La victoria demócrata en las legislativas de 2026 reactivó el temor a que los nuevos gobiernos estatales frenen la expansión de centros de datos y encarezcan el financiamiento de la inteligencia artificial
Wall Street vivió el 5 de noviembre una de sus peores jornadas en 19 meses, impulsada por el temor de los inversores a que la victoria demócrata en las elecciones legislativas y estatales frene la expansión de la inteligencia artificial. El índice Nasdaq Composite cayó 5.5%, mientras el S&P 500 perdió 4.4% y el Dow Jones Industrial Average retrocedió 1,833 puntos, equivalentes a 3.4%.
La caída borró en una sola sesión las ganancias registradas el día anterior, cuando los mercados habían celebrado inicialmente la claridad política tras las elecciones. Según Reuters, la venta masiva eliminó unos 2.5 billones de dólares de valor de mercado en el Nasdaq.
El detonante: Texas y los centros de datos
El principal foco de preocupación fue Texas, uno de los estados más importantes para la construcción de centros de datos. La gobernadora electa demócrata Gina Hinojosa, primera latina en gobernar el estado y primera gobernadora demócrata desde Ann Richards en 1990, ha propuesto suspender nuevas autorizaciones hasta que la Legislatura apruebe reglas que protejan a las comunidades locales.
“Lo que ha pasado es que los centros de datos se han instalado sobre todo en comunidades rurales y no hay reglas ni leyes que protejan a los tejanos”, dijo Hinojosa a CNN. La gobernadora electa aclaró que no se opone a los centros de datos en sí, pero que quiere pausar su expansión hasta garantizar salvaguardas sobre agua, electricidad, costos para los residentes y participación comunitaria.
Texas concentra aproximadamente 27% de los gigavatios de capacidad de centros de datos previstos en Estados Unidos, según estimaciones de Wells Fargo citadas por Fortune. Por eso, una moratoria estatal puede alterar los planes de inversión de empresas de nube, fabricantes de chips, compañías eléctricas y desarrolladores inmobiliarios.
Los más golpeados: chips y “neoclouds”
Las pérdidas se concentraron en las empresas más expuestas a la infraestructura de IA. Nvidia cayó 9.2%, Advanced Micro Devices (AMD) 17.3% y Micron registró pérdidas de doble dígito, mientras que el índice Philadelphia Semiconductor (SOX) retrocedió 12%, su nivel más bajo en más de seis meses.
CoreWeave, una de las llamadas “neoclouds” que alquila capacidad de cómputo para clientes de IA, cayó 9.8% y acumuló su segunda jornada consecutiva de pérdidas. Los inversionistas temen que una desaceleración en la construcción de centros de datos reduzca la demanda de chips, energía y financiamiento para empresas que dependen de capital intensivo y deudas elevadas.
La preocupación no es solo regulatoria. Reuters señala que las tasas de interés más altas y las necesidades de capital de las empresas de IA ya habían tensionado al sector; la victoria demócrata añadió el riesgo de que los permisos, incentivos fiscales y conexiones a la red eléctrica se vuelvan más lentos o condicionados.
No toda la IA cayó igual
La venta no fue uniforme. Las grandes tecnológicas —Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft— cedieron parte de las ganancias posteriores a la elección, pero se mantuvieron cerca de los niveles previos al cierre de los mercados el día de la votación.
Esa divergencia refleja un cambio en la estructura del sector: las empresas de hardware, semiconductores y proveedores de centros de datos se movieron casi en bloque a la baja, mientras que las compañías de software y las grandes plataformas con capacidad instalada propia mostraron mayor resistencia.
Para algunas megacorporaciones, una construcción más lenta de nuevos centros podría incluso preservar márgenes, al reducir la presión de inversión de capital. Pero para las empresas pequeñas y medianas que necesitan levantar deuda para expandir capacidad, el escenario es mucho más adverso.
Huida hacia activos defensivos
La incertidumbre impulsó una rotación hacia activos considerados defensivos. Las acciones de Costco subieron cerca de 2%, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años cayeron 0.13 puntos porcentuales en los dos días posteriores a las elecciones, reflejando una mayor demanda de refugio y una expectativa de menor crecimiento o menor presión inflacionaria.
Los analistas advierten que la caída no equivale necesariamente al fin del ciclo de IA. El S&P 500 se mantuvo cerca de los niveles de julio y todavía por encima de su mínimo de marzo, aunque el Nasdaq entró técnicamente en territorio de corrección, con una caída superior al 10% desde su máximo reciente.
Una lección política para Silicon Valley
La reacción de los mercados confirma que la inteligencia artificial ya no es solo una apuesta tecnológica: es una industria que depende de permisos, agua, energía, financiamiento y decisiones políticas. La victoria demócrata no elimina la revolución de la IA, pero introduce un nuevo límite: las comunidades y los gobiernos estatales exigen condiciones antes de aceptar centros de datos masivos.
Para los inversores, la pregunta ya no es únicamente cuánto puede crecer la demanda de IA, sino quién pagará el costo de construirla, dónde se ubicará y bajo qué reglas podrá expandirse.