¿Y los Derechos Humanos para el ciudadano honrado?

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Por Mauricio Eduardo Colorado.-

Indudablemente nuestro país se encuentra abatido por varias crisis. En lo económico, el dinero no alcanza. En el hogar promedio, ambos integrantes de la pareja tienen que trabajar para poder cumplir, aunque sea a medias con los compromisos del hogar. El precio de los productos  de la llamada “canasta básica” ha superado los salarios de la pareja. El gobierno está proponiendo incrementar el salario básico, pero creemos que el incremento propuesto no llena la necesidad de los asalariados.

Por otro lado, también es de considerar que dentro de la pequeña empresa, el incremento del salario mínimo, significa una de dos cosas: O se suprime la plaza de algunos colaboradores, y muchos  se quedarán sin trabajo, o se “miente” a la autoridad laboral, y se mantiene el salario pero se declara falsamente en las planillas del ISSS y las AFP a manera de conservar a los trabajadores y no perjudicarlos con un despido. A la problemática económica, debe sumarse el aspecto delincuencial, que no deja de ser complicado. Por un lado, un desempleado, vé como un atractivo y una solución a su problema, dedicarse a sobrevivir en el bajo mundo, a la delincuencia común.

Después de un tiempo, es atraído por el crímen organizado, vinculado frecuentemente con el delito de moda: el narcotráfico, y las pandillas. El fenómeno social de las pandillas, crece en la medida que el desarrollo económico del país decrece, o por lo menos no crece lo suficiente para satisfacer las necesidades del crecimiento poblacional del país. Entonces caemos en un circulo vicioso: Si no hay empleos, se incrementa la delincuencia, y si crece la delincuencia, se espanta a la inversión, que es la que genera empleos. Hay un agravante a esta visión que consiste en que el delincuente se acostumbra a vivir en este contexto, y por eso mismo, aunque le aparezca un empleo legítimo, ya no le interesa, porque la delincuencia de la que vive, le produce mas que un trabajo honrado, lo cual hace que ya no salga de su mundo delincuencial en forma voluntaria, y se toma el riesgo de terminar en la cárcel o en el cementerio.

De esta manera, y ante lo negro del panorama futuro, me nace una pregunta obligatoria: ¿Dónde se encuentran los DERECHOS HUMANOS? Nos referimos a quienes dicen que velan por que se les protejan sus derechos a aquellos que dicen velar por quienes no tienen quien vele por ellos. Consideramos que es necesario plantear  seriamente un reclamo a quienes han olvidado que a la ciudadanía honrada también se le violan sus derechos cuando son víctimas de un robo, un asalto, una extorsión o un asesinato.

Creemos que esta distorsión en la función de custodiar los derechos de TODOS los humanos, nos está llevando al incremento delos crímenes en su cantidad y en su calidad. Ahora vemos crímenes que no se veían antes. El descuartizamiento  de víctimas para infundir terror, ya no es ocasional, sino que se ha vuelto repetitivo. El asesinato de parientes de enemigos, ha cobrado la vida de personas inocentes, pero que harán sufrir mucho a familiares. Últimamente hemos visto asesinatos de infantes que definitivamente no pueden tener culpa de nada,  en ocasiones asesinados con su madre, y en otras ocasiones, ellos solos.

También vimos como unos salvajes dieron fuego a un bus, con los pasajeros adentro, sin dejarlos salir.  Lo que no hemos visto jamás, son representantes de derechos humanos protestando o denunciando a los criminales que comenten tales abusos. O protestando contra quienes al protestar por cualquier cuestión cierran las calles, no importándoles  los derechos de quienes se ven impedidos de cumplir con sus obligaciones cotidianas. De ahí que hacemos patente  por este medio nuestra protesta contra quienes dicen defender los derechos humanos, pero solamente a favor de antisociales, y nunca para reivindicar los derechos de quienes toman obligatoriamente, la calidad de víctimas.