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Cuatro años de resistencia: El estancamiento que redefinió a Europa y desnudó al Kremlin

  • Publishedfebrero 24, 2026

Este 24 de febrero de 2026 marca un hito sombrío: cuatro años desde que las columnas de blindados rusos cruzaron la frontera ucraniana con la promesa de una «operación relámpago» que debía culminar en días. Hoy, la realidad es un conflicto de desgaste que ha transformado a Ucrania en un bastión inexpugnable para la capacidad operativa de Moscú, a pesar de la asimetría de recursos.

El ejército ruso, tras 48 meses de combates, ha demostrado una notable incapacidad para doblegar la integridad territorial ucraniana de forma definitiva. Aunque enero de 2026 registró un avance acelerado con la captura de 481 kilómetros cuadrados en el Donbás, el costo ha sido prohibitivo.

  • Avances (2022-2025): Rusia consolidó el control de Mariúpol y Bajmut tras batallas de aniquilación, y ha logrado mantener un corredor terrestre hacia Crimea. En los últimos meses, ha intensificado el uso de drones (causantes del 70% de las bajas) y ataques sistemáticos a la infraestructura energética.
  • Retrocesos y limitaciones: La incapacidad de capturar Járkov o Kiev en las etapas iniciales, sumada a las retiradas estratégicas en Jersón y Járkov en 2022, evidenciaron fallos logísticos y de mando. Se estima que las bajas rusas superan las 325,000 fatalidades, un desgaste humano que el Kremlin oculta bajo un silencio administrativo.

La posición de Estados Unidos ha transitado del liderazgo moral a una calculada ambivalencia. Bajo la actual administración, la Casa Blanca ha condicionado las garantías de seguridad a que Kiev acepte concesiones territoriales dolorosas.

La percepción de una falta de deseo real por defender la integridad total de Ucrania se ha materializado en el desplome de la ayuda financiera en 2025 (una caída cercana al 99% respecto al año anterior). Washington parece priorizar el «congelamiento» del conflicto sobre la victoria ucraniana, utilizando la asistencia militar como una herramienta de presión para forzar a Zelenski a una mesa de negociaciones que ceda el Donbás a cambio de un cese al fuego provisional de 30 días.

Ante el vacío dejado por EE.UU, la Unión Europea se ha visto forzada a abandonar su letargo militar. Lo que comenzó como un envío de suministros médicos se ha convertido en una arquitectura de defensa continental:

  • Asistencia militar: La UE ha autorizado préstamos de hasta 60,000 millones de euros destinados exclusivamente al rearme ucraniano para 2026-2027.
  • Independencia estratégica: Países como Alemania, Reino Unido y los nórdicos han tomado el relevo de Washington, financiando la base industrial de defensa europea para suministrar artillería y sistemas antiaéreos que la industria estadounidense ha dejado de enviar.
  • Presencia en el terreno: La reciente disposición de países como Francia y el Reino Unido para establecer centros militares en territorio ucraniano marca un giro histórico: Europa ya no solo apoya, sino que se ha convertido en el principal garante de que Ucrania no colapse ante el desgaste ruso.

Rusia no ha podido doblegar a Ucrania no solo por el heroísmo de sus defensores, sino por un cálculo erróneo sobre la cohesión europea. Si bien la «fatiga de guerra» en Washington ha dejado a Kiev en una posición vulnerable, el conflicto ha logrado lo que décadas de diplomacia no pudieron: forzar a Europa a asumir su propia seguridad. Ucrania, tras cuatro años, no es solo un campo de batalla, sino el eje sobre el cual gira la nueva autonomía geopolítica del viejo continente.

Written By
Redacción DL

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