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Diario Latino

Economía

La Canasta Básica ha subido un 28 % desde el inicio del primer gobierno de Nayib Bukele

  • Publishedjulio 25, 2026

El incremento supera ampliamente el crecimiento de los salarios mínimos de varios sectores durante parte del período y refleja el impacto combinado de la pandemia, la crisis logística mundial, la guerra en Ucrania y las presiones internas sobre los precios

Entre junio de 2019, cuando Nayib Bukele inició su primer mandato presidencial, y los datos oficiales más recientes disponibles en 2026, el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para los hogares salvadoreños aumentó cerca del 28 %, según las series estadísticas de la entonces Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), hoy administradas por la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) del Banco Central de Reserva.

Más allá del porcentaje, el dato resume un cambio profundo en la economía doméstica: las familias necesitan hoy decenas de dólares adicionales cada mes para comprar prácticamente el mismo conjunto de alimentos que adquirían al inicio de la administración.

La fotografía de siete años

Los registros oficiales muestran que la canasta básica urbana pasó de aproximadamente $200.53 en 2019 a $256.70 en abril de 2026, mientras que la rural evolucionó de alrededor de $149.48 a $186.10 en ese mismo período.

Esto representa un incremento acumulado aproximado de:

  • 27.9 % en el área urbana.
  • 24 % a 28 % en el área rural, dependiendo del mes de comparación utilizado dentro de la serie oficial de 2026.

En términos prácticos, una familia urbana destina alrededor de $56 más cada mes únicamente para adquirir los alimentos considerados esenciales por la metodología oficial.

El año que cambió todo

Aunque el aumento comenzó antes, el verdadero punto de inflexión fue 2022.

Ese año confluyeron varios factores internacionales:

  • las secuelas económicas de la pandemia;
  • el incremento histórico de los fletes marítimos;
  • la escasez mundial de fertilizantes;
  • el aumento internacional del petróleo;
  • la invasión rusa a Ucrania, que afectó los mercados internacionales de cereales y aceites vegetales.

El Salvador, como economía altamente dependiente de importaciones de alimentos, fertilizantes y combustibles, trasladó parte de esas presiones a los precios internos.

Las medidas del Gobierno

En marzo de 2022 el Ejecutivo anunció un paquete de medidas para contener la inflación.

Entre ellas destacaron:

  • suspensión temporal de aranceles para algunos alimentos;
  • eliminación de impuestos sobre ciertos productos;
  • subsidios a combustibles;
  • congelamiento temporal del precio del gas licuado;
  • inspecciones en cadenas de comercialización;
  • incentivos a la producción agrícola nacional.

Estas acciones contribuyeron, según el Gobierno, a evitar aumentos mayores.

Sin embargo, los registros oficiales muestran que, aun con dichas medidas, la canasta básica continuó aumentando hasta alcanzar los niveles más altos de la última década.

La inflación bajó… pero los precios no

Uno de los aspectos más importantes para comprender la economía familiar es distinguir entre inflación y nivel de precios.

Desde 2023 la inflación anual comenzó a desacelerarse.

Eso significa que los precios dejaron de crecer tan rápido.

Pero no regresaron a los niveles de 2019.

Por ejemplo, una canasta urbana que costaba poco más de $200 antes del inicio del gobierno supera actualmente los $256.

En otras palabras, la desaceleración de la inflación no implica una reducción automática del costo de vida.

¿Qué productos presionaron más?

Los informes de la ONEC identifican variaciones recurrentes en productos como:

  • carnes;
  • huevos;
  • verduras;
  • hortalizas;
  • frutas;
  • granos básicos;
  • productos lácteos.

A ello se suman incrementos en combustibles y transporte, factores que elevan el costo de producción y distribución de alimentos.

¿Ha crecido el poder adquisitivo?

Responder esta pregunta requiere observar simultáneamente salarios e inflación.

En varios sectores, el salario mínimo experimentó incrementos durante el período; sin embargo, economistas advierten que el verdadero indicador es el salario real, es decir, cuánto pueden comprar esos ingresos una vez descontado el efecto de la inflación.

Para numerosos hogares, especialmente aquellos con ingresos cercanos al salario mínimo o que dependen del empleo informal, el aumento de los alimentos absorbió una parte importante de cualquier mejora nominal en sus ingresos.

El costo social

La canasta básica no es únicamente un indicador estadístico.

Es una medida del costo mínimo de alimentación.

Cuando aumenta de manera sostenida:

  • disminuye el ingreso disponible;
  • aumenta la vulnerabilidad alimentaria;
  • se reduce la capacidad de ahorro;
  • las familias modifican sus patrones de consumo;
  • algunos hogares sustituyen proteínas por alimentos más económicos.

Especialistas consultados por distintos medios coinciden en que este fenómeno afecta con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción significativamente mayor de su presupuesto a la compra de alimentos.

¿Cuál es el balance?

Los datos oficiales permiten afirmar, sin margen para la especulación, que:

  • la canasta básica alimentaria cuesta hoy alrededor de un 28 % más que al inicio del primer gobierno de Nayib Bukele;
  • el mayor incremento ocurrió entre 2021 y 2022, en un contexto de choques internacionales;
  • desde 2023 la inflación disminuyó, pero los precios permanecen en máximos históricos;
  • el costo de los alimentos continúa siendo una de las principales presiones sobre la economía de los hogares salvadoreños.

Las cifras no permiten atribuir el aumento exclusivamente a decisiones de política interna ni exclusivamente a factores internacionales. La evidencia disponible muestra una combinación de ambos elementos: un entorno global extraordinariamente inflacionario y políticas nacionales orientadas a mitigar —con resultados parciales— el impacto sobre los consumidores.

Mientras la inflación parece estabilizarse, el principal desafío para las familias sigue siendo el mismo: recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos siete años.

Written By
Redacción DL

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