Abrazo a Centroamérica golpeada por huracán Eta

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El papa Francisco manifestó el domingo, después de rezar la oración del Angelus, su cercanía y oración con las poblaciones centroamericanas duramente afectadas por el paso del huracán Eta, que causó unos 200 muertos y desaparecidos y sigue golpeando al Caribe.

La tormenta se mantiene activa aunque ahora embista a las islas del caribe, entre ellas Cuba, y al sur de Estados Unidos.

«Pido por las poblaciones de América Central, golpeadas en los últimos días por un violento huracán que ha causado muchas víctimas y grandes daños, y también agravado por la ya difícil situación de la pandemia», afirmó.

De esta manera, el Papa se unió al llamamiento de la Iglesia en América Central que pide «urgente ayuda y solidaridad» tras la devastación y muerte dejado por el huracán.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Guatemala, en un comunicado manifestaron su solidaridad y cercanía hacia las regiones del país más golpeadas por el huracán, así como a las vecinas naciones de Honduras y Nicaragua.

Una tragedia que para los Obispos se ha unido al ya doloroso padecimiento causado por la pandemia de Covid-19 y que necesita una respuesta en la oración y en la solidaridad.

En sus saludos a unos pocos fieles y peregrinos -reducidos por el recrudecimiento de la pandemia en Italia y Europa- que se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Angelus, Francisco les recordó que, «ayer en Barcelona fue proclamado Beato Joan Roig Diggle, laico y mártir, asesinado con sólo 19 años durante la Guerra Civil Española».

«Fue testigo de Jesús en el lugar de trabajo y permaneció fiel a Él hasta el supremo don de la vida. Que su ejemplo suscite en todos, especialmente en los jóvenes, el deseo de vivir plenamente la vocación cristiana.¡Un aplauso para este beato y valiente joven!», exclamó.

Asimismo, invitó a no olvidar que la meta de nuestra vida es «la cita definitiva con Dios» por lo que animó a realizar buenas acciones y a no absolutizar el presente.

Tras comentar el pasaje del Evangelio de San Mateo en el que Jesús relata la parábola de las diez vírgenes invitadas a una fiesta de bodas «símbolo del Reino de los cielos», el papa animó a realizar buenas acciones inspiradas en el amor del Señor para cambiar de vida y a convertirse a partir de hoy, y no dejarlo para mañana.

«Si queremos estar preparados para el u?ltimo encuentro con el Sen?or, debemos cooperar con e?l a partir de ahora y realizar buenas acciones inspiradas en su amor», advirtió.

El Pontífice reconoció que «lamentablemente sucede que nos olvidamos de la meta de nuestra vida, es decir, la cita definitiva con Dios, perdiendo asi? el sentido de la espera y absolutizando el presente».

«Cuando uno absolutiza el presente, mira solo el presente, pierde el sentido de la espera, que es muy hermoso, esperar el Señor es muy necesario, y también nos lleva fuera de las contradicciones del momento», añadió.

Y alertó que «esta actitud excluye cualquier perspectiva del más allá: hacemos todo como si nunca tuviéramos que partir para la otra vida. Y entonces solo nos preocupa poseer, emerger, tener una buena colocación…».

«Si nos dejamos guiar por lo que nos parece más atractivo, por la búsqueda de nuestros intereses, nuestra vida se vuelve estéril; no acumulamos reservas de aceite para nuestra lámpara, y se apagara? antes del encuentro con el Señor», completó.

Con información de ANSA

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