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Diario Latino

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La “Selecta” fue humillada en el Cuscatlán: ¿quién tiene la culpa, la FESFUT, el entrenador o los jugadores?

  • Publishedoctubre 3, 2026

El 0-2 ante Jamaica, después del 6-0 frente a Guatemala, convirtió una crisis deportiva en una crisis de conducción. La expulsión de Rudy Clavel condicionó el partido, pero no explica por sí sola la falta de respuesta de la Selección Mayor salvadoreña

La Selección de El Salvador ya no tiene un solo problema que resolver.

Después del 6-0 sufrido ante Guatemala, la Selecta necesitaba una respuesta inmediata ante Jamaica. La obtuvo, pero en sentido contrario: perdió 0-2 en el estadio Cuscatlán, quedó última del Grupo B de la Liga A de la Concacaf con tres puntos y ahora depende de su último partido ante Martinica para intentar evitar el descenso a la Liga B.

El resultado obliga a formular una pregunta que ya no puede responderse únicamente señalando a un jugador o al entrenador:

¿Quién es responsable de que la selección salvadoreña haya llegado hasta aquí: la FESFUT que diseñó y sostuvo el proyecto, el cuerpo técnico encabezado por Hernán “Bolillo” Gómez o los futbolistas que deben ejecutar lo que se trabaja durante la semana?

La respuesta, a la luz de los resultados y de lo ocurrido en el terreno de juego, no parece estar en un solo lugar.

Una expulsión que cambió el partido, pero no toda la historia

El partido contra Jamaica tuvo un punto de quiebre evidente. Al minuto 20, Rudy Clavel recibió tarjeta roja por una entrada sobre Javon East y dejó a El Salvador con diez jugadores durante más de 70 minutos. Jamaica aprovechó la superioridad y terminó ganando con dos goles de East, a los minutos 39 y 64.

El propio Gómez utilizó la expulsión como uno de los argumentos para defender a sus jugadores después del encuentro. El técnico cuestionó la decisión arbitral y sostuvo que sus futbolistas habían entregado todo pese a jugar en inferioridad numérica.

El argumento tiene un elemento objetivo: jugar durante la mayor parte de un partido con diez hombres modifica las posibilidades tácticas de cualquier selección. Pero existe otro dato igualmente objetivo.

Jamaica ya había comenzado a controlar el partido y terminó con una superioridad futbolística considerable. Los visitantes tuvieron 66% de posesión, realizaron 11 remates frente a 4 de El Salvador y completaron 486 pases, contra 205 de los salvadoreños.

La tarjeta roja explica una parte de la derrota. No explica por sí sola la ausencia de una reacción capaz de modificar el encuentro.

El problema del entrenador

Hernán Darío Gómez llegó a El Salvador en febrero de 2025 con la responsabilidad de conducir un proceso que inicialmente tenía como horizonte las eliminatorias mundialistas y posteriormente el ciclo hacia 2030. Los resultados, sin embargo, son difíciles de ignorar.

Antes del partido contra Jamaica, Gómez acumulaba 18 partidos frente a selecciones nacionales: cuatro victorias, cinco empates y nueve derrotas, con 13 goles marcados y 27 recibidos.

Después de la derrota ante Jamaica, el registro asciende a 19 partidos, cuatro victorias, cinco empates y diez derrotas, si se cuentan únicamente los encuentros contra selecciones.

Y hay un antecedente particularmente pesado: El Salvador quedó eliminado de la ruta hacia el Mundial de 2026 después de una fase decisiva de eliminatorias en la que sufrió cinco derrotas.

El problema, por tanto, no nació en Guatemala. El 6-0 fue el episodio más severo de una secuencia anterior.

Después de Guatemala, el propio Gómez reconoció la gravedad de lo ocurrido y afirmó que se trataba de un resultado que podía costarle el puesto. También dijo que el desastre había sido responsabilidad de todos: jugadores, cuerpo técnico y quienes estaban involucrados en el equipo. Pero cuatro días después, frente a Jamaica, la selección volvió a perder.

¿Falló la idea futbolística?

Esta es probablemente una de las principales preguntas que debe responder la FESFUT.

