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Residencia de Shakira en El Salvador es politizada por oficialismo y opositores

  • Publishedfebrero 7, 2026

Lo que inició como un evento cultural y de entretenimiento de talla mundial ha terminado convertido en un nuevo campo de batalla ideológico. La «residencia» de Shakira en El Salvador —una serie de presentaciones consecutivas en la joya de la infraestructura deportiva estatal, el Estadio Nacional Jorge «Mágico» González, ha dejado de lado las letras de sus canciones para dar paso a una encendida diatriba política sobre privilegios, transparencia y el uso de bienes del Estado.

Lo que debería ser una celebración de la música de la colombiana Shakira ha derivado en una confrontación por la supuesta «privatización» del beneficio público y la entrega de entradas a la cúpula del partido oficialista.

El «Mágico» González: El escenario del privilegio

A diferencia de recintos privados, el uso del «Mágico» González —remodelado con una millonaria inversión del Estado— ha intensificado las críticas. Opositores señalan que, al ser un bien público, la transparencia sobre quiénes ocupan las mejores localidades debería ser absoluta. La polémica estalló al conoserce por acusaciones periodísticas que cientos de entradas para las zonas más exclusivas fueron destinadas a funcionarios, empleados públicos y diputados de Nuevas Ideas, mientras el público general enfrentaba precios elevados y un sistema de venta colapsado.

El escenario, montado por presos en fase de confianza y empleados del Ministerio de Obras Públicas, MOP

Diatriba en la llanura digital: Castro vs. Críticos

El presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, no tardó en entrar a la arena de combate. A través de sus plataformas, Castro lanzó una diatriba contra quienes cuestionan la presencia de la bancada oficialista en el evento, acusándolos de ser «incapaces de alegrarse por el progreso del país» y de intentar «manchar» el éxito de la seguridad nacional que permite tales espectáculos.

La narrativa de «transparencia y justicia» de Castro sufrió un duro golpe de realidad. Mientras éste lanzaba una agresiva diatriba asegurando que no existían privilegios ni boletos «regalados» para la clase política, una diputada suplente de su propio partido, Nuevas Ideas, lo dejó en evidencia al aparecer en redes sociales sorteando y regalando múltiples entradas para los conciertos.

Este acto no solo confirma que la bancada oficialista tuvo acceso a una cantidad considerable de entradas —inaccesibles para el ciudadano promedio debido a sus altos costos— sino que despoja de veracidad las declaraciones de Castro, quien había tildado de «mentirosos» y «resentidos» a quienes denunciaban el favoritismo.

  • La respuesta de la diputada: En lugar de aclarar el origen lícito de los boletos, las publicaciones se enfocaron en proyectar una imagen de «generosidad», una táctica que la oposición califica como clientelismo puro con sabor a espectáculo.
  • El silencio ensordecedor: Tras las publicaciones de la diputada suplente, el discurso de Ernesto Castro sobre la «igualdad» en el acceso al evento ha quedado neutralizado, generando un vacío de explicaciones por parte de la jefatura de la bancada cian.

Puntos de Conflicto Moral y Político

  • Uso de Bienes Estatales: El cuestionamiento de si la productora paga un canon justo por el uso del estadio o si la «moneda de cambio» son las entradas para los funcionarios.
  • Transparencia: La falta de un listado oficial que aclare si las entradas de la bancada de Nuevas Ideas fueron pagadas con fondos propios o son parte de un paquete de «cortesía» institucional.
  • Contradicción de Discurso: El contraste entre el discurso de «austeridad» y la exhibición de privilegios en un evento de alto costo.

Veredicto de la Opinión Pública

Para muchos ciudadanos, el problema no es el concierto en sí, sino la narrativa oficial que intenta vender la asistencia de los políticos como un «logro de Estado». La politización de la residencia de Shakira en el «Mágico» González deja en evidencia que, en El Salvador, hasta el entretenimiento masivo pasa por el filtro del control y la validación partidaria.

Diatriba y Arrogancia: El costo político

La defensa del oficialismo, que inicialmente se basaba en que «el país ha cambiado y ahora vienen grandes artistas», se ha transformado en una exhibición de privilegios que recuerda a las épocas que el mismo partido dice haber dejado atrás. La diatriba de la diputada suplente, quien sugirió que las críticas eran producto de la «envidia», solo ha servido para alimentar la percepción de que existe una nueva «élite política» desconectada de las carencias del pueblo que paga sus salarios.

Puntos Clave del Escándalo

  1. Falsedad Declarada: La evidencia digital desmiente la versión oficial de que los diputados no recibieron beneficios adicionales.
  2. Marketing Político con Recursos Públicos: El sorteo de entradas en perfiles oficiales de diputados sugiere que las «cortesías» fueron tratadas como moneda de cambio política.
  3. Indignación Ciudadana: El contraste entre la dificultad para comprar boletos y la facilidad con la que una suplente los regala ha generado una ola de críticas incluso entre simpatizantes del gobierno.

Contraste de Opiniones

SectorArgumento Principal
Oficialismo (Nuevas Ideas)El concierto es prueba del éxito del Plan Control Territorial y la «nueva paz».
Oposición y Sociedad CivilEl reparto de entradas a diputados es un acto de clientelismo y falta de ética.
Público GeneralQuejas por el alto costo de los boletos y la dificultad de acceso frente a los «invitados de dedo».
Written By
Redacción DL

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