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Feminicidios y muertes violentas de mujeres aumentan 18 % en El Salvador durante los primeros cinco meses de 2026

  • Publishedjunio 5, 2026

El Salvador registró 13 feminicidios y muertes violentas de mujeres entre enero y mayo de 2026, un incremento del 18 % respecto al mismo período del año anterior, según datos del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), que monitorea este tipo de delitos a partir de registros oficiales y seguimiento de medios de comunicación.

La cifra contrasta con los 11 casos documentados durante los primeros cinco meses de 2025 y evidencia una interrupción en la tendencia de reducción que organizaciones defensoras de derechos de las mujeres habían observado en años recientes.

Los datos fueron divulgados este jueves por ORMUSA, entidad que advirtió que, pese a la disminución general de los homicidios registrada en el país en los últimos años, la violencia letal contra las mujeres continúa representando un desafío para las instituciones encargadas de la prevención, protección y acceso a la justicia.

De acuerdo con el informe, los casos ocurrieron de manera escalonada durante los primeros cinco meses del año: dos en enero, uno en febrero, tres en marzo, dos en abril y cinco en mayo. Este último mes concentró el 38.5 % de los hechos reportados, convirtiéndose en el período más violento para las mujeres durante lo que va de 2026.

Santa Ana concentra casi la mitad de los casos

La distribución geográfica muestra una concentración significativa en el occidente del país.

El departamento de Santa Ana registró seis de los trece feminicidios y muertes violentas de mujeres documentados durante el período, equivalente a cerca del 46 % del total nacional.

Le siguió San Salvador, con tres casos, mientras que Cabañas, La Paz, La Libertad y Usulután reportaron un caso cada uno.

La concentración territorial ha llevado a la organización a señalar la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y protección en las zonas donde persisten mayores niveles de violencia contra las mujeres.

La mayoría de víctimas eran mujeres adultas

El observatorio identificó que la mayoría de las víctimas eran mujeres adultas, principalmente entre los 26 y 65 años de edad.

Los grupos etarios más afectados fueron los comprendidos entre los 31 y 35 años y entre los 46 y 50 años. Sin embargo, en cinco de los casos no fue posible establecer con precisión la edad debido a la falta de información pública disponible.

La tendencia coincide con estudios regionales de organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que han identificado que la violencia feminicida afecta principalmente a mujeres en edades económicamente activas y con responsabilidades familiares.

Los agresores eran, en su mayoría, personas cercanas

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la mayoría de los agresores mantenían algún vínculo previo con las víctimas.

Al menos nueve de los trece casos fueron cometidos por personas conocidas. De estos, seis fueron atribuidos a parejas sentimentales, uno a la pareja junto con otra persona conocida, uno a la pareja de una persona cercana y dos a conocidos de la víctima.

En tres casos no fue posible determinar el tipo de relación entre víctima y agresor debido a la falta de información disponible.

Para ORMUSA, esta situación confirma que una parte importante de la violencia feminicida continúa desarrollándose dentro de entornos de confianza o cercanía.

“La ocurrencia de estos casos reitera la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, protección y acceso a la justicia para las mujeres”, señaló la organización en su informe.

Feminicidios de pareja siguen predominando

El observatorio clasificó siete de los trece casos como feminicidios cometidos por parejas o exparejas, mientras que los seis restantes fueron atribuidos a otros agresores.

Las organizaciones especializadas en derechos de las mujeres han advertido durante años que la violencia en las relaciones de pareja continúa siendo una de las principales manifestaciones de la violencia basada en género en El Salvador y en el resto de América Latina.

Según datos de ONU Mujeres y la CEPAL, la región latinoamericana sigue figurando entre las más afectadas por feminicidios a nivel mundial, con miles de mujeres asesinadas cada año por razones asociadas a su condición de género.

Armas blancas y asfixia, entre los principales mecanismos de muerte

Las armas blancas fueron el método más frecuente utilizado en los casos documentados durante el período, con tres registros.

La asfixia apareció como la segunda causa más recurrente, con dos casos.

Asimismo, el informe documentó un feminicidio cometido mediante golpes y objetos contundentes, uno perpetrado con arma de fuego y otro catalogado como muerte en circunstancias sospechosas.

En tres expedientes no fue posible establecer el mecanismo de muerte debido a la información limitada disponible públicamente.

Persisten indicios de violencia sexual

El observatorio identificó tres casos con posibles elementos de violencia sexual.

Entre ellos figura una violación consumada, un intento de violación y otro caso en el que la víctima fue localizada semidesnuda, circunstancia que podría constituir un indicio relevante para las investigaciones.

ORMUSA señaló que estos hechos refuerzan la necesidad de que las investigaciones sean desarrolladas bajo protocolos especializados y con perspectiva de género para garantizar el esclarecimiento de los delitos.

Capturas en la mayoría de los casos

Según el monitoreo realizado por la organización, once de los presuntos responsables fueron capturados por las autoridades.

En uno de los casos el agresor se suicidó tras cometer el crimen, mientras que en tres hechos no fue posible establecer la situación procesal de los sospechosos.

La organización destacó la importancia de fortalecer no solo las investigaciones penales, sino también los mecanismos de prevención temprana y atención integral para mujeres en situación de riesgo.

Un problema que persiste pese a la reducción de homicidios

El aumento registrado durante los primeros cinco meses de 2026 ocurre en un contexto en el que El Salvador mantiene una reducción sostenida de los homicidios en términos generales, atribuida por el Gobierno a la implementación del régimen de excepción y a las estrategias de seguridad pública desarrolladas desde 2022.

Sin embargo, organizaciones nacionales e internacionales han advertido que la disminución de la violencia criminal no necesariamente implica una reducción equivalente de la violencia basada en género.

Para ORMUSA, los datos evidencian la necesidad de mantener políticas específicas de prevención, protección y atención para las mujeres, así como fortalecer los sistemas de información que permitan comprender mejor las dinámicas de la violencia feminicida en el país.

“El fortalecimiento de las acciones de prevención, protección y acceso a la justicia sigue siendo indispensable para reducir estos hechos y garantizar una respuesta institucional efectiva”, concluye el informe.

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Redacción DL

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