ARENA y FMLN: el suicidio político de sus cúpulas

Por Luis Vazquez-BeckerS

Por más que algunos tanques de pensamiento afines al oficialismo —como el Círculo de Reflexión Política Siglo XXI— pretendan adjudicar la decadencia de ARENA y el FMLN a una supuesta “superioridad moral” del régimen actual, la verdad es más cruda y menos conveniente para todos: la culpa de su colapso es enteramente suya. No se trata de una conspiración ni de una persecución. Se trata de una dirigencia que se negó a renovarse, a rendir cuentas y a escuchar a su base.

Durante décadas, ARENA y el FMLN se alternaron el poder con discursos antagónicos pero prácticas similares: clientelismo, opacidad, pactos bajo la mesa y una desconexión creciente con la ciudadanía. Cuando finalmente fueron desplazados por una nueva fuerza política, en lugar de hacer autocrítica, se atrincheraron en sus estructuras caducas, repitiendo fórmulas que ya nadie cree.

En ambos partidos, las cúpulas se han convertido en castillos de lealtades internas, donde el mérito político se mide por obediencia, no por visión. Los liderazgos emergentes son bloqueados o cooptados, y las decisiones estratégicas siguen en manos de quienes perdieron toda credibilidad ante el electorado.

Ambos partidos han confundido “resistencia” con “repetición”. Y en política, la nostalgia no gana votos.

¿Hay relevo para 2027?

La pregunta no es si ARENA y el FMLN desaparecerán —eso ya está en marcha—, sino quién ocupará el vacío que dejan. El oficialismo ha consolidado un dominio casi absoluto, pero la democracia necesita contrapesos reales, no solo partidos testimoniales.

Algunas alternativas comienzan a asomar:

Pero para que haya relevo, debe haber también valentía para romper con los moldes tradicionales. No basta con ser “no oficialista”; hay que ser creíble, coherente y capaz de construir esperanza.

Mientras ARENA y el FMLN sigan secuestrados por sus cúpulas, no serán oposición ni alternativa, sino estorbo. Y si desaparecen, no será por persecución, sino por suicidio político. La historia no los absolverá.

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