Errar es un defecto común, pedir disculpas o perdón una virtud de pocos

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Editorial,- En un gesto de humildad pocas veces visto en funcionarios de su nivel, el presidente de la Asamblea Legislativa, Mario Ponce, tuvo este sábado la hidalguía de pedir disculpas a dos funcionarias a las que se dirigió públicamente con frases que él mismo calificó de “desafortunadas”

La actitud de Ponce, pocas veces vista en una sociedad donde parecen haberse perdido todos los valores morales inherentes al ser humano, ha sido vista con satisfacción por los distintos sectores del país.

Ponce se disculpo en dos mensajes separados que escribió en cuenta de twitter, con la secretaria de comunicaciones de Casa Presidencial, Sofia Medina y la diputada Milena Mayorga, por expresiones que él mismo reconoció como “desafortunadas” y que fueron proferidas en una sesión plenaria “caldeada” por el ánimo de quienes participaban en ella. Lo mismo hizo el diputado Ernesto Vargas.

El gesto de Ponce nos hizo recordar la moraleja del cuento “El caballero que no sabía pedir perdón” y que traemos a cuenta para dar oportunidad a quienes aun no lo han hecho, para que aprovechen y lo hagan aunque sea solo de corazón.

Según esa moraleja, el caballero del cuento, a pesar de ser acaudalado pero sobre todo poderoso, no podía vivir ni feliz ni tranquilo y no fue sino hasta comprender que sus males y sus problemas obedecían a su falta de capacidad para pedir perdón o de ofrecer disculpas, que logró cambiar su vida. Cuando lo hizo comprendió que el perdón es un camino hacia la reconciliación con quienes han sido afectados sino también consigo mismo.

El perdón es fuente de paz y de libertad que tiene un pasado que nos pesa, una rabia que nos destruye y enferma. Pedir perdón nos libera de ese rencor crónico que nos debilita y así rompemos con el círculo vicioso. 

Ofrecer disculpas es una decisión que requiere de valentía pero que a su vez nos libera del deseo del mal, es un regalo para con uno mismo que habla de nuestros valores y nuestras virtudes.

Nuestra insigne poetisa Claudia Lars, que recién cumplió años de fallecida, solía decir que “las palabras convencen pero el ejemplo arrastra”. Estaremos atentos a ver quienes siguen esa aleccionadora actitud de Mario Ponce.

Eduardo Vázquez Becker

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