Descubren en Turquía un fragmento de 3,200 años de antigüedad de Tratado entre Egipto y los hititas
En las ruinas de Hattusa, la capital del Imperio hitita que se alza en la meseta central de Anatolia, cerca de la actual ciudad de Boğazkale en la provincia de Çorum, Turquía, un equipo de arqueólogos ha desenterrado un fragmento de tablilla de arcilla de 3.200 años que forma parte del Tratado de Kadesh, el acuerdo de paz escrito más antiguo que se conserva. El hallazgo, anunciado el 21 de septiembre de 2026 por el ministro de Cultura y Turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, coincide con el Día Internacional de la Paz y añade nuevas líneas a uno de los documentos fundacionales de la diplomacia internacional.
La pieza, escrita en escritura cuneiforme y en lengua acadia —el idioma de la diplomacia en el Bronce Tardío—, contiene cláusulas que regulan la entrega de fugitivos entre el Imperio hitita y el Egipto de Ramsés II. En las líneas conservadas se menciona la devolución de personas que escapaban de Egipto hacia territorio hitita y viceversa, junto con fórmulas que establecen que las casas de esos individuos no deben ser demolidas. Los investigadores advierten, sin embargo, que estas disposiciones no equivalen a un “derecho de asilo” en sentido moderno, sino que reflejan obligaciones diplomáticas recíprocas entre dos soberanos que buscaban estabilizar su frontera y evitar que los prófugos se convirtieran en fuente de tensión.
Dónde apareció: el corazón del poder hitita
El fragmento fue localizado en excavaciones realizadas cerca del llamado edificio E de Büyükkale, la ciudadela real de Hattusa, donde se concentraban las estructuras palaciegas y administrativas del reino. Solo una de las caras de la tablilla se ha conservado. Tras aproximadamente un año de estudio, los especialistas concluyeron que el texto corresponde a una de las versiones en acadio del tratado y que las líneas legibles coinciden con los temas tratados entre los artículos 12 y 20 del acuerdo conocido por copias anteriores. Debido a que el fragmento está incompleto, el texto no puede leerse íntegro y la transcripción académica completa aún no se ha publicado.
Hattusa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue el centro político y religioso de los hititas entre los siglos XVII y XII a.C. y sus archivos de arcilla han proporcionado buena parte de lo que hoy se sabe sobre la diplomacia, el derecho y la administración de este imperio. Los primeros fragmentos de tabletas del Tratado de Kadesh salieron a la luz en este mismo yacimiento entre 1906 y 1912, durante las campañas que pusieron a los hititas en el mapa de la historia moderna.
De la batalla al acuerdo: quince años entre la guerra y la paz
El tratado que ahora gana un nuevo fragmento selló, hacia 1259 a.C., la paz entre dos superpotencias del Mediterráneo oriental: el Egipto de Ramsés II y el Imperio hitita, entonces gobernado por Hattusili III, sucesor de Muwatalli II. El acuerdo puso fin a una pugna prolongada por el control de las tierras que hoy forman parte de Siria y el Levante, cuyo episodio más célebre fue la batalla de Kadesh, librada alrededor de 1274 a.C. cerca de la ciudad fortificada de Kadesh, en el actual territorio sirio.
En Kadesh, el ejército egipcio comandado por Ramsés II y las tropas hititas de Muwatalli II se enfrentaron en una de las batallas más grandes y mejor documentadas del mundo antiguo, sin que ninguno de los dos bandos lograra una victoria decisiva. La lucha por la influencia regional continuó después del choque, pero unos 15 años más tarde ambos imperios optaron por la vía diplomática. El tratado estableció relaciones pacíficas, un compromiso de ayuda mutua frente a enemigos externos y obligaciones recíprocas en cuestiones como la devolución de personas que habían huido de uno a otro territorio.
Los originales de plata y las copias que sobrevivieron
Se sabe que los originales diplomáticos del tratado se redactaron sobre tabletas de plata, un soporte de prestigio que no ha llegado hasta nosotros. El texto se ha conservado gracias a los registros de las dos civilizaciones involucradas: la versión egipcia se grabó en las paredes de templos en jeroglíficos, mientras que en los archivos hititas se encontraron copias redactadas en acadio sobre tabletas de arcilla.
Hoy, los fragmentos del tratado se reparten entre distintas colecciones, entre ellas los Museos Arqueológicos de Estambul, el Museo de las Civilizaciones de Anatolia en Ankara, el Museo del Pérgamo en Berlín y el Museo del Ermitage en San Petersburgo. Además, una reproducción del Tratado de Kadesh se exhibe en la sede central de las Naciones Unidas en Nueva York como uno de los símbolos históricos de la diplomacia internacional.
Con este nuevo fragmento, Hattusa vuelve a situarse en el centro de la narrativa sobre los orígenes de la paz pactada por escrito. La tablilla no reescribe la historia conocida, pero refuerza la imagen de un acuerdo sofisticado, donde la gestión de los fugitivos y la protección de sus viviendas formaban parte de un equilibrio estratégico entre dos imperios que preferían la estabilidad a la guerra abierta.
