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Asesor militar de Khamenei amenaza con atacar barcos estadounidenses en el estrecho de Ormuz

  • Publishedabril 15, 2026

Mohsen Rezaei, veterano jefe de los Guardianes de la Revolución y reciente nombramiento de Mojtaba Jamenei, se pronunció contra la extensión del alto el fuego horas después del colapso de las negociaciones en Islamabad

Mohsen Rezaei, asesor militar del nuevo líder supremo iraní Mojtaba Khamenei, lanzó el miércoles una advertencia directa al presidente estadounidense Donald Trump sobre las consecuencias de imponer un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz. En una intervención ante la televisión estatal iraní, el veterano comandante advirtió que los buques de guerra de Estados Unidos serían destruidos ante cualquier intento de control militar sobre la vía marítima más estratégica del planeta.

Esos barcos suyos serán hundidos por nuestros primeros misiles y han creado un gran peligro para las fuerzas armadas estadounidenses. Definitivamente pueden quedar expuestos a nuestros misiles y podemos destruirlos”, declaró Rezaei, vestido con uniforme militar. Sus palabras llegaron mientras la tregua de dos semanas acordada el 8 de abril se aproxima a su vencimiento el 21 de abril, tras el colapso sin acuerdo de las negociaciones celebradas en Islamabad el domingo 12.

El alto el fuego, frágil desde su declaración, se tensó aún más cuando Trump anunció un bloqueo naval sobre los puertos iraníes tras el fracaso de las conversaciones. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) precisó que la medida afectaría a los buques que entraran o salieran de puertos iraníes, aunque no impediría el tránsito hacia puertos de terceros países. Irán respondió que cualquier buque militar que se aproximara al estrecho sería considerado una violación del alto el fuego y recibiría una “respuesta severa”.

Rezaei también rechazó extender el alto el fuego. “No estoy a favor de prolongar el alto el fuego en absoluto, y esta es una opinión personal”, señaló, sin ofrecer más detalles. La declaración agrega presión interna sobre el equipo negociador iraní, encabezado por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf —ex comandante de las fuerzas aeroespaciales de los Guardianes—, quien tras el colapso de las conversaciones acusó a Washington de no haber sabido ganarse la confianza de la delegación iraní.

El perfil de Rezaei es revelador del estado interno del régimen. Comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución entre 1981 y 1997, es considerado uno de los elementos más duros dentro de la estructura de poder de la República Islámica. Su designación como asesor por parte de Mojtaba Khamenei—hijo del ayatolá Ali Khamenei, muerto en los ataques del 28 de febrero— indica que el nuevo líder supremo busca rodearse de figuras con legitimidad histórica y postura de máxima resistencia. En la misma intervención, Rezaei afirmó que una invasión terrestre estadounidense sería “magnífica”, pues permitiría capturar “miles de rehenes” y exigir “mil millones de dólares por cada uno”.

El trasfondo geopolítico otorga dimensión global a la confrontación. Por el Estrecho de Ormuz, franja de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, transita aproximadamente el 20% de la producción mundial de petróleo. Desde el inicio del conflicto, Irán bloqueó el paso a buques con destino o procedencia de puertos de Estados Unidos, Israel y sus aliados. El precio del barril de Brent cotiza este miércoles en torno a los 95 dólares, con una subida acumulada superior al 55% desde el inicio del año, impulsada en su mayor parte por el cierre del estrecho. El crudo WTI ronda los 90 dólares tras registrar el martes su mayor caída diaria desde el inicio del conflicto, superior al 8%, ante la expectativa de una nueva ronda de negociaciones.

La situación se agravó en marzo, cuando el Pentágono informó que Irán había comenzado a sembrar minas navales en el estrecho. Washington respondió destruyendo 16 embarcaciones iraníes mineras e iniciando operaciones de desminado. Imágenes satelitales publicadas esta semana revelaron que Irán aprovechó la tregua para despejar los accesos a sus bases de misiles subterráneas, bloqueadas durante los bombardeos previos.

Con la tregua a punto de vencer, la suerte del estrecho —y con ella la de los mercados energéticos globales— depende de si alguna de las dos partes encuentra margen para ceder sin perder la iniciativa. Las palabras de Rezaei sugieren que, desde el ala más dura del régimen, ese margen no existe.

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Redacción DL

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