Homicidios vinculados a estructuras criminales bajan, pero los de origen común suben en El Salvador

La Policía reportó cuatro homicidios en octubre, frente a diez en el mismo mes de 2025. Sin embargo, los registros de la Fiscalía muestran que los asesinatos clasificados como delincuencia general pasaron de seis a diez entre enero y agosto de este año. Robos, hurtos y extorsiones disminuyeron en el último balance anual, mientras aumentaron los delitos relacionados con drogas y la trata de personas

El Salvador mantiene cifras históricamente bajas de homicidios, pero la reducción de la violencia atribuida a las estructuras criminales no significa que hayan desaparecido otras manifestaciones de delincuencia. Los registros oficiales muestran un panorama con tendencias diferentes: mientras los asesinatos relacionados con pandillas han caído a niveles mínimos, continúan los homicidios por conflictos personales, violencia familiar y hechos clasificados como delincuencia general.

La Policía Nacional Civil (PNC) contabilizó cuatro homicidios durante octubre de 2026, frente a los diez registrados en el mismo mes del año pasado. La cifra también representa una diferencia considerable respecto a octubre de 2018, cuando se reportaron 240 asesinatos, según los datos oficiales difundidos por la corporación policial y recogidos por Infobae.

La institución informó además que durante octubre hubo 27 jornadas sin muertes violentas. Junio había sido el mes con menos homicidios del año, con dos casos y 29 días sin asesinatos, de acuerdo con los balances policiales.

No obstante, la reducción de los homicidios vinculados a estructuras criminales convive con otras formas de violencia que requieren atención y seguimiento. Las estadísticas de la Fiscalía General de la República (FGR) permiten observar con mayor detalle esa diferencia.

Aumentan los homicidios clasificados como delincuencia general o común

El registro público de homicidios intencionales de la Fiscalía contabiliza 49 asesinatos entre enero y agosto de 2026. De estos, diez fueron clasificados como delincuencia general, 19 como intolerancia social y 20 como intolerancia familiar.

En el mismo periodo de 2025, la institución había registrado 54 homicidios: seis atribuidos a delincuencia general, 29 a intolerancia social y 19 a intolerancia familiar.

La comparación muestra dos tendencias que no deben confundirse:

El aumento de la categoría de delincuencia general constituye una señal de atención, aunque el número de casos sigue siendo reducido en términos absolutos. La Fiscalía no identifica en su cuadro público las circunstancias individuales de cada asesinato, por lo que no es posible atribuirlos automáticamente a robos, asaltos u otras modalidades delictivas.

La clasificación de intolerancia social comprende hechos relacionados con disputas, conflictos personales y otras confrontaciones; la intolerancia familiar agrupa asesinatos ocurridos en el entorno familiar. Son expresiones de violencia distintas de la actividad de las pandillas y requieren respuestas de prevención e investigación específicas.

Robos y hurtos disminuyeron, pero aumentaron los delitos de drogas

El balance de labores de la Fiscalía correspondiente al periodo comprendido entre junio de 2025 y mayo de 2026 tampoco respalda la afirmación de que la delincuencia común esté aumentando de manera generalizada.

En ese ciclo, la institución registró 4,796 hurtos y robos, frente a los 6,758 contabilizados durante los doce meses anteriores. La diferencia equivale a una reducción aproximada del 29 %.

Los hurtos y robos de vehículos también descendieron: pasaron de 564 a 248 casos. Las extorsiones bajaron de 541 a 438, mientras que las privaciones de libertad disminuyeron de 340 a 195.

Sin embargo, no todas las categorías siguieron esa tendencia. Los delitos relacionados con drogas aumentaron de 1,565 a 1,806, es decir, 241 casos adicionales, equivalentes a un incremento aproximado del 15.4 %.

La trata de personas también registró un aumento, al pasar de 70 a 74 casos. Aunque la variación es menor en números absolutos, representa un crecimiento en una categoría de especial gravedad por la explotación y vulnerabilidad de las víctimas.

En conjunto, los delitos de mayor impacto social contabilizados por la Fiscalía bajaron de 12,965 a 10,442, una reducción del 19.5 %. El total general de delitos registrados por la institución descendió de 98,671 a 91,592, equivalente a una disminución del 7.1 %.

Estos datos reflejan que el país enfrenta problemas de seguridad que no se comportan de manera uniforme: hay categorías que retroceden y otras que muestran incrementos.

