Sector agrícola proyecta pérdida del 20% en primera siembra y alerta sobre grave riesgo en el frijol
El sector agrícola de El Salvador enfrenta uno de sus momentos más críticos en el ciclo productivo 2026. La irregularidad del régimen de lluvias, prolongadas olas de calor con temperaturas superiores a los 40 °C y la persistente falta de incentivos han convergido para mermar el rendimiento de las cosechas. Mientras las gremiales proyectan un desplome significativo en la producción local de maíz y frijol, voceros del sector y autoridades discuten el impacto real en los precios de la canasta básica y la seguridad alimentaria del país.
La irregularidad climática y la reducción en la superficie cultivada han encendido las alarmas en el campo salvadoreño. Según estimaciones de la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), la primera siembra del ciclo agrícola registrará una pérdida cercana al 20% en la cosecha de granos básicos, impactando directamente el abastecimiento nacional.
El balance de la primera siembra: proyecciones y brechas
Según cifras presentadas por la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), la primera siembra del año registrará una pérdida cercana al 20 % respecto a las proyecciones iniciales. De la meta trazada de 380,000 manzanas destinadas exclusivamente al cultivo de maíz, apenas se logró cubrir el 75 %, dejando miles de hectáreas en el abandono por la falta de insumos, altos costos de fertilizantes e incertidumbre climática.
El panorama se torna aún más delicado al evaluar la etapa de postrera, el ciclo secundario donde se cosecha aproximadamente el 75 % del frijol rojo consumido en El Salvador. Luis Treminio, presidente de CAMPO, advirtió que más de un millón de quintales de granos corren el riesgo de no sembrarse si las lluvias se interrumpen prematuramente, lo que dejaría sin cosecha a miles de pequeños agricultores familiares.
El contraste de la Mesa Agropecuaria: ¿hay desabastecimiento?
Frente al diagnóstico de CAMPO, Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, ofrece un matiz sobre el alcance del impacto. Si bien reconoce daños severos focalizados —estimando una pérdida directa de entre 5,500 y 6,000 manzanas de maíz debido a la sequía en el corredor oriental—, sostiene que el volumen cosechado a nivel nacional alcanza para garantizar el abastecimiento inmediato en los mercados locales.
| Criterio de Análisis | Perspectiva de CAMPO (Luis Treminio) | Perspectiva Mesa Agropecuaria (Mateo Rendón) |
| Pérdidas registradas | 20 % de la producción global proyectada. | 5,500 a 6,000 manzanas de maíz perdidas por sequía focalizada. |
| Abastecimiento nacional | Alerta por desabastecimiento crítico en el ciclo de postrera. | Cobertura suficiente para el consumo de maíz, frijol y hortalizas. |
| Superficie sembrada | Incumplimiento del 25 % de la meta anual de maíz (380,000 MZ). | 130,000 manzanas establecidas sostienen la oferta actual. |
| Dependencia externa | Vulnerabilidad extrema por el monopolio de importación desde Nicaragua. | Necesidad de articular la reserva estratégica y mitigar especulación. |
| Propuesta técnica | Reservorios de agua lluvia y ajuste drástico al calendario agrícola. | Expansión del riego a 60,000 manzanas impulsada con apoyo del MAG. |
El nudo crítico del frijol: la dependencia de Nicaragua
Uno de los mayores riesgos para la canasta básica salvadoreña recae en el frijol rojo. A diferencia del maíz —cuya escasez puede suplirse con importaciones desde mercados diversificados como Estados Unidos, México, Brasil o Argentina—, El Salvador depende de forma casi exclusiva de Nicaragua para cubrir su déficit de frijol.
Si el fenómeno climático golpea con igual fuerza los terrenos agrícolas nicaragüenses o si se presentan restricciones comerciales regionales, El Salvador carece de un proveedor alternativo inmediato, lo que derivaría en un incremento directo de los precios al consumidor final.
Estrés térmico y afectaciones en otros rubros
El impacto climático trasciende a las milpas tradicionales y afecta la economía agrícola en su conjunto:
- Caficultura: La ausencia de las lluvias habituales entre abril y mayo retrasó la floración de las plantas, lo que proyecta una disminución en el volumen de quintales oro para la recolección 2026-2027.
- Caña de Azúcar: Los cañonales en la franja costera muestran signos visibles de sequía por estrés hídrico, obligando a los productores a activar sistemas de riego por bombeo que incrementan sustancialmente los costos de producción.
- Ganadería y Hortalizas: La evaporación acelerada en departamentos como Usulután, San Vicente y La Paz ha reducido la disponibilidad de pasto fresco y agua para abrevaderos, mermando la producción láctea local.
Medidas gubernamentales y soluciones estructurales
Ante este escenario, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha intensificado la entrega de paquetes agrícolas y asistencia alimentaria directa a familias afectadas en los municipios del oriente del país. No obstante, las gremiales insisten en que la asistencia de emergencia resulta insuficiente si no se acompaña de una Política Nacional Agropecuaria de largo plazo.
Entre las soluciones planteadas destacan la construcción masiva de reservorios para la captación de agua de lluvia, el financiamiento para la reconversión tecnológica hacia sistemas de riego por goteo y la reestructuración oficial de los calendarios de siembra para adaptarlos a la nueva realidad climática del país.
