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Diario Latino

Nacionales

Salvadoreños deben prepararse para el fin de año más caro en décadas

  • Publishedseptiembre 16, 2026

Tres frentes de presión económica convergen sobre los hogares salvadoreños en la recta final de 2026: una nueva alza en los combustibles que ya llevó el galón de gasolina superior a superar los cinco dólares, una canasta básica que acumula su valor más alto en más de dos décadas, y una advertencia del propio sector agropecuario sobre posibles incrementos en los granos básicos si la sequía actual se prolonga. El resultado es un escenario de fin de año considerablemente más caro que el que enfrentaban las familias salvadoreñas hace apenas doce meses.

Combustibles, la tercera alza brusca del año

Desde este lunes 15 de septiembre y hasta el 28 del mismo mes, los precios de referencia de los combustibles subieron $0.17 por galón en las tres zonas del país, según informó la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM). Con este ajuste, la gasolina superior pasó de $4.96 a $5.13 en la zona central, mientras la regular subió de $4.63 a $4.80 y el diésel aumentó de $4.69 a $4.86. En las zonas occidental y oriental, la superior se ubicó en $5.14 por galón y la regular en $4.81.

Es la segunda subida de esta magnitud en apenas seis semanas: un ajuste idéntico de $0.17 ya se había registrado entre el 4 y el 17 de agosto, tras un período de relativa estabilidad en el mercado local. La acumulación de ambos golpes ha puesto en alerta a transportistas y distribuidores por su efecto en cadena sobre el resto de la economía, particularmente sobre la canasta básica salvadoreña.

El panorama completo del año resulta todavía más elocuente. El Salvador comenzó 2026 con la gasolina superior en $3.85 por galón en la zona central; nueve meses después, ese mismo galón cuesta $5.13, un incremento acumulado de 33.2%. La gasolina regular subió de $3.55 a $4.80 (+35.2%), y el diésel registró el mayor salto de todos: de $3.41 a $4.86, un alza de 42.5%.

Las autoridades salvadoreñas atribuyen el fenómeno casi en su totalidad a factores externos. La DGEHM ha señalado, entre las causas más recientes, la prolongación de las restricciones rusas a la exportación de diésel tras ataques a su infraestructura de refinación, así como la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Para la quincena vigente, la dirección estatal agregó un factor adicional: el aumento de ataques contra infraestructura petrolera en Arabia Saudita, que obligó al cierre de uno de los oleoductos más importantes para las exportaciones de hidrocarburos hacia el mercado internacional. A ello se suman las tensiones en corredores estratégicos como el estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, ambos escenarios de conflicto activo en Medio Oriente.

Canasta Básica, el tercer valor más alto desde 2021

La presión sobre los combustibles ya se refleja en la mesa de los salvadoreños. Según datos del Banco Central de Reserva (BCR) citados por la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC), el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en el área urbana llegó a $261.48 en julio de 2026, el tercer valor más alto desde el año 2001, cuando iniciaron los registros oficiales. Solo en lo que va de 2026, la CBA ha aumentado casi $11.

La tendencia se sostiene en distintas mediciones del año. Entre enero y mayo de 2026, una familia pasó de pagar $250.82 a $258.21 por la misma canasta de alimentos, $7.39 más en solo cuatro meses. Esa presión llevó la inflación interanual de agosto a 3.19%, el nivel más alto desde julio de 2023, según el BCR. Comparando junio de 2025 con junio de 2026, el costo mensual de la CBA para una familia promedio de 3.73 miembros pasó de $253.06 a $259.95, con incrementos que alcanzaron incluso a la tortilla, cuyo costo diario individual subió de $0.2528 a $0.2613.

El Gobierno atribuye buena parte de este fenómeno a una combinación de sequía y encarecimiento del transporte de carga. El viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, indicó a inicios de septiembre que la falta de lluvias y el aumento de los combustibles derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán figuran entre los factores que pueden incidir en la producción agrícola, el transporte y la comercialización. Ante el riesgo de que comerciantes aprovechen ese contexto para elevar precios de forma injustificada, las autoridades reforzaron los controles: la Defensoría del Consumidor sancionó a más de 160 establecimientos, con multas que superaron los $950,000.