Antes de la actual Liga de Naciones, Gómez había anunciado que buscaba un equipo ordenado, táctico y equilibrado, y aseguró que los jugadores comprendían mejor el sistema después de año y medio de trabajo. La realidad competitiva ofrece una prueba distinta.

Contra Martinica, El Salvador ganó 3-1 y durante varios momentos mostró velocidad, presión y capacidad para atacar los espacios, pero después llegó el 6-0 ante Guatemala y posteriormente el 0-2 ante Jamaica. El contraste es demasiado grande para atribuirlo exclusivamente a la calidad de los rivales.

Ante Jamaica, después de la expulsión, el equipo tuvo enormes dificultades para salir jugando y terminó recurriendo repetidamente al balón largo hacia Brayan Gil. El análisis de la prensa deportiva salvadoreña ha señalado que esa fórmula no se transformó en una estructura ofensiva capaz de generar peligro constante.

La pregunta para Gómez es entonces concreta: ¿Cuál es el plan cuando el primer planteamiento deja de funcionar?, porque una selección puede quedar con diez jugadores, recibir un gol o verse obligada a defender durante largos períodos, lo que diferencia a un equipo competitivo es su capacidad para modificar el partido.

Pero la FESFUT tampoco puede mirar desde la grada

El entrenador es la figura más visible cuando una selección pierde. La Federación, en cambio, toma decisiones que comienzan mucho antes de que el balón ruede.

La FESFUT decidió mantener a Gómez después de la eliminación mundialista y volvió a respaldarlo después del 6-0 ante Guatemala.

Yamil Bukele

El 30 de septiembre, apenas dos días antes del partido contra Jamaica, el presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, confirmó que el técnico permanecería para los dos últimos encuentros de la fase de grupos. Bukele calificó de “descabellado” sustituir al cuerpo técnico a dos días de un partido importante y defendió la existencia de un proceso.

La decisión fue coherente desde el punto de vista de la continuidad inmediata: cambiar entrenador 48 horas antes de un partido difícil difícilmente habría permitido implantar un nuevo sistema.

Pero eso no responde a otra pregunta: ¿Por qué el proyecto llegó a esa situación?

La FESFUT tuvo meses para evaluar el rendimiento del cuerpo técnico, no se trata solamente de decidir qué hacer después de una goleada. Se trata de establecer qué criterios fueron utilizados para mantener el proyecto después de los resultados anteriores.

El argumento del “proceso”

Yamil Bukele ha defendido públicamente que existe un proceso y que los cambios constantes de entrenador no han solucionado los problemas históricos del fútbol salvadoreño. “Yo sí veo un proceso”, afirmó después del 6-0, al tiempo que sostuvo que las derrotas pueden formar parte del desarrollo de un proyecto. También señaló que el fútbol nacional tiene problemas estructurales relacionados con la formación de jugadores.

Ese argumento merece ser tomado en cuenta. El Salvador no ha sufrido solamente con Gómez.

La selección ha cambiado repetidamente de entrenador durante décadas sin conseguir consolidarse entre las principales selecciones de Concacaf. Bukele recordó incluso que han pasado decenas de técnicos por el combinado nacional sin resolver el problema de fondo.

Pero existe una diferencia entre aceptar que el fútbol salvadoreño tiene problemas estructurales y utilizar esa explicación para evaluar un resultado concreto.

El desarrollo de las fuerzas básicas puede explicar por qué El Salvador tiene menos profundidad que otras selecciones. No explica automáticamente una mala decisión táctica, una expulsión o la incapacidad de reaccionar durante un partido.

¿Y los jugadores?

Tampoco sería correcto absolver completamente a los futbolistas, son ellos quienes toman decisiones dentro de la cancha.

La expulsión de Rudy Clavel dejó al equipo en inferioridad numérica durante la mayor parte del partido y modificó radicalmente el escenario, los defensores también quedaron expuestos en las dos acciones que terminaron en goles de East y una selección que pretende competir en la Liga A de Concacaf necesita que sus jugadores puedan sostener intensidad, concentración y precisión durante los 90 minutos.

