105.3 homicidios por cada 100.000 habitantes ocurrieron en El Salvador en 2015

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Cables noticiosos internacionales confirman a El Salvador como la nacion sin guerra más violentas del mundo al acumular durante 2015 un promedio de 105.3 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Según la investigadora y directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (UCA), Jannette Aguilar, la lapidaria cifra “a nivel global nos coloca en el país con la tasa más alta de homicidios, incluso por encima de los países de África Subsahariana que son los que regularmente encabezan (la lista)”, informó la agencia francesa de noticias, Afp.

Según Aguilar, desde principios del segundo semestre de 2015 ya se vaticinaba que la cifra iba a ser “la más alta en los 24 años de posguerra civil”, y que se iba a colocar “a la cabeza” de los países más violentos. En ese momento, el director del Instituto de Medicina legal de la Corte Suprema de Justicia (IML), Miguel Fortín Magaña, advirtió de los índices que advertían la crisis de Seguridad del país, lo que le costó ataques y una campaña de desprestigio por parte del Gobierno y el partido oficial, el FMLN.

Al cierre del 2015, según un balance preliminar de la Policía y de las autoridades forenses, se contabilizaron no menos de 6.670 homicidios, superando los 3.912 de 2014, además, prácticamente igualando la cifra de 1983 cuando el país en plena guerra civil (1980-1992) tuvo un poco más de 7.000 homicidios.

En el continente, El Salvador superó a Venezuela, que cerró el año con una tasa de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes al acumular 27.875 homicidios, una cifra que superó considerablemente la registrada en 2014, de 24.980, según el reporte anual del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Ambos países se encuentran bajo un gobierno de izquierda.

En un país con 20.742 km2 y 6,4 millones de habitantes, los homicidios se producen muy a pesar que la Policía Nacional Civil (PNC) es asistida en labores de Seguridad Pública por Ejército y que ambos realizaron masivas redadas de delincuentes comunes y pandilleros al grado de tener las cárceles con un hacinamiento de más del 300%. Mientras la Fiscalía General de la República, bajo el ahora exfiscal en espera de reelección por parte de la Asamblea Legislativa logró la convicción de más del 40% de pandilleros terroristas y cerca de un 600% más que su antecesor fiscal.

El gobierno del FMLN, bajo la dirección de Salvador Sánchez Cerén, desde que asumió el poder en 2014, ha realizado grandes campañas mediáticas publicitando sus supuestos triunfos contra la delincuencia, sin embargo, no logra detener los delitos de extorsión y los asesinatos en todos los departamentos del país.

Si bien el actual Gobierno rechazó negociar con las violentas pandillas “perversas treguas”, como lo hizo su antecesor Mauricio Funes, dando poder y posesión geográfica a los terroristas pandilleros y en su lugar ejecutó el Plan El Salvador Seguro, La gestión de Seguridad Pública es un rotundo fracaso.

En un mensaje pregrabado de fin de año, Sánchez Cerén (quien se encontraría en Cuba para tratamiento médico) advirtió que continuará “con paso firme garantizando la seguridad y tranquilidad de las comunidades”, otorgando más recursos para mejorar la capacidad de la Policía y de la Fuerza Armada, que cargaron en 2015 con el asesinato 85 efectivos sus efectivos ante la virulenta reacción las pandillas. Dichas declaraciones fueron tomadas por la población en general como una burla, dadas las cifras finales de delincuencia durante el 2015.

Durante el último año, el Consejo de Seguridad y Convivencia Ciudadana coordinado por el gobierno diseñó una estrategia que para ser impulsada requiere de 2.100 millones de dólares en cinco años, pero a pesar que el gobierno ha forzado con la aritmética Legislativa varios nuevos impuestos, los resultados de la estrategia son nulos.

Aguilar cuestiona la falta de políticas de prevención en un escenario en el que también aparecieron grupos clandestinos de limpieza social que no son investigados, con lo cual “se corre el peligro de caer en un paramilitarismo”.

Para el analista y excomandante guerrillero, Roberto Cañas (también entrevistado por la agencia francesa), lo más lamentable es que en el año que finalizó “la extorsión fue la fuente de ingreso con la cual los 70.000 pandilleros (que se estima oficialmente que existen) alimentaron a medio millón de personas (entre familiares y militantes)”.

Ante la crisis de seguridad pública que vive el país con “indicadores epidémicos de muerte”, la única salida para “aliviar” la situación pasa por desarrollar “un esfuerzo nacional” con la participación de diferentes sectores, estimó Cañas.