Granos básicos, la advertencia que apunta a 2027 con un adelanto ya visible

El tercer frente es, por ahora, más una advertencia que una crisis consumada, aunque sus primeros efectos ya se sienten. Luis Treminio, presidente de la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (CAMPO), advirtió que los precios de los granos básicos podrían aumentar en 2027 si la sequía impide completar la siembra postrera y obliga al país a depender aún más de las importaciones, aunque descartó incrementos durante lo que resta de 2026, al considerar que el abastecimiento actual está cubierto por la cosecha de 2025 y por compras externas ya realizadas. Según el dirigente, la siembra postrera nacional alcanza apenas 30% de avance, con 40% en maíz y 25% en frijol y sorgo, un ritmo que el propio sector considera insuficiente frente al calendario climático. Nicaragua, único proveedor externo de frijol para El Salvador, también enfrenta problemas de sequía en su territorio, lo que reduce el margen de maniobra regional si la cosecha salvadoreña no se recupera.

La advertencia de CAMPO llega después de que el año comenzara con perspectivas opuestas: en un sondeo divulgado a inicios de 2026, la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena y la Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) proyectaban una cosecha histórica de 21.9 millones de quintales de granos básicos para el ciclo 2025-2026. Esa proyección optimista se ha visto empañada por la llegada de la sequía asociada al fenómeno de El Niño: productores agrícolas reportaron que los precios del maíz subieron cuatro dólares y los del frijol cinco dólares por quintal en apenas una semana, mientras el pronóstico climático anticipa una transición hacia un fenómeno de Superniño que incrementa la incertidumbre sobre la siembra y cosecha en las próximas semanas.

Los datos disponibles sugieren que el maíz, en particular, ya sintió el golpe antes de lo previsto. Según la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET), el precio del maíz blanco en El Salvador cerró julio de 2026 entre 12% y 35% por encima del promedio de los últimos cinco años, debido principalmente a una demora en la siembra de la temporada conocida como “primera”. Un informe reciente sobre el Corredor Seco centroamericano —la franja que atraviesa Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua— detalla que entre julio de 2025 y julio de 2026, el maíz se encareció 32.1% en El Salvador, mientras los huevos subieron 60%; en la región, el 65.4% de los hogares afectados por la sequía registró pérdidas de entre 75% y 100% de su producción de frijol. La dependencia externa ya obligó a buscar proveedores fuera del continente: El Salvador recurrió incluso a Etiopía para abastecerse de frijol rojo y aliviar el costo de los alimentos, una señal de la magnitud del déficit regional.

Pese a este cuadro, el Gobierno ha optado por una postura de cautela pública. El viceministro Domínguez aseguró a inicios de septiembre que el país cuenta con producción nacional, importaciones programadas y reservas suficientes de maíz y frijol para este año y el próximo, y pidió a la población denunciar ante la Defensoría del Consumidor o el propio Ministerio de Agricultura cualquier incremento de precios que considere injustificado.

Un cierre de año que se anticipa Cuesta Arriba

Los tres frentes —combustibles, canasta básica y granos— no son fenómenos aislados, sino eslabones de una misma cadena: el alza sostenida de los hidrocarburos encarece el transporte de alimentos, presiona el costo de producción agrícola y se traslada, con rezago, al precio final que paga cada familia en el mercado. A ese ciclo se suma ahora un factor climático —la sequía asociada a El Niño— que amenaza con reducir la oferta interna de granos justo cuando los costos de importarlos también están al alza.

Las autoridades salvadoreñas insisten en que no hay motivo para el desabasto ni para incrementos generalizados inmediatos, y atribuyen buena parte de la presión actual a una tormenta perfecta de factores externos —la guerra en Medio Oriente, las restricciones rusas de exportación y la sequía regional— antes que a fallas de política interna. El sector agropecuario coincide en que el golpe más fuerte a los granos básicos aún no ha llegado y podría concentrarse en 2027. Pero para las familias salvadoreñas que hoy pagan más de $261 por la canasta básica mensual y más de cinco dólares por un galón de gasolina, la distinción entre lo que ya ocurrió y lo que todavía está por venir resulta, en la práctica, secundaria: el costo de vida ya subió, y las señales disponibles apuntan a que el cierre de 2026 no traerá alivio.

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Redacción DL

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