Murió Robert Vaughn, el último de “Los siete magníficos”

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Hay un Robert Vaughn para cada generación. El que encarnaba a un pistolero en Los siete magníficos (1960), el que protagonizó al espía Napoleón Solo en la serie El agente de CIPOL (The man of UNCLE) (1964-1968), el que apareció en El coloso en llamas (1974), y el que interpretó al villano de Superman III (1983)…

Vaughn (Nueva York, 1932) empezó a trabajar en televisión en 1955 y seis décadas más tarde, este mismo año, aún ha aparecido en dos películas. Así que, a pesar de su muerte este viernes, 11 días antes de su cumpleaños, víctima de una leucemia a sus 83 años, en la pantalla siempre quedará la huella de su flequillazo y de su saber hacer, un físico que compaginó con cierto talento que le llevó a ser ganador de “Amy” y candidato al Oscar por su papel de veterano de guerra alcohólico en “La ciudad frente a mi” y a un Globo de Oro al mejor Actor de Reparto en Los siete magníficos (era el último que quedaba vivo). Él mismo contó en su autobiografía Una vida afortunada (2008): “He logrado estirar mis 15 minutos de fama en 50 años de buena fortuna”.

Vaughn compaginó cine y televisión toda su carrera. Hijo de un actor radiofónico y de una actriz, sus padres se divorciaron cuando él era un crío, y dejó Nueva York junto a su madre para mudarse a Minneapolis, y vivir allí con sus abuelos. Aficionado al teatro, a los cinco años ya se sabía el monólogo famoso de ‘Ser o no ser’ de Hamlet, enseñado por su madre, que le ayudó a conseguir pequeños papeles en seriales radiofónicos.

En Los Ángeles compaginó el estudio de Interpretación en Los Angeles City College con la búsqueda de pequeños papeles: en 1956, cuando ya llevaba un año trabajando, logró un pequeño papel no acreditado en Los diez mandamientos. Por las noches salía de bar en bar: así se hizo novio de Natalie Wood y amigo de James Coburn. Al graduarse firmó por el estudio Columbia, realizó el servicio militar, y tras mucha televisión, logró la candidatura al Oscar y que le contrataran para Los siete magníficos (1960). A pesar de que su fama creció, no logró alejarse de los platós de televisión, que en realidad le dieron el mayor alegrón de su carrera: El agente de CIPOL, la serie de la NBC en la que dos espías, el estadounidense Napoleón Solo (Robert Vaughn) y el soviético Illya Kuryanki (David McCallum), trabajaban para una agencia secreta internacional en el contexto de la Guerra Fría. Era una versión algo humorística de James Bond, incluso Ian Fleming fue consejero de la serie. En sus momentos de máxima audiencia, Vaughn recibió hasta 70.000 cartas de fans al mes.

Pero en realidad al actor le “aburría la interpretación”. Le interesaban mucho más los viajes y la política: amigo de Robert F. Kennedy, dio diversos discursos en contra de la Guerra de Vietnam -fue el primer actor en hacerlo- y fue miembro muchos años del Partido Demócrata. Se doctoró en Comunicaciones en 1970 en la Universidad de Southern California con su tesina La influencia del Comité de Actividades Antiamericanas en el teatro estadounidense 1938-1958, que se publicó como libro en 1972: Only victims, sobre la lista negra de Hollywood.