cárteles suelen estar encaminados a desarrollar un control sobre la producción y la distribución de tal manera que mediante la colusión de las empresas que lo forman, estas formen una estructura de mercado monopolística, obteniendo un poder sobre el mercado en el cual obtienen los mayores beneficios posibles en perjuicio de los consumidores.

Por ello, las consecuencias para estos son las mismas que con un monopolista. La diferencia radica en que los beneficios totales (que los máximos posibles de conseguir en el mercado) son repartidos entre los productores. Sus principales actividades se centran en fijar los precios, limitar la oferta disponible, dividir el mercado y compartir los beneficios.

Según el Superintendente esta tésis fue reconfirmada el pasado 23 de mayo, ocho años después, por la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, ordenó que ambas empresas fueran multadas con la millonaria cifra.

Una investigación de la Superintendencia de Competencia reveló en septiembre del 2008 que Molsa tenía 55% de participación en el mercado, mientras que Harina un 45%, por lo que se aprovechaban entre otros los precios altos, violando así la Ley de Competencia.

“El pago debe ser inmediato. Lo que hemos hecho inmediatamente, ya lo hicimos, es remitirle constancia a la Fiscalía General de la República diciéndole esta nota está impaga. Cobrela ejecutivamente como corresponde”, explicó Díaz.

Gabriela Flores, coordinadora del área del combate a prácticas anticompetitivas de la Superintendencia explicó que “una vez que se sancionó a MOLSA y Harisa se estableció una serie de obligaciones conductuales para ellos entre las cuales cabe destacar que tenían que remitir información comercial acerca de las ventas que ellos tenían, de los precios, de las importaciones durante un período de dos años”.