Pero responsabilizar exclusivamente a los jugadores tampoco resuelve el problema. Los futbolistas son seleccionados, entrenados, ubicados en determinadas posiciones y sometidos a un determinado sistema de juego por un cuerpo técnico. Cuando los errores individuales se repiten dentro de un mismo patrón colectivo, la discusión necesariamente llega al entrenamiento y a la planificación.

El dato que debería preocupar más

La derrota ante Jamaica no fue una goleada.

Fue, incluso, un marcador relativamente corto.

Pero el problema está en la secuencia.

Primero, El Salvador ganó 3-1 a Martinica.

Después perdió 6-0 ante Guatemala.

Ahora perdió 2-0 ante Jamaica.

En tres partidos de la Liga de Naciones, la Selecta tiene una victoria y dos derrotas.

Ha marcado tres goles y ha recibido nueve.

Y ocupa el último lugar del grupo con tres puntos y una diferencia de goles de -6. Surinam lidera con siete puntos, Jamaica tiene seis y Guatemala cuatro. Honduras y Martinica también tienen tres, pero están por encima de El Salvador por diferencia de goles. La tabla explica mejor la gravedad del momento que cualquier calificativo.

El Cuscatlán tampoco fue la solución

Había otro elemento en juego: el regreso de la Selecta a su estadio. Después del desastre de Guatemala, el partido ante Jamaica era una oportunidad para recuperar confianza frente a su propia afición. Ocurrió lo contrario.

La derrota ante Jamaica confirmó que el problema no dependía exclusivamente de jugar como visitante. La selección recibió seis goles fuera de casa y posteriormente no pudo marcar ante Jamaica como local. Ese contraste reduce el argumento de que el 6-0 había sido simplemente una noche excepcional.

¿La culpa es de la FESFUT, Gómez o los jugadores?

Si se busca un solo culpable, probablemente se estará simplificando demasiado una crisis que tiene varios niveles.

El entrenador tiene responsabilidad por el funcionamiento del equipo. Es quien define la estructura, prepara los partidos, realiza los cambios y debe encontrar soluciones cuando las circunstancias cambian.

Los jugadores tienen responsabilidad por la ejecución. Una tarjeta roja, errores defensivos, pérdidas de balón, decisiones equivocadas y oportunidades desperdiciadas no pueden ser atribuidos al entrenador.

La FESFUT tiene responsabilidad institucional. Es la entidad que contrata, mantiene o cambia al cuerpo técnico, establece los objetivos y debe evaluar si el proyecto está produciendo resultados compatibles con esos objetivos.

La diferencia está en el tiempo.

Un jugador puede equivocarse en una jugada, un entrenador puede equivocarse en un partido. Pero una federación debe responder por las decisiones acumuladas durante meses y años.

El próximo partido puede cerrar una etapa

El propio Gómez colocó una condición sobre su continuidad.

Según Yamil Bukele, el entrenador dijo que si no consigue mantener a El Salvador en la Liga A, abandonará el cargo el martes. La FESFUT confirmó que no existe una indemnización económica por una eventual salida anticipada.

Ahora El Salvador necesita enfrentar a Martinica y ya no se trata únicamente de salvar una clasificación, se trata de determinar si el proyecto de Gómez tiene argumentos deportivos para continuar.

Después de 19 partidos, la selección acumula cuatro victorias, cinco empates y diez derrotas bajo su conducción. El saldo reciente añade dos derrotas consecutivas y nueve goles recibidos en esos dos encuentros.

La estadística no determina por sí sola quién tiene toda la responsabilidad, pero sí establece una obligación para quienes toman las decisiones: explicar qué está fallando y qué cambiará.

Porque si el problema son los jugadores, corresponde explicar por qué fueron convocados y utilizados, si el problema es el entrenador, corresponde evaluar por qué el proyecto fue sostenido pese a sus resultados y si el problema es estructural, como sostiene la FESFUT, entonces el público tiene derecho a conocer qué medidas concretas se están tomando para corregirlo.

La derrota ante Jamaica no creó la crisis.

La hizo imposible de ocultar.

Written By
Redacción DL

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