Hace 50 años el hombre llegó a la luna

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Los cuatro primeros días del viaje de Apolo 11 habían transcurrido como en el entrenamiento, pero cuando apenas faltaban unos 20 minutos para el alunizaje, el 20 de julio de 1969, llegaron los problemas. Las comunicaciones por radio con la sala de control en Houston se interrumpieron brevemente y en pleno descenso sonaron las alarmas en el módulo lunar (LEM) pilotado por Edwin “Buzz” Aldrin y el comandante de la misión, Neil Armstrong.

 Redacción  2 horas atrás 0 15 1 minuto de lecturaFacebookTwitterGoogle+LinkedInStumbleUponTumblrPinterestRedditVKontakteOdnoklassnikiPocket

Fotografía del archivo de la NASA, facilitada por A Contracorriente Films, de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong (de espaldas) cuando se dirigen al Apolo 11. El documental «Apolo 11» muestra, 50 años después, la épica del viaje a la Luna en un montaje espectacular que incluye imágenes inéditas en 70 mm, un material recuperado de los archivos de la NASA y con el que aspira a ser la producción definitiva sobre la llegada del hombre al satélite.

Dos horas antes, el LEM se había separado del vehículo principal, el módulo de mando, donde permaneció el tercer miembro de la tripulación de Apolo 11, Michael Collins. «Dennos una explicación sobre la alarma del programa 1202», exigió Armstrong. Houston pidió a sus astronautas que ignoraran esa señal. La computadora de abordo está saturada pero los sistemas funcionan, explicó el mando de la misión.

Los cráteres lunares empezaron a desfilar a toda velocidad ante el módulo. Demasiado rápido, según comprobó el comandante, que entendió que el módulo iba a alejarse varios kilómetros de la zona de alunizaje prevista.

Armstrong tomó entonces el control manual de la nave, buscó una nueva zona mirando por la ventanilla del módulo, pero todo le parecía «muy rocoso». Aldrin empezó a leerle las informaciones del ordenador: la velocidad vertical y la altitud: «250 pies… 220 pies…». «Será justo después del cráter», dijo Armstrong. El nivel de carburante se reducía a toda prisa. Quedan «30 segundos», anunció Houston.

Armstrong ya no hablaba. Ralentizó, el LEM casi dejó de avanzar y se acabó posando. «Contacto», dijo Aldrin. Los astronautas apagaron el motor del vehículo. «Houston, aquí la base Tranquilidad. El Eagle ha aterrizado», anunció Armstrong.

«Los copiamos en la Tierra», respondió el responsable de comunicaciones, Charles Duke, desde Houston. «Tenían a un montón de chicos a punto de ponerse azules. Respiramos de nuevo». Según los datos oficiales, 400.000 personas participaron en el programa Apolo. Pero dos fueron las encargadas de lanzarlo.

Cuando el enorme cohete de Von Braun despegó con la cápsula de Apolo 11 en su cima el miércoles 16 de julio de 1969, un millón de personas asistieron al espectáculo desde las playas de Florida, cerca de Cabo Cañaveral.

Para los estadounidenses, el descenso final ocurrió un domingo por la tarde. En Europa ya era de noche. Pero en todas partes la gente siguió la hazaña, solo con comunicaciones de radio crepitantes, hasta que Armstrong instaló una cámara antes de pisar la Luna.

La misión Apolo 11
La huella del hombre en la Luna
La tripulación

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