Las temperaturas extremas alimentan el fuego en Europa
El calentamiento global está superando la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia
Las temperaturas excepcionalmente altas registradas este verano en Europa están convirtiendo los incendios forestales en fenómenos cada vez más intensos y difíciles de extinguir, advirtió este miércoles un alto responsable del Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (ERCC) de la Unión Europea, quien sostuvo que el calentamiento global está superando la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.
Borja Miguelez, subdirector de la unidad del ERCC, afirmó que la combinación de una atmósfera cada vez más cálida, mares con temperaturas récord y una vegetación extremadamente seca está proporcionando las condiciones ideales para que los incendios se propaguen con una velocidad e intensidad sin precedentes.
“Hoy tenemos una atmósfera mucho más caliente y mares excepcionalmente cálidos.
Eso significa que, cuando se inicia un incendio, dispone de toda la energía necesaria para desarrollarse rápidamente y alcanzar dimensiones que, en muchos casos, superan nuestra capacidad para extinguirlo”, explicó durante un encuentro con la prensa.
Las declaraciones se producen en momentos en que amplias zonas del sur y el oeste de Europa enfrentan una sucesión de olas de calor, con temperaturas que en varios países han superado los 40 grados Celsius, mientras la sequía prolongada ha elevado el riesgo de grandes incendios forestales y obligado a movilizar recursos del mecanismo europeo de protección civil.
Aunque reconoció que el factor humano sigue estando detrás del origen de muchos incendios, Miguelez subrayó que el verdadero desafío radica en impedir su propagación bajo unas condiciones climáticas cada vez más extremas.
“No podremos evitar por completo que existan causas accidentales o provocadas, pero sí podemos reducir el riesgo de que esos focos se conviertan en incendios de gran magnitud mediante una mejor preparación y gestión del territorio”, afirmó.
El funcionario defendió la recuperación de paisajes agrícolas tradicionales y la revitalización económica de las zonas rurales como una de las principales estrategias de prevención.
Según explicó, actividades como los viñedos, los olivares o la ganadería crean un paisaje en mosaico que interrumpe la continuidad de la vegetación combustible, ralentiza el avance del fuego y facilita las labores de extinción.
“Necesitamos invertir para que las comunidades rurales puedan seguir viviendo y trabajando en estos territorios.
Mantener ese paisaje gestionado hace mucho más sencilla la lucha contra los incendios”, señaló.
Miguelez insistió en que el aumento de las temperaturas es una de las manifestaciones más visibles del cambio climático y advirtió que la adaptación requerirá no solo políticas públicas, sino también cambios en los hábitos de consumo.
“El cambio climático está estrechamente ligado a nuestro estilo de vida.
Debemos preguntarnos a qué estamos dispuestos a renunciar para avanzar hacia un modelo de vida más sostenible.
No depende únicamente de las decisiones de los gobiernos, sino también de las elecciones que hacemos cada día como consumidores”, concluyó.