La violencia cotidiana continúa fuera del fenómeno de las pandillas

La disminución de los homicidios relacionados con estructuras criminales ha cambiado el perfil de la violencia letal en el país. Los datos de la Fiscalía indican que, durante enero y agosto de 2026, 39 de los 49 homicidios intencionales fueron clasificados como hechos de intolerancia social o familiar.

En otras palabras, cerca de ocho de cada diez asesinatos contabilizados en ese periodo correspondieron a esas dos categorías, no a la delincuencia general.

El dato no significa que todos esos casos sean equivalentes ni que respondan a una misma causa. Sí muestra que los conflictos interpersonales y la violencia dentro de los hogares tienen un peso considerable en los homicidios que aún se producen en el territorio nacional.

En septiembre, según Marvin Reyes, vocero del Movimiento de Trabajadores de la Policía, los asesinatos derivados de discusiones, rencillas personales y consumo de alcohol siguen siendo un desafío. Su análisis apunta a la necesidad de atender otras formas de violencia, además de las operaciones contra las pandillas.

La prevención de estos hechos requiere medidas distintas de los despliegues contra estructuras criminales: atención a la violencia intrafamiliar, intervención temprana en conflictos, control de armas, prevención del consumo problemático de alcohol y capacidad de respuesta policial ante amenazas y agresiones.

Las estadísticas también presentan problemas de transparencia

La lectura de los datos exige cautela. Existen diferencias entre los registros de la PNC y la Fiscalía para el periodo de enero a agosto de 2026: la FGR contabilizó 49 homicidios y la Policía reportó 46.

Aunque la diferencia es de tres casos, especialistas consultados por ese medio advirtieron que la falta de acceso público a las metodologías y a los registros completos dificulta verificar las cifras.

Entre los asuntos señalados se encuentran los cadáveres localizados en quebradas u otros lugares, las muertes de personas privadas de libertad y los casos de fallecimientos con señales de violencia que requieren investigación. Los especialistas consideran que la falta de una metodología pública y unificada puede generar subregistros o diferencias entre instituciones.

La organización internacional Human Rights Watch, en su Informe Mundial 2026 sobre El Salvador, reconoce que la violencia relacionada con las pandillas disminuyó drásticamente. Al mismo tiempo, advierte que las restricciones al acceso público a las estadísticas y los cambios en los criterios de clasificación de los homicidios dificultan evaluar de forma independiente la exactitud y el alcance de las cifras oficiales.

La observación no invalida automáticamente los datos gubernamentales, pero sí plantea la importancia de contar con estadísticas completas, comparables y accesibles para la ciudadanía.

Un desafío de seguridad que va más allá de las pandillas

El descenso de los homicidios constituye un cambio significativo respecto a los niveles de violencia que El Salvador experimentó durante décadas. Sin embargo, las cifras más recientes muestran que la seguridad pública no puede medirse únicamente por la cantidad de asesinatos atribuidos a estructuras criminales.

El aumento de los homicidios clasificados como delincuencia general durante los primeros ocho meses de 2026, junto con el crecimiento de los delitos relacionados con drogas y la trata de personas en el balance anual, evidencia la existencia de áreas que requieren atención específica.

Al mismo tiempo, la reducción de robos, hurtos, extorsiones y del total de delitos registrados impide sostener, con la información disponible, que toda la delincuencia común esté aumentando en el país.

El reto para las autoridades consiste en mantener la reducción de la violencia de pandillas y, paralelamente, fortalecer la prevención, investigación y persecución de los delitos que afectan la vida cotidiana de la población.

La seguridad ciudadana, más allá de las estadísticas de homicidios, también se mide por la posibilidad de caminar sin temor a un asalto, proteger la vivienda y el negocio, denunciar un delito y obtener una respuesta efectiva de las instituciones.

Datos verificados para respaldo editorial

IndicadorPeriodo más recientePeriodo anteriorVariación
Homicidios intencionales FGR49 (ene.-ago. 2026)54 (ene.-ago. 2025)-9.3 %
Homicidios por delincuencia general106+66.7 %
Homicidios por intolerancia social1929-34.5 %
Homicidios por intolerancia familiar2019+5.3 %
Hurtos y robos4,796 (jun. 2025-may. 2026)6,758-29.0 %
Delitos relacionados con drogas1,8061,565+15.4 %
Extorsiones438541-19.1 %
Trata de personas7470+5.7 %
Total de delitos registrados por FGR91,59298,671-7.1 %

Los periodos de comparación son enero-agosto para homicidios y junio-mayo para el balance anual de delitos. No deben mezclarse como si fueran una misma serie estadística.

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