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Bukele viajó a Washington invitado por Trump para asistir a desayuno de oración

  • Publishedfebrero 5, 2026

Al elogiar a Bukele, Trump lo calificó como “una de mis personas favoritas” y un “gran aliado de este país”

Nayib Bukele, viajó a Washington D.C., donde asistió el jueves al Desayuno de Oración Nacional, un evento tradicional que congrega a líderes políticos, religiosos y diplomáticos de todo el mundo, y en el que el presidente de Estados Unidos Donald Trump ofreció un discurso ante cientos de asistentes.

Bukele fue una de las figuras internacionales destacadas en la reunión, celebrada en el Hotel Hilton de la capital estadounidense, que este año contó con la asistencia de representantes de más de 110 países. Fuentes salvadoreñas confirmaron que el mandatario se encontraba entre los invitados, aunque su participación no había sido anunciada públicamente con antelación.

El Desayuno de Oración Nacional, que se celebra cada primer jueves de febrero desde 1953, es considerado un foro de alto perfil donde convergen autoridades gubernamentales, líderes sociales, religiosos y diplomáticos. En esta edición, Donald Trump destacó la importancia del rol de El Salvador y elogió a Bukele por su política de seguridad, describiéndolo como “una de mis personas favoritas” y un gran aliado de Estados Unidos.

Durante su discurso ante los asistentes, Trump resaltó la cooperación entre ambos gobiernos en temas de seguridad regional, incluyendo la gestión de centros penitenciarios y la recepción de personas enviadas desde Estados Unidos bajo programas de deportación. Afirmó que varios de los presuntos criminales extraditados estaban actualmente en cárceles salvadoreñas, reforzando así su narrativa sobre la colaboración bilateral en materia de seguridad.

La presencia de Bukele en Washington se interpreta como un reflejo del estrecho vínculo político y estratégico que mantiene con sectores del gobierno estadounidense. Aunque Trump ya había recibido a Bukele en una reunión oficial en la Casa Blanca en 2025 para dialogar sobre cooperación migratoria y seguridad, este nuevo acercamiento en el Desayuno de Oración reafirma la alianza entre ambos líderes en temas clave de política interna y regional.

Bukele también tuvo oportunidad de dirigirse a los participantes, donde remarcó los avances de El Salvador en reducción de violencia y recuperación de la seguridad, resaltando la transformación del país desde épocas de altos índices de homicidios.

Los elogios públicos de Trump hacia Bukele —incluyendo calificativos como aliado destacado— han generado reacciones encontradas entre observadores internacionales. Para algunos analistas, el reconocimiento fortalece la posición de El Salvador como socio estratégico en temas de seguridad y control migratorio. Sin embargo, también ha sido objeto de debate entre críticos que señalan que el apoyo estadounidense podría estar vinculado a coincidencias tácticas más que a coincidencias ideológicas profundas.

La agenda de Bukele en Washington incluyó además encuentros con funcionarios estadounidenses, aunque hasta ahora las instancias oficiales solo han detallado su participación en el Desayuno de Oración y los mensajes compartidos con Trump y otros representantes políticos.

El viaje de Bukele a Estados Unidos se da en un momento en que El Salvador busca consolidar alianzas internacionales que le permitan avanzar en sus políticas de seguridad, economía y diplomacia regional. La participación en eventos multilaterales como este foro religioso-político le ofrece visibilidad y la oportunidad de posicionar la imagen del país en escenarios globales.

Mientras tanto, el encuentro fue ampliamente cubierto por agencias internacionales y medios regionales, que insistieron en el simbolismo del respaldo expresado por Trump y su impacto en las relaciones bilaterales.

Citas textuales

Durante su intervención en el Desayuno Nacional de OraciónDonald Trump pronunció un discurso que combinó temas de fe, política y seguridad, destacando la cooperación con El Salvador y el papel de su presidente, Nayib Bukele.

Trump afirmó que la fe y la religión son pilares para un gran país, subrayando que Estados Unidos necesita “tener religión, tener fe y tener a Dios” para ser fuerte y próspero. También anunció que el 17 de mayo se realizará un evento de oración en el National Mall en Washington para “reafirmar a Estados Unidos como una nación bajo Dios”.

Al elogiar a Bukele, Trump lo calificó como “una de mis personas favoritas” y un “gran aliado de este país”, y expresó su aprobación por la colaboración entre ambos gobiernos en materia de seguridad y gestión de prisiones. “Ha sido increíble. Ha sido un gran aliado”, dijo Trump ante líderes políticos y religiosos reunidos en el evento.

El presidente estadounidense también se refirió a la cooperación en temas de migración y cárceles, celebrando el envío de inmigrantes deportados desde Estados Unidos a El Salvador y el uso de la megaprisión CECOT para albergar a algunos de ellos, describiendo la gestión penitenciaria salvadoreña como “**humana” aunque dura”.

Aunque Bukele no ofreció un discurso tan extenso como el de Trump, sí participó en el evento y realizó comentarios sobre la situación de las pandillas, describiendo a estructuras criminales de El Salvador como adversarios no solo físicos, sino también espirituales. En declaraciones recogidas por medios internacionales, Bukele señaló que algunas pandillas “adoraban al diablo” y que miembros de esos grupos se encontraban también en Estados Unidos, reforzando su narrativa de guerra cultural y espiritual contra la criminalidad.

Su presencia en el foro, donde se le vio junto a Trump y otros líderes, fue interpretada por analistas como un gesto de consolidación de la relación entre ambos mandatarios, al tiempo que Bukele proyectó una imagen de firmeza en seguridad, dentro de un marco que mezcla discurso de fe con política pública.

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Redacción DL

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