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Economía

Mayoría de mujeres trabajadoras de El Salvador no logra cubrir el costo de vida con sus ingresos

  • Publishedabril 12, 2026

Un reciente informe sobre condiciones laborales y económicas de las mujeres en El Salvador revela que la mayoría de las trabajadoras no logra cubrir el costo de vida con sus ingresos, evidenciando una brecha estructural entre salarios y necesidades básicas que profundiza la desigualdad de género en el país.

El estudio, elaborado por la organización ORMUSA (Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz), señala que ocho de cada diez mujeres trabajadoras enfrentan dificultades para cubrir sus gastos esenciales, en un contexto marcado por bajos salarios, informalidad y limitado acceso a ahorro.

De acuerdo con el informe, una proporción significativa de mujeres percibe ingresos por debajo de los niveles necesarios para sostener una vida digna. El 23.4% gana menos de 272 dólares mensuales, mientras que el 45.1% recibe salarios iguales o inferiores al mínimo en sectores industriales y de servicios (alrededor de 408.80 dólares).

En términos generales, el 58% de las mujeres trabajadoras obtiene menos de 500 dólares al mes, lo que limita severamente su capacidad de cubrir la canasta básica ampliada, que incluye alimentación, vivienda, transporte y servicios esenciales.

Este desajuste entre ingresos y costo de vida no es reciente. Informes del Observatorio Laboral indican que los ingresos de los sectores más pobres no se han recuperado desde 2019, lo que ha agravado la situación de los hogares encabezados por mujeres.

El estudio también evidencia que una parte considerable de las mujeres trabaja en condiciones precarias. Más del 30% se desempeña en el sector informal o en autoempleo, lo que implica ingresos inestables y ausencia de protección social.

A esto se suma una distribución desigual del mercado laboral: solo una fracción accede a empleos formales, mientras muchas se concentran en sectores de baja remuneración, como comercio informal, trabajo doméstico y servicios.

A nivel estructural, la desigualdad persiste: los hombres en el país ganan en promedio hasta 28% más que las mujeres, una brecha que se amplía según el nivel educativo y el tipo de ocupación.

La insuficiencia de ingresos tiene efectos directos en la estabilidad financiera de las mujeres. El informe destaca que el 68.4% no logra ahorrar, mientras que solo una minoría puede hacerlo de forma regular.

Esta situación impulsa a muchas a recurrir al endeudamiento como mecanismo de supervivencia, lo que incrementa su vulnerabilidad económica y limita su autonomía.

Expertos señalan que esta problemática responde a factores históricos y estructurales, entre ellos:

  • Brecha salarial de género persistente.
  • Sobrecarga de trabajo no remunerado, especialmente en tareas de cuidado.
  • Mayor concentración femenina en empleos informales o de baja productividad.
  • Limitado acceso a servicios financieros y oportunidades de desarrollo.

Además, la pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres: más de la mitad de las personas en condición de pobreza en el país son mujeres, según diversos análisis regionales.

El informe advierte que esta brecha entre ingresos y costo de vida no solo impacta a las mujeres, sino que tiene efectos más amplios en la economía y el tejido social.

La falta de ingresos suficientes:

  • Limita el acceso a alimentación adecuada, salud y educación.
  • Incrementa la vulnerabilidad de hogares monoparentales.
  • Reduce la capacidad de crecimiento económico sostenible.

A nivel internacional, organismos han advertido que la feminización de la pobreza es un fenómeno creciente en América Latina, donde el empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas.

El caso de El Salvador refleja una tendencia más amplia en economías en desarrollo: tener empleo no necesariamente implica superar la pobreza.

El informe de ORMUSA concluye que cerrar esta brecha requerirá políticas públicas orientadas a mejorar los salarios, formalizar el empleo, reducir la desigualdad de género y garantizar condiciones laborales que permitan a las mujeres cubrir el costo real de vida.

Sin estos cambios, advierten especialistas, la desigualdad estructural continuará limitando el desarrollo económico y social del país.

Written By
Redacción DL

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