Rusia hunde con drones barco turco cargado de granos en el Mar Negro
Dos tripulantes murieron y 11 fueron rescatados después de que el carguero Royad Mammadov se incendiara y terminara hundiéndose frente a las costas de Rumania. Ucrania atribuyó el ataque a dos drones rusos, mientras Bucarest confirmó el siniestro pero no determinó oficialmente su causa
Un carguero de propiedad turca que transportaba maíz desde Ucrania hacia Italia se incendió y terminó hundiéndose este lunes en el mar Negro, en una nueva escalada de los riesgos que enfrenta la navegación comercial en una de las principales rutas mundiales de exportación de granos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, responsabilizó a Rusia y aseguró que el Royad Mammadov fue alcanzado por dos drones rusos mientras navegaba en aguas neutrales. Según el mandatario, se trató de un ataque contra un buque civil que transportaba maíz y que tenía ciudadanos azerbaiyanos e indios entre su tripulación.
Las autoridades rumanas confirmaron el resultado más grave del incidente: dos personas murieron y 11 tripulantes fueron rescatados. Helicópteros participaron en la evacuación de los heridos, mientras unidades de la Guardia Costera y de los servicios de emergencia coordinaban la operación.
El barco navegaba de Ucrania hacia Italia
El Royad Mammadov, de unos 139 metros de eslora, había salido del puerto ucraniano de Izmail, en la desembocadura del Danubio, y tenía como destino el puerto italiano de Rávena, transportando una carga de maíz.
El buque era de propiedad turca y estaba operado por la compañía Spring Marine, con sede en Estambul, pero navegaba bajo bandera de San Cristóbal y Nieves. La precisión es relevante: no se trataba de un barco con bandera turca, sino de un buque de propiedad y operación vinculadas a Turquía.
El siniestro ocurrió aproximadamente 30 millas náuticas al sur de Sfântu Gheorghe, dentro de la zona económica exclusiva de Rumania, pero fuera de sus aguas territoriales. El buque se encontraba cerca de instalaciones de producción energética en el mar Negro.
Bucarest confirma el hundimiento, pero no atribuye el ataque
El Ministerio del Interior de Rumania informó que la Guardia Costera recibió alrededor de las 11:00 horas una alerta sobre un incendio a bordo de un buque comercial situado en la zona económica exclusiva rumana.
La autoridad marítima confirmó posteriormente que el barco involucrado era el Royad Mammadov y que se había hundido después del incendio.
Sin embargo, Rumania no ha atribuido oficialmente el incendio a Rusia ni ha confirmado que el buque haya sido alcanzado por un dron. Esa información procede de reportes de medios locales y, sobre todo, de la declaración del presidente ucraniano. Reuters también señaló que Moscú no había hecho inicialmente ningún comentario específico sobre el Royad Mammadov.
Zelenski, en cambio, afirmó que dos drones rusos atacaron directamente al carguero y que el capitán murió en el ataque. El mandatario ucraniano volvió a reclamar medidas internacionales para garantizar la seguridad de la navegación comercial en el mar Negro.
Rusia reconoce ataques a buques, pero no identifica este barco
La versión rusa añade otro elemento al cuadro.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó este lunes que sus fuerzas habían atacado dos buques de carga ucranianos en el mar Negro, a los que acusó de transportar suministros militares. También afirmó haber atacado instalaciones de almacenamiento de combustible en el puerto de Chornomorsk.
Moscú, sin embargo, no identificó al Royad Mammadov como uno de esos barcos ni afirmó haber hundido el carguero que navegaba con maíz hacia Italia. Por ello, la atribución concreta del ataque contra el buque turco permanece, de momento, en el terreno de la acusación ucraniana y de las evidencias que deberán ser establecidas por una investigación.
Un nuevo golpe a la navegación comercial
El episodio ocurre en un momento particularmente delicado para el transporte marítimo en el mar Negro.
Desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, la región se convirtió en escenario de ataques con misiles, drones marítimos y aéreos, minas a la deriva y otros incidentes que afectan tanto a instalaciones militares como a infraestructura portuaria y embarcaciones comerciales.
En los últimos meses, varios buques de propiedad turca también han resultado afectados. Ankara ha advertido reiteradamente a Moscú y Kiev sobre el peligro que representa la extensión de la guerra a las rutas comerciales.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, había pedido recientemente a Rusia y Ucrania que cesaran los ataques contra embarcaciones comerciales y calificó de inexplicables las agresiones contra buques que transportan mercancías por el mar Negro. Turquía ha defendido la necesidad de garantizar la navegación y mantener abiertas las rutas utilizadas para el transporte de alimentos.
El riesgo para el comercio de granos vuelve a aumentar
El hundimiento del Royad Mammadov tiene una importancia que trasciende la pérdida de un buque.
Ucrania continúa dependiendo de sus puertos del mar Negro para exportar grandes cantidades de cereales, entre ellos trigo y maíz. Las rutas marítimas permiten que esos productos lleguen a Europa, Oriente Medio, África y otros mercados internacionales.
El incidente también se produce después de que Turquía, Ucrania y otros actores hayan intentado impulsar mecanismos para reducir los ataques contra la navegación comercial. Ankara participó junto con Naciones Unidas en la iniciativa de granos del mar Negro de 2022, que permitió durante un período la salida segura de productos agrícolas ucranianos y posteriormente colapsó tras la retirada de Rusia.
La nueva oleada de ataques ha incrementado la preocupación de los operadores marítimos, aseguradoras y países importadores por el costo y la seguridad de transportar mercancías desde la región.
Una guerra que se acerca cada vez más a las rutas internacionales
El hundimiento también tiene una dimensión geopolítica.
El buque se encontraba dentro de la zona económica exclusiva de Rumania, país miembro de la OTAN, aunque fuera de sus aguas territoriales. Rumania ha registrado en los últimos años incursiones de drones relacionadas con los ataques contra Ucrania y ha tenido que reforzar la vigilancia de su costa y de las rutas marítimas.
El mar Negro se ha convertido así en una zona donde las operaciones militares de Rusia y Ucrania conviven peligrosamente con rutas utilizadas por buques mercantes, plataformas energéticas y puertos de varios países.
El caso del Royad Mammadov vuelve a plantear una pregunta que Ankara y otros gobiernos llevan meses formulando: ¿cuánto tiempo puede mantenerse abierto el comercio marítimo en una zona donde los buques civiles pueden quedar atrapados en el radio de acción de una guerra cada vez más extendida?
Por ahora, el saldo del nuevo incidente es de dos muertos, 11 supervivientes y un carguero hundido con una carga de maíz destinada a Europa. La investigación deberá determinar si, como sostiene Kiev, el buque fue deliberadamente alcanzado por drones rusos, o si existió otra causa para el incendio y posterior hundimiento.
Lo que ya está confirmado es que la guerra vuelve a golpear una ruta comercial civil fundamental para el abastecimiento mundial de alimentos